La banca digital ha mejorado el control financiero de las familias en Ciudad Real. Esta es la conclusión de miles de ciudadanos que desde hace años operan con sus tarjetas bancarias y, actualmente, con otros métodos de pago como el teléfono móvil o los aparatos wearables.
Frente a un perfil más inmovilista que sigue prefiriendo el gasto en metálico, las nuevas generaciones parecen decantarse por elegir la tarjeta bancaria como elemento principal para el gasto doméstico.
Flexibilidad, comunicación inmediata con la cuenta bancaria, ciertas herramientas que fomentan el ahorro, menor pérdida de dinero en efectivo… Son muchos los motivos que están detrás de este cambio de tendencia, que ha hecho que el crecimiento del pago digital aumente entre un 10 y un 11 % cada año desde 2020.
Sin embargo, esto no significa que ya nadie vaya a llevar billetes y monedas en los bolsillos. Tampoco que el pago con tarjeta sea el único utilizado en la actualidad.
En general, el perfil de gasto de los ciudarealeños y del resto de los españoles es el de un híbrido que alterna las diferentes opciones existentes, valora pros y contras y busca que la economía familiar esté controlada de la menor manera posible.
Estos son los principales métodos de pago usados por los consumidores manchegos, así como sus beneficios, contras y diferencias fundamentales.
El pago con tarjetas bancarias de crédito
Dentro de la modalidad de pagos con tarjetas bancarias de crédito, es, probablemente, uno de los más utilizados junto con el pago en efectivo.
En este caso, el banco ofrece a su cliente la opción de pagar distintas compras, hasta un máximo establecido, sin que el dinero desaparezca de manera inmediata de su cuenta bancaria.
Al contrario, el cliente se beneficia de un crédito ofrecido por el banco que se va a devolver por parte del cliente, de manera general, en los primeros días del mes siguiente.
En el caso de hacer compras que superen el límite de crédito o que se quieran devolver en más tiempo, el banco cobra al cliente un pequeño interés, con un sistema muy cómodo en el que el préstamo del dinero se lleva a cabo de manera inmediata, sin necesidad de rellenar documentación, etc.
El pago con tarjeta de débito
La tarjeta de débito es un elemento mucho más pensado para el control real de los gastos. Con este sistema de pago, el cliente abona cualquier cantidad, desde un euro hasta decenas de miles, sin tener que llevarlo encima.
La principal característica de este método bancario es que el dinero sí sale, de manera inmediata, de la cuenta del cliente.
Esto quiere decir que la persona no puede gastar más del dinero que tiene en la cuenta en ese momento.
De una forma sencilla, se podría decir que la tarjeta de débito es como un monedero en el que se llevan los billetes, con estos valores añadidos:
- Se pueden pagar grandes cantidades sin llevarlas encima, por lo que es mucho más seguro para el usuario.
- Nunca se paga con deuda, por lo que no existen intereses ni comisiones por los aplazamientos.
- También permite retirar dinero en efectivo de los cajeros y recibir notificaciones inmediatas para llevar un control real del gasto en todo momento.
El pago con dinero en efectivo
Útil para el día a día, el pago en efectivo es un excelente aliado para los pagos con tarjetas bancarias, especialmente cuando hablamos de compras cotidianas de baja cantidad.
Para ir a hacer la compra, para pagar un café o para comprar una prenda en la tienda de toda la vida, el pago en efectivo sigue ocupando un porcentaje total cercano al 70 % de las transacciones.
Quienes defienden este método hablan de algunas de sus principales diferencias respecto a otras opciones. Entre ellas se encuentra el hecho de que no se deja huella digital o que evitan, en muchos casos, la compra impulsiva, lo que supone un ahorro a final de mes.
Por supuesto, otro de los puntos fuertes del dinero físico es que se puede pagar con él en cualquier circunstancia. Esto es especialmente relevante cuando se acude a comercios que no tienen TPV o que exigen un gasto mínimo para usar pagos digitales.
Métodos digitales contemporáneos
El smartwatch, la tarjeta integrada en el móvil o el pago con anillos son una evolución del pago con tarjetas bancarias.
En esencia, funcionan exactamente igual, puesto que lo que hacen estos wearables es vincularse a la tarjeta del usuario y activarse cuando se acercan al TPV.
Lo que han conseguido los desarrolladores con este tipo de elementos es hacer todavía más cómodo el acto de realizar pagos digitales en el día a día.
El cliente no necesita llevar el móvil ni la cartera, sin que esto suponga renunciar al control de gasto, que se refleja de manera inmediata en la App del banco, o a la seguridad, puesto que los chips de los wearables son todavía más fiables que los plásticos tradicionales.
El bizum
Cada vez es más habitual encontrarse con comercios, stands o profesionales independientes que aceptan el pago con bizum.
De ser la opción más interesante para que los grupos de amigos saldaran cuentas en el día a día, el Bizum ha logrado posicionarse como una opción comercial muy relevante.
Prácticamente es como un pago con tarjeta, que llega de manera inmediata y es completamente gratuito.
Estos son los principales métodos de pago utilizados en la actualidad por la práctica totalidad de los españoles.
En la mayoría de los casos, las generaciones más jóvenes admiten que el pago con tarjetas bancarias y los otros servicios asociados permite tener un control exhaustivo del gasto realizado cada día.
Para ello, basta con mirar la aplicación del banco y observar el total que permanece en la cuenta, así como el historial de compras realizadas con tarjeta y bizum. Gracias a ello pueden confirmar la cantidad disponible para llegar a fin de mes, cuánto destinan al ahorro, etc.












