Jesús Millán Muñoz.- Otra vez el fuego y los incendios. En estos meses y años he escrito tres o cuatro artículos sobre el tema. Sugería algunas soluciones. Para que las estudien los expertos.
Envíe los artículos a varias entidades y organizaciones privadas y públicas sobre el tema. Incluso creo que envíe los enlaces a la Embajada Norteamericana, porque en esos días o semanas se había producido esos enormes incendios en California. No me gusta hacer referencias a mí mismo. Pero creo que esos artículos deberían ser leído y estudiados y evaluados y perfeccionados por las autoridades. Creo que quizás, podrían recoger alguna solución. Entre otras si esto es un problema nacional. Porque lo es. Pues hagan y pidan sugerencias a la población. Muchos pedirán más inversiones. Que se necesitan o necesitarán. Pero quizás una idea de cada cien, no tiene mucho precio y puede aplicarse y es efectiva y eficiente…
No debemos olvidar que según Internet en 2024 hubo 2.767 incendios de más de una hectárea y 5.663 conatos de menos de una hectárea. En 2025, 2.598 de más de una hectárea y 5.601 de menos de una hectárea… En 2024 fallecieron cinco personas. En 2025 ocho personas. En 2024 se quemaron más de 42.615 hectáreas, en 2025, 354.794 hectáreas. En 2024 se quemaron docenas de casas. En 2025 decenas de casas –aunque no hay cifra oficial-. Por tanto la cosa es grave y negra y ardiente y llameante… Y, además sabemos que sucede año tras año. Es como ponerse cada verano delante de un elefante o una manada de elefantes y que te pisen y aplasten y hagan puré con tus huesos. Estimo que la inteligencia humana y la creatividad humana es superior a esta manada o tribu o grupo de elefantes…
Cada vez que surge un incendio que asedia un pueblo. Me viene a la cabeza. Por lo general son pueblos rurales. De cien o quinientas o tres mil personas. Me digo a mi mismo. No habrá diez o cincuenta o cien agricultores con un tractor cada uno. Me digo y me pregunto. El ayuntamiento, no podría invitarles y sugerirles que cada uno, alrededor de sus casas o de las casas de sus familiares, en los aledaños de su pueblo. El tractor, cada uno, pasase y arase diez o quince metros de tierra. Un cuadrado de diez o veinte o treinta metros de lado. Al lado de la casa de un familiar, de un vecino que tenga amistad.
Y, así entre todos hiciesen un perímetro sin maleza, de cien o doscientos o trescientos metros alrededor de la aldea. Como si fuese una muralla como las medievales, pero en este caso limpiando todas las malezas o todo lo que exista seco o viviente. Supongo que los árboles no. Digo yo. ¿Tendría esto mucho coste? Me pregunto, si al final, el ayuntamiento les invita a todo el pueblo y a todos los tractoristas a una cena de hermandad, a unas docenas de cerdos fritos al horno o de ovejos y ovejas. Y, se pasan una tarde noche bien y buena… Una nueva fiesta para el pueblo… La fiesta del fuego, de la evitación de los incendios. Háganla que coincida con algún santo patrón o patrona del pueblo. Y, así todo va bien…
¿Qué coste económico tendría?
Ya, ya sé que no será la solución definitiva. Pero se cuenta que en un momento determinado en las guerras indias entre el ejército norteamericano y las naciones indias, antes de 1873 que fue la fecha que se adoptó oficialmente el Colt para todo el ejército, algunos oficiales y soldados compraron de forma privada dicho revólver de dicha marca o el Rémington o el Smith & Wesson…
Me pregunto y les pregunto, no podría ser el “Colt” de cientos y miles de pueblos y aldeas y anejos y concejos y pedanías de nuestro territorio esta sugerencia. Sabiendo que el verano siempre trae las playas llenas en bikini de millones de personas, pero también miles y decenas de miles de hectáreas quemadas de tierras, a veces, también personas, a veces, también casas…
Me digo a mi mismo y les pregunto a ustedes, no podría ser la compra del “Colt” por cientos o miles de lugares de nuestro territorio, que los alcaldes y los ayuntamientos o las personas privadas, en la medida que puedan, alrededor de sus casas, de sus pueblos, hiciesen ellos la roturación y quitar las hierbas y malezas y lo que sea necesario… por ejemplo, empezar en mayo y volver a hacerlo en julio… Digo yo, pregunto yo, sugiero yo… ¿Qué coste económico podría tener…? ¿Podría ser un encuentro al final, de todo el pueblo y tomar algo, aunque sea un cordero o dos con una tormenta con moderación de vinillo de la tierra…?
Otros, otros sugieran otras soluciones. Existen cientos de periódicos digitales en nuestro terruño ibérico. Que cada uno proponga una pequeña solución. Al final, una sinfonía está hecha, por pequeñas notas, humildes notas. Un rascacielos por pequeños ladrillos, modestos ladrillos… Paz y bien…













