«Toño», la leyenda del ocio de Puertollano que forjó la mítica «Quinta Avenida» en la calle San Gregorio, local de ocio de referencia en el centro de la Península durante los años 80 y 90, ha fallecido dejando un recuerdo imborrable en generaciones de puertollenses. Según ha confirmado en las redes sociales el histórico dj local Antonio Morales, «Puertollano pierde hoy a una leyenda irrepetible de su edad de oro nocturna, un auténtico pionero que marcó el ritmo de los años 80 desde la mítica cabina y barra del pub 5th Avenida».
«Toño no solo abrió las puertas de un local; transformó por completo la «movida» de nuestro pueblo. Con su carisma único, su energía incombustible y esa visión tan suya para conectar a la gente, convirtió los chiringuitos veraniegos y cada rincón de la noche minera en un espacio de pura libertad, música y vanguardia. Hoy la música se apaga un poco en las calles que tantas veces llenó de vida», señala Morales, que acompaña una entrada en Facebook con el siguiente obituario:
UN ÚLTIMO BRINDIS POR TOÑO: EL ETERNO CAPITÁN DE LA 5Th AVENIDA
Hoy el cielo de Puertollano se viste de nostalgia y se llena de los ecos de aquellos gloriosos años 80. Nos ha dejado Toño, un auténtico titán de nuestra juventud, el hombre que nos enseñó a vivir la noche de una manera diferente y que convirtió el ocio de nuestro pueblo en pura magia.
Hablar de Toño es hablar de la historia viva de Puertollano. Cuando el pueblo vibraba con una energía especial, él supo leer el alma de toda una generación y nos regaló el templo de la modernidad: el pub 5th Avenida. Allí, entre luces, vinilos y risas que duraban hasta el amanecer, Toño ejercía no solo de hostelero, sino de un imán social. Era el amigo de todos, el confidente tras la barra, el visionario que ponía la banda sonora a nuestras vidas.
No se quedaba solo tras cuatro paredes. Su huella está grabada a fuego en los chiringuitos de verano, en las fiestas improvisadas y en cada «movida» que organizaba con ese entusiasmo contagioso que solo los grandes tienen. Tenía el don de convertir una noche cualquiera en una fiesta inolvidable, uniendo a la gente del pueblo como nadie más sabía hacer.
Toño era ese «crack» que siempre tenía una sonrisa, un gesto cómplice y la puerta abierta para cualquiera que buscara un refugio de buena música y desconexión. Se va el cuerpo, pero nos queda un legado indestructible hecho de recuerdos imborrables, de primeras citas en su local, de temazos que siempre asociaremos a su figura y de una época dorada que existió, en gran parte, gracias a su empuje.
La barra del 5th Avenida se queda hoy vacía, pero los corazones de quienes bailamos, reímos y crecimos a su lado se llenan de gratitud. Buen viaje, Toño… nosotros aquí abajo brindaremos a tu salud en cada noche que nos quede por vivir.
D E P










