Comunicado.- Ecologistas en Acción y la Plataforma Stop Biometano Daimiel han registrado una solicitud formal en el Ayuntamiento para exigir una actuación urgente frente a los reiterados episodios de malos olores que viene sufriendo el municipio y reclamar la elaboración de una Ordenanza Municipal de Olores y Calidad del Aire que permita prevenir, controlar y sancionar este tipo de contaminación ambiental.
Las organizaciones denuncian que, durante la madrugada del pasado 21 de julio, volvió a producirse otro episodio de malos olores intensos que afectó a todos los barrios de Daimiel. Según el registro ciudadano elaborado por estas, el episodio se suma a más de veinte registrados en apenas cinco meses, una situación que consideran incompatible con el derecho de la ciudadanía a disfrutar de un medio ambiente saludable.
“No podemos normalizar que toda una población tenga que cerrar las ventanas o renunciar a utilizar espacios públicos porque el aire resulta irrespirable. La contaminación por olores también es contaminación ambiental y las administraciones tienen la obligación de actuar.”
Las entidades recuerdan que los malos olores no constituyen únicamente una molestia vecinal, sino que numerosos estudios científicos los relacionan con efectos sobre la salud física y psicológica, el descanso, el bienestar y la calidad de vida de las personas. Por ello, solicitan que el Ayuntamiento realice inspecciones inmediatas para identificar el origen de las emisiones, adopte medidas correctoras y abra un expediente específico sobre contaminación por olores y calidad del aire.
Una ordenanza que no puede seguir esperando
Entre las principales peticiones destaca la elaboración de una Ordenanza Municipal de Olores y Calidad del Aire, que regule la prevención, vigilancia y control de emisiones odoríferas, establezca protocolos de actuación ante episodios de malos olores, garantice la participación ciudadana y dote al Ayuntamiento de herramientas eficaces para intervenir cuando se produzcan estas situaciones.
Ecologistas en Acción y la Plataforma Stop Biometano Daimiel recuerdan que esta propuesta ya fue objeto de debate durante el Pleno ordinario del Ayuntamiento celebrado en julio. En aquella sesión, el concejal de Urbanismo y Obras, Jesús Javier Villar, manifestó que el equipo de Gobierno no consideraba oportuno aprobar una ordenanza municipal específica mientras la Junta de Comunidades prepara un futuro decreto para regular las plantas de biometano en Castilla-La Mancha.
Para las organizaciones, ambas actuaciones son perfectamente compatibles. “Esperar a una futura normativa autonómica no puede convertirse en una excusa para dejar desprotegida a la ciudadanía. Los malos olores se están produciendo ya hoy y el Ayuntamiento dispone de competencias para investigarlos, controlarlos y prevenirlos mediante una ordenanza municipal.”
Preocupación por la implantación de nuevas industrias
Las organizaciones manifiestan además su preocupación por la posible implantación en Daimiel de una macroplanta de biometano proyectada en Alvinesa, una de las más grandes de España, ya que consideran que este tipo de instalaciones pueden incrementar el riesgo de emisiones odoríferas como ya ha pasado en otros pueblos.
“Antes de incorporar nuevas actividades potencialmente generadoras de malos olores, resulta imprescindible resolver los problemas que ya existen. Daimiel necesita garantías ambientales, transparencia y un sistema eficaz de vigilancia de la calidad del aire.”
Asimismo, alertan de que la persistencia de este problema deteriora la imagen de Daimiel, afecta al bienestar de sus vecinos y puede perjudicar a sectores estratégicos como el turismo, el comercio y la atracción de nuevas inversiones.
Ambas organizaciones solicitan también que el Ayuntamiento remita toda la información disponible a la Junta de Comunidades, informe públicamente de las actuaciones realizadas y mantenga a la ciudadanía puntualmente informada sobre el origen de estos episodios y las medidas adoptadas.
Un problema ambiental recurrente y de salud pública que ninguna administración competente ha solucionado
Las organizaciones recuerdan que este problema no es nuevo. Las primeras denuncias por los episodios de malos olores fueron presentadas ante el SEPRONA y la Policía Local en 2016. Desde entonces también se han celebrado concentraciones ciudadanas frente al Ayuntamiento y, en distintas ocasiones, todos los grupos políticos han manifestado públicamente su compromiso de poner fin a esta situación.
Sin embargo, una década después, los episodios continúan repitiéndose. Las denuncias no han desembocado en una solución efectiva, muchas investigaciones han sido archivadas sin que se hayan depurado responsabilidades y la ciudadanía sigue sin conocer el origen exacto de las emisiones ni las medidas adoptadas para evitarlas.
Según Ecologistas en Acción y la Plataforma Stop Biometano Daimiel, esta falta de respuesta institucional convierte un problema ambiental persistente en un problema de salud pública y calidad de vida. Los malos olores irrumpen de forma recurrente en calles, viviendas y dormitorios, especialmente durante las noches de verano, obligando a cerrar puertas y ventanas y limitando el uso de los espacios públicos.
Las organizaciones concluyen que Daimiel tiene la oportunidad de convertirse en un referente en la prevención y gestión de la contaminación por olores mediante la aprobación de una Ordenanza Municipal de Olores y Calidad del Aire, la puesta en marcha de sistemas de vigilancia eficaces y una actuación decidida de las administraciones competentes para proteger la salud pública y el medio ambiente.
“Respirar un aire limpio no es un privilegio, es un derecho. Los vecinos de Daimiel merecen conocer qué está ocurriendo, quién es responsable y qué medidas van a adoptarse para que estos episodios no vuelvan a repetirse».














