Manuel Valero.- Incendios, incendios. Todos los veranos lo mismo. Y vuelta a empezar. Hasta que ocurre uno tan voraz como asesino. Y en lugar de tomar medidas… al punto de partida. Montes atestados de combustible vegetal, abandonados a la colonización de la Naturaleza y así llegan los primeros calores, cada vez más tempranos y extremos, nos ponemos a ponerle una vela al titular del fuego en el santoral, que no hay ninguno. Afortunadamente, es un decir, únicamente los tertulianos fanáticos y un par de políticos de un lado y otro han echado un poquito de gasolina súper (más los contertulios que los representantes del pueblo) sobre la montaña en llamas que asedió Los Gallardos y otros pueblos montaraces de Almería. La presencia colaboradora de Pedro Sánchez y Juan Manuel Moreno, de consuno, han calmado los ánimos. Menos mal. Ya traían la lección aprendida de la Dana valenciana.
Pero, al menos a quien esto escribe, le asaltan muchas preguntas que carecen, hasta hoy, de respuesta. Apartamos el hecho de que no hay una política de prevención consensuada en un Pacto de Estado, que los pueblos serranos no tienen un plan de evacuación, que la normativa naturalista estrecha el margen de actuación, que hay casas construidas rodeadas de vegetación silvestre… Dejemos eso y el inútil parloteo mediático que sigue a una tragedia y olvidemos que ese extenuante bla, bla, bla, se queda en eso, palabrería. Todos los veranos lo mismo y vuelta a empezar. Ningún paso adelante y dos para atrás. El pareado no has sido intencionado. Y este, tampoco.
Vuelvo a lo de las preguntas. Hay en España en estos momentos un buen número de incendios y como todo el mundo sabe, incluso los medios, la mayoría de ellos son provocados. Hace tiempo, con un compañero periodista con el que solía comer de vez en cuando, gallego él, Diego Farto, me decía que en su tierra los provocaban los narcos para distraer la atención, afirmación que me corroboró un mando de la guardia civil de la comandancia de Ciudad Real sobre la mano del hombre que convierte el bosque en una estampa del infierno. Y sin embargo, apenas se habla de ello en los medios y entre los encendidos e irresponsables tertulianos que se dedican más a culpar al Gobierno o a la oposición, según quien pague. Cuántas veces hemos oído la coletilla de que la mayoría en un altísimo porcentaje son causados por el hombre, el mismo hombre que ha desestabilizado el clima, si es que el cambio climático es totalmente antropogénico, cosa que dudo. Tengo esa manía.
El cambio climático existe y quien lo ponga en duda está ciego de no querer ver que son los peores. No hay más que ver la televisión: incendios, tornados, inundaciones, con una una frecuencia y violencia desconocidas hasta ahora. Y el calentamiento del mar, foco de amenazas venideras. Pero llega el verano, empieza el baile y casi ni una palabra del origen humano intencionado o no, y este detalle pasa de puntillas centrado todo en que el monte arde por combustión espontánea por cincuenta sitios, de la geografía española, algunos con una diferencia de horas. Según Greenpeace, más del 90 por ciento de los incendios lo son por imprudencia humana o por la inmundicia humana. Pero apenas se habla de ello. A lo más se achacan a tormentas secas, a un cigarrillo… De la intencionalidad criminal y terrorista , poco. Todo se lo lleva el cambio climático.
Y me pregunto si, además de la prevención ausente lo cual coloca a nuestros políticos en el mayor de los descréditos, el Gobierno o el propio CNI no tienen un registro confidencial de pirómanos locos, o no tan locos, y mediante un buen trabajo sabueso -que en los pueblos todos se conocen-se prevenga o se adelante, para evitar la quema intencionada. Ahora mismo, el mapa de España arroja una imagen ardiente, con decenas de puntos diseminados donde se registran focos. Decenas. ¿Y todos son por el cambio climático o imprudencia? ¿Y no será que se aprovecha el cambio climático o la información climatológica adelantada para prender la mecha por libre o de manera organizada?
En definitiva, aunque es una obviedad que el clima es cada año más violento, que hace falta un Pacto de Estado, inversiones necesarias para llevarlo a cabo (estamos sin presupuestos…¡toda la legislatura!), además de todo eso, es necesario un rastreo, una labor preventiva de cerco a quien o quienes queman los montes. Antes era la venta de madera, la recalificación de suelo, que hoy no permiten las leyes, algo es algo …¿pero hoy? Si buena parte son intencionados ¿hay un plan que se anticipe a los malos? Y así hasta el próximo estío. Todos sabemos que no hicisteis, señores políticos, el último veranos. Bla, bla, bla….y más bla.










