«Agua más cara, piscina cerrada y sin conciliación en Puertollano: El calor también entiende de política»

Artículo del PSOE de Puertollano.– En Puertollano, el verano siempre ha sido duro. No hace falta consultar el termómetro para saberlo; basta con salir a la calle a las cuatro de la tarde, tocar el volante de un coche o intentar dormir una noche en la que el asfalto sigue devolviendo el calor acumulado durante todo el día. Sin embargo, sorprende que, tras tres años de gobierno, el alcalde siga sin recuperar la piscina de la Dehesa Boyal.

​No era un capricho, era un compromiso electoral. Se trataba de un espacio pensado para que cualquier familia, independientemente de su situación económica, pudiera disfrutar del verano sin necesidad de gastar cientos de euros. Tres veranos después, el recinto sigue cerrado, lo que significa que miles de vecinos y vecinas han perdido una alternativa pública crucial para soportar las altas temperaturas.

​A esta situación se suma que, mientras el calor aprieta, el recibo del agua también lo hace. El alcalde prometió abaratar este servicio básico, pero la realidad es que muchas familias pagan hoy más por un bien que, en verano, deja de ser un simple suministro para convertirse en una necesidad vital. Porque cuando el termómetro supera los cuarenta grados, beber agua, ducharse varias veces al día o refrescar la casa no es un lujo; es salud.

​Tampoco se han cumplido las promesas para facilitar la conciliación. La Escuela de Verano atravesó graves problemas de contratación, dejando de ofrecer las oportunidades que muchas familias necesitaban para compatibilizar el trabajo con el cuidado de sus hijos e hijas.

​Al final, las olas de calor no distinguen entre barrios ni entre ideologías, pero sí distinguen entre quienes pueden permitirse sobrellevarlas y quienes no. Hay quien tiene piscina privada, aire acondicionado en cada habitación o la capacidad de marcharse a la playa todo el mes de agosto.

Y luego está la inmensa mayoría: la que hace cuentas antes de encender la climatización, la que mira de reojo el recibo del agua y la que busca una sombra en el parque porque quedarse en casa resulta insoportable. Quienes pueden pagar un campamento privado encuentran alternativas; quienes no, simplemente hacen malabares o renuncian a trabajar.

​Mientras tanto, el verano continúa dejando otra imagen que ya forma parte del paisaje cotidiano: barrios que reclaman más limpieza, zonas verdes necesitadas de mantenimiento y una ciudadanía que denuncia la presencia de roedores en plena época estival.

​Quizá el problema sea pensar que gobernar consiste únicamente en inaugurar, hacerse fotos o anunciar proyectos. Gobernar también significa entender cómo vive la gente corriente. La política municipal debería empezar precisamente ahí: en hacer un poco más fácil la vida de quienes más difícil la tienen, porque un gobierno se mide, sobre todo, por cómo cuida a los ciudadanos y ciudadanas con menos recursos.

​Quizá las promesas del alcalde sean como esas historias de amor que solo duran un verano, o como las canciones de la época estival que acaban cansando de tanto escucharlas. A “Sueña Puertollano” le pasa justo eso: tres veranos sonando y todavía nadie ha visto el videoclip de los resultados.

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2 COMENTARIOS

  1. Y dale la burra al trigo.

    Que tenéis que taparos un poquito tras más de 40 años destruyendo el pueblo.

    No tenéis vergüenza pero si una cara de hormigón.

    P.D. En breve los trolls y multicuentas como folfer por aquí a defender a la secta.

    • ¿estas defendiendo la ineptitud del PP por no abrir la piscina durante todo su mandato? ¿o por decir que iba a bajar los impuestos y los ha subido? Vota con la pinza en la nariz y la venda en los ojos. Cuentanos más.

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