El I Festival Nacional de Poesía PROSVIDA ha clausurado su primera edición en Aldea del Rey (Ciudad Real) tras lograr el hito histórico de movilizar directamente a más de 500 participantes y miles de asistentes en veinticuatro localidades de toda España. El colectivo ha aprovechado este foro para lanzar una exigencia firme a la sanidad pública, la implantación de un protocolo de cribado oportunista obligatorio a partir de los 40 años y un sistema de cribado poblacional automatizado para combatir una desinformación que, actualmente, se cobra más de 6.000 vidas al año en nuestro país.
La explanada del emblemático Palacio de Clavería cobijó un recital de altísima sensibilidad lírica y compromiso social, bajo un cielo de finales de tarde que parecía sumarse al propio homenaje. El lienzo celeste presentaba una transición de tonos azules claros —el color corporativo de PROSVIDA—, suavemente interrumpido por un desfile de nubes deshilachadas en tonos salmón y oro. Abajo, el público contemplaba el acto en una respetuosa quietud mientras la luz artificial envolvía la velada en un abrazo de sutiles claroscuros, donde la palabra y el crepúsculo manchego se fundieron en un eco inolvidable.
El acto, conducido por la concejala de Cultura, Araceli Valbuena Cofrade, y el coordinador nacional del evento, Luis Díaz-Cacho Campillo, se estructuró como un continuo diálogo entre la crudeza del testimonio médico, el vuelo metafórico del verso y la calidez de la canción de autor. Desde las primeras intervenciones quedó patente que el festival no nacía de la complacencia académica, sino de una urgencia vital encarnada en su promotor, el editor Julio Criado García, quien ha transmutado su propia dolencia en una bandera de salud colectiva.
Durante la bienvenida, Araceli Valbuena incidió en que «la cultura salva vidas reales», un argumento refrendado por Luis Díaz-Cacho al recordar que la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la FEMPCLM han distribuido el manifiesto de la organización a los 8.130 ayuntamientos de España, logrando que el eco de la prevención traspase cualquier frontera administrativa. El broche musical corrió a cargo del cantautor Vicente LdS, quien articuló un emotivo repertorio acústico con temas como “Maja” o “Vida”, convertido este último en el auténtico himno a la fraternidad del encuentro.
Testimonios
El bloque central de la jornada estuvo marcado por conmovedores testimonios en primera persona que visibilizaron la realidad del cáncer masculino. Eleuterio Alañón relató con humor descarnado y valentía su extenso historial médico, que incluye haber superado una leucemia a los 31 años y un posterior cáncer de mama masculino que requirió una doble mastectomía. Alañón denunció la falta de campañas informativas y de autoexploración específicas para hombres, honrando la memoria de su padre, fallecido tras doce años de batalla contra el cáncer de próstata.
Tomó el relevo el poeta local Norberto López Flox, intervenido de un cáncer de próstata con metástasis pulmonar, enfermedad que actualmente mantiene controlada gracias a un tratamiento hormonal. López Flox conmovió al auditorio con la lectura de unos versos de profunda aceptación lírica, donde describió que «la cicatriz no es una derrota, sino la firma de un combate ganado», defendiendo que el verdadero valor reside en seguir amando la vida cuando esta cambia de ritmo.
Finalmente, el poeta Jesús Lara Serrano cerró el bloque médico al rememorar las 38 sesiones de radioterapia recibidas por un cáncer de próstata. Durante su tratamiento en el Hospital de Ciudad Real compuso un poema por cada sesión, textos que destruyó tras la muerte de una compañera con la que compartía esperas. Lara transformó ese dolor en una enérgica protesta contra el sistema sanitario nacional, exigiendo análisis de PSA obligatorios, proactivos y preventivos para todos los hombres en España.
Coordinadores
El éxito del festival ha radicado en el esfuerzo altruista de los coodinadores locales, un mapa de compromisos que unió el norte y el sur peninsular a través de semanas de agitación cultural. Como muestra de gratitud, los presentadores llamaron al escenario a los artífices de esta red para hacerles entrega de unas placas conmemorativas de barro y cerámica diseñadas por el taller artesanal Alfar Arias. El desfile desveló la intrahistoria de un milagro colectivo que arrancó en Madrid, donde Rosa Leal Arias enfatizó que el equipo trabajó de corazón con una convicción clara: expandir el mensaje del autocuidado masculino e insistir en la urgencia de los cribados urológicos. La emoción se desbordó con la llegada de Gemma Pérez Pinto, de Villamayor de Calatrava, quien dedicó un elogio público a María Jesús Gallego como pilar fundamental en la sombra, antes de conmover al público con su íntimo ‘Poema de Julio’, un grito que martillea con el remordimiento para concluir con una firme resistencia lírica: «No quiero heridas, te quiero con vida, por ti, por mí, por la vida, por PROSVIDA».
La palabra se vistió de solemnidad con Teresa Sánchez Laguna, de Valdepeñas, quien defendió el uso del verso como una herramienta activa contra un enemigo invisible, dando lectura a su poema bucólico ‘El poder de la palabra’. Desde el norte, Inma Díez aportó la sensibilidad de Amurrio con una intervención transformada en un manifiesto por la vulnerabilidad masculina, rompiendo el fuego al exclamar: «Quiero dar voz a los que tanto callan», en un emotivo homenaje a esos hombres a quienes el orgullo les enseñó que el silencio es más digno que la queja. En una línea similar de sanación, Antonia Piqueras, de Villamanrique, agradeció que la poesía trace horizontes de esperanza, sentenciando que los versos que alivian son medicina pura que repara las heridas sin cirugía y sin miedo a la cicatriz. El testigo vasco lo recogió Bernard Vidal, artífice de la sede de Bilbao, quien envolvió la explanada en un silencio sobrecogedor al compartir los desgarradores versos de un autor finalista que plasmaban la dolorosa cotidianidad de una despedida inminente, resumiendo el sentir general con una certeza compartida, «Es enorme el caudal de generosidad de estos poetas, desprendiéndose, a veces, de su propio dolor».
El impacto del Día Mundial del Cáncer de Próstata resonó con fuerza en las siguientes delegaciones. Vicky Ciudad, de Albacete, conmovió al auditorio con una desgarradora prosa poética escrita íntegramente en clave femenina, ‘La cicatriz que habito’, donde ensalzó a las mujeres cuidadoras que aprenden el idioma de las batas blancas y descubren que la guerra también se pelea con carmín. Por su parte, Elisabeth Porrero desglosó la gestión de Ciudad Real en el Antiguo Casino y cerró su turno con ‘Flores en el desierto’, un canto a los milagros colectivos. Los aplausos se tiñeron de afecto al recordar las ausencias de Begoña Mansilla López, cuya implicación absoluta logró el éxito en Argamasilla de Calatrava, y del poeta Juan Camacho, pieza clave del proyecto nacional, cuya grave situación médica obligó a coordinar la cita de Arrigorriaga con el apoyo directo de Florencio Moneo. El compromiso de continuidad quedado sellado de manera indeleble con Luis Romero de Ávila, de La Solana, quien dirigió un vibrante himno a la resistencia: «Hay que llegar, cruzar, cruzar al otro lado, todos juntos tomando la salida… y conseguir el mundo que has soñado».
La metáfora meteorológica llegó de la mano de Marciano Sánchez, de Puertollano, al relatar cómo la iniciativa original de Julio Criado se convirtió en una tormenta artística que ha arrastrado a más de 500 personas, leyendo su poema ‘¿Acabamos?’ para reivindicar el derecho del hombre a mostrarse tierno y frágil. En Torralba de Calatrava, Teresa González Marín marcó una inteligente distancia al declarar, «Todos los coordinadores son poetas. Yo no soy poeta», compensando su afirmación al detallar el orgullo de ver a todo su pueblo volcado masivamente con el festival. Desde Cataluña, el latido de Vallirana se sumó de manera rotunda gracias a Jesús Sánchez Rivas, un sembrador de alianzas que demostró desde la Masía Can Batlle que la palabra no entiende de fronteras geográficas. La hondura del Siglo de Oro la aportó Juan José Guardiola Polaino, de Villanueva de los Infantes, con su pieza ‘El ciclo de la muerte para la vida’, que explora el terror inicial ante el diagnóstico y la furiosa resistencia humana que se aferra a la tierra para ganarle la luz al asesino invisible.
El tramo final de este viaje geográfico y sentimental estuvo cargado de tributos y promesas de futuro. Yolanda de la Cruz, de Granátula de Calatrava, no pudo asistir por un imprevisto familiar, pero su entrega incondicional se hizo presente en el aplauso de sus compañeros. Nieves Fernández Rodríguez, de Almagro, prefirió compartir su artículo ‘PROSVIDA, lugares con fuerza’, donde censuró el lenguaje contemporáneo de emoticonos que aísla a los enfermos y ensalzó el valor salvador de las siglas PSA. El propio coordinador nacional, Luis Díaz-Cacho Campillo, intervino en calidad de responsable de San Carlos del Valle para recitar un soneto existencial que concluye con una enérgica declaración de intenciones: «mientras la tarde nos vuela, yo vivir es lo que quiero». Rocío Acevedo, de Calzada de Calatrava, defendió que salvar la vida de unos pocos hombres ya justifica todo el esfuerzo altruista, revelando que su labor fue un tributo a su tío fallecido antes de recitar los versos del recordado José Luis Morales. La energía quijotesca la puso Aurora Rey Aragón, de Almodóvar del Campo, al alzar la prevención como un faro indispensable para devolver al futuro su color azul, abriendo paso a Eloísa Pardo Castro, cuya impecable labor docente y literaria sembró la semilla de PROSVIDA en Leganés. Finalmente, Natividad Cepeda, de Tomelloso, ofreció una proclama de alta densidad espiritual con ‘Somos agua de río moviendo molinos’, justo antes de que Luis Alberto Lara Contreras, de Poblete, regalara la confesión más descarnada de la noche al relatar cómo el cáncer golpeó a sus dos hijos y cómo el festival destruyó su necesidad de callar, dando paso a su extraordinario poema ‘Tejes madre en mi recuerdo’. El broche de oro al desfile lo puso la coordinadora anfitriona y concejala de Cultura de Aldea del Rey, Araceli Valbuena, quien declinó leer versos porque todo lo bonito se había expresado, prefiriendo sellar un compromiso solemne el de futuro con las ediciones sucesivas del festival.
Manifiesto
El clímax de la velada se alcanzó con la lectura coral del manifiesto fundacional de la organización, un documento histórico redactado de forma conjunta por Marciano Sánchez Cabanillas, Luis Díaz-Cacho Campillo, Jesús Lara Serrano y Juan Camacho —cuya ausencia en el estrado por motivos de salud fue suplida simbólicamente por Julio Criado—.
El documento nació como un grito contra las cifras del silencio, un balance de casi 35.000 nuevos diagnósticos anuales y más de 6.000 ausencias que la prevención médica habría podido evitar. A través de este texto, PROSVIDA elevó una exigencia unánime a la sanidad pública para la implantación de cribados masivos y la inclusión rutinaria de la prueba del PSA en varones mayores de 45 años, transformando un simple análisis de sangre en la frontera entre la vida y la fatalidad. El escrito arremete contra el atávico pudor masculino, recordando que la verdadera virilidad reside en abrazar el autocuidado.
Hoja de ruta de PROSVIDA
Como antesala al recital de clausura, los Salones de Villa Isabelica acogieron una cumbre interna de trascendencia histórica. En este espacio, los coordinadores nacionales ratificaron por unanimidad la continuidad del proyecto mediante la puesta en marcha inmediata del II Festival Nacional de Poesía PROSVIDA, articulando para ello un núcleo organizativo horizontal y sin jerarquías.
De cara al otoño, el colectivo pondrá en marcha una ambiciosa ofensiva institucional para erradicar la ignorancia sobre una enfermedad que se cobra víctimas a diario. PROSVIDA exigirá en septiembre un protocolo de obligado cumplimiento en atención primaria para regular el cribado oportunista, evitando que la prueba del PSA dependa del criterio aislado de cada profesional.
«El que no haya un cribado poblacional automatizado es una terrible desigualdad que cuesta muchas vidas», denunció firmemente Julio Criado, renovando su llamamiento al municipalismo a través de la FEMP y de la FEMPCLM y lanzando un ruego a los supervivientes para que rompan el silencio.









