La magia del azul del siglo XIX: Rosa Macías Valls acerca la cianotipia al Museo Elisa Cendrero

Fedeverde.– Ciudad Real ha incorporado desde hoy una nueva propuesta artística a su oferta cultural con la inauguración de la exposición de cianotipias de la artista Rosa Macías Valls en el Museo Elisa Cendrero. La muestra invita al visitante a descubrir la belleza oculta de las hojas de distintas especies vegetales mediante una de las primeras técnicas fotográficas de la historia, un procedimiento artesanal nacido en el siglo XIX que transforma la luz solar y la química en intensos tonos de azul.

Durante la inauguración, la artista agradeció la asistencia del público y el apoyo recibido por parte del concejal de Cultura, Pedro Lozano, de la organización del museo y del Espacio artístico ZZbooks. Desde el primer momento quiso aclarar que la exposición no pretende ser una colección botánica, sino una aproximación artística a la naturaleza a través de la fotografía histórica.

Macías explicó que la cianotipia fue desarrollada en la década de 1840 por el científico británico John Herschel, quien descubrió que la combinación de sales férricas, expuestas a la luz solar y posteriormente lavadas con agua, daba lugar al característico azul de Prusia. Poco después, la botánica Anna Atkins utilizó este procedimiento para ilustrar sus estudios de plantas, convirtiéndose en una de las primeras personas en emplear la fotografía con fines científicos y editoriales.

Precisamente esa combinación entre ciencia, arte y naturaleza es uno de los aspectos que más atrae a la autora. «La fotografía para mí sigue siendo química», explicó durante la presentación, confesando además que el azul característico de esta técnica es su color favorito.

Las obras expuestas parten de hojas reales que la artista ha ido recopilando. Tras fotografiarlas sobre una mesa de luz, obtiene un negativo digital que posteriormente imprime sobre acetato. Ese negativo se coloca sobre un papel sensibilizado con sales férricas y se expone al sol. Tras el lavado aparece, como por sorpresa, la imagen definitiva.

«Es algo mágico», afirmó Rosa al describir ese instante en el que el azul comienza a revelarse. Comparó esa sensación con la emoción del laboratorio fotográfico tradicional, cuando una imagen aparece lentamente sobre el papel.

Uno de los rasgos más llamativos de la exposición es el protagonismo que adquieren las nervaduras de las hojas. Mientras algunas piezas muestran únicamente su silueta, otras revelan con extraordinario detalle la compleja red interior que recorre cada ejemplar. Para Rosa Macías, ese entramado constituye «un mundo oculto» que normalmente pasa desapercibido y que, sin embargo, permite incluso identificar especies vegetales.

La naturaleza ocupa un lugar central en toda la muestra. La autora reconoce que los paseos por el campo representan para ella un espacio de tranquilidad y desconexión, una experiencia que ha querido trasladar al visitante mediante imágenes realizadas con un proceso lento y completamente artesanal.

Frente a la inmediatez de la fotografía digital, la artista reivindica un método que exige tiempo, precisión y paciencia. Aunque el resultado pueda parecer fruto del azar, asegura que cada fase del proceso está cuidadosamente controlada. Esa lentitud, unida al contacto directo con la luz solar y con materiales físicos, convierte cada obra en una pieza irrepetible, marcada por la huella única de cada hoja.

El mensaje que desea transmitir al público es sencillo pero profundo: detenerse a observar aquello que normalmente pasa inadvertido. Una hoja de adelfa, por ejemplo, deja de ser un simple acompañamiento de la flor para convertirse en un paisaje de líneas, texturas y formas invisibles a simple vista.

Además de la exposición, el museo acogerá durante los cuatro jueves del mes de agosto demostraciones prácticas de cianotipia dirigidas por la propia artista. Las personas interesadas podrán conocer de primera mano el proceso y realizar sus propias copias mediante inscripción previa.

La exposición ofrece así una oportunidad para acercarse a uno de los procedimientos fotográficos más antiguos desde una mirada contemporánea, donde la naturaleza, la luz y el tiempo se unen para recordar que la contemplación pausada sigue teniendo un lugar en una sociedad dominada por la rapidez de las imágenes.

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