Por José Belló Aliaga
En el Lobby Art Gallery del Hotel Emperador en plena Gran Vía de Madrid, la artista Marta Ranz Quiles, expone “Verano en Madrid”, una Galería a pie de calle, en una de las avenidas más transitadas de la capital, ¡todo un sueño!..
















“Verano en Madrid” invita a la reflexión de la ciudad desde muchas interpretaciones, partiendo desde la piscina del hotel como imagen de cartel.
Recorrido por la exposición de la artista Marta Ranz, en el Hotel Emperador de Madrid, en Gran Vía 53
La muestra, cuya Inauguración tuvo lugar el jueves 11 de junio, estará expuesta hasta el 13 de septiembre.
La artista Marta Ranz opina sobre su exposición en el Hotel Emperador de Madrid, en Gran Vía 53
Marta Ranz Quiles
Pintora en busca de la calma allí donde parece no existir, Marta Ranz encuentra en el vacío, la línea y la materia un delicado equilibrio entre estímulo y silencio, un lugar desde el cual la obra se ofrece como espacio de diálogo y de múltiples lecturas.
Ruido Silencioso propone un recorrido por los paisajes urbanos imaginarios de la artista visual Marta Ranz, donde el estruendo de la ciudad se disuelve en color y la arquitectura adquiere un protagonismo absoluto a través de la fuerza y tensión de sus líneas. En estas composiciones, la geometría se impone como lenguaje estructural, ordenando un territorio que, lejos de la representación literal, apela a la percepción y a la experiencia interior del espectador. Sus obras están concebidas como un conjunto coherente que genera recorridos visuales y sutiles juegos de percepción. Cada pintura invita a una lectura pausada, activando un diálogo entre espacio, forma y color que se despliega a lo largo del recorrido expositivo. La obra de Marta Ranz se sitúa en una pintura geométrica de carácter introspectivo, en la que el vacío y la profundidad espacial funcionan como herramientas de reflexión.
La obra de Marta Ranz Quiles
Conceptos como silencio, ausencia, espiritualidad, huida o caos atraviesan su práctica artística, entendidos como parte de una búsqueda personal frente al vértigo y la saturación de la ciudad contemporánea. Sus composiciones alcanzan, con notable naturalidad, una geometría imperfecta y profundamente personal, dejando espacio a lo enigmático y a lo no resuelto.
El espectador es emplazado al desconcierto y a la suspensión de la lógica racional, invitado a construir su propio universo interpretativo. Las pinturas parecen exigir una mirada activa, un proceso de descubrimiento que va más allá de lo representado, apropiándose de cada obra desde la experiencia individual. Ranz prescinde deliberadamente del título descriptivo en sus paisajes, optando por una numeración que, más que reforzar la abstracción, actúa como una apertura conceptual: una invitación a que el espectador complete aquello que permanece invisible.
Su paleta, dominada por colores primarios, genera una intensa luminosidad que envuelve la mirada y expande el espacio pictórico, conduciendo al espectador hacia ese vacío silencioso que favorece un estado de contemplación sostenida.
Ana Suárez Gisbert. Comisaria de Arte










