La escritora, poeta y ensayista dominicana Ángela Hernández Núñez, Premio Internacional de Cuento “Horacio Quiroga” 2026, por su libro La asombrosa realidad de las cosas y el conjunto de su obra

Por José Belló Aliaga

            El Premio Internacional de Cuento “Horacio Quiroga” lo promueve el Grupo Editorial Sial Pigmalión, para premiar a narradores de todo el mundo que hayan destacado como autores de cuentos y relatos.

            Un jurado prestigioso propone cada año a autores sobresalientes en el género de narrativa breve y otorga este galardón, convocado para reivindicar la figura del prestigioso cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo, maestro del cuento, de prosa vívida, naturalista y modernista, autor de su celebrado Cuentos de la selva y del conocido Decálogo del perfecto cuentista, que dejó una profunda huella en la literatura hispanoamericana al transformar el cuento en un arte preciso y moderno, influyendo directamente en maestros como Julio Cortázar, Juan Rulfo o Gabriel García Márquez.

            Jurado

            El jurado del Premio Internacional de Cuento “Horacio Quiroga” 2026, convocado por el Grupo Editorial Sial Pigmalión, presidido por Francisco Gutiérrez Carbajo (España) y formado por Marino Berigüete (República Dominicana), Justo Bolekia Boleká (Guinea Ecuatorial), José Enrique Delmonte (República Dominicana), José Manuel Lucía Megías (España), Ridha Mami (Túnez), María Clara Ospina (Colombia), José María Paz Gago (España), Pilar Pedraza Pérez del Castillo (Bolivia), Beatriz Saavedra Gastélum (México), Basilio Rodríguez Cañada (España), Nery Santos Gómez (Venezuela) y Carlos Vásquez-Zawadzki (Colombia), concede por unanimidad este galardón a la escritora, poeta y ensayista dominicana Ángela Hernández Núñez, por su libro La asombrosa realidad de las cosas y el conjunto de su obra. 

            La obra premiada será presentada en las próximas Feria del Libro de Santo Domingo, Guadalajara (México), Bogotá, Madrid, etc.

            Madrid, 7 de agosto de 2026

            Basilio Rodríguez Cañada

            Presidente

            Grupo Editorial Sial Pigmalión

         Ángela Hernández Núñez

Ángela Hernández Núñez es una de las voces más singulares y reconocidas de la literatura contemporánea del Caribe hispano. Nació en Buena Vista, Jarabacoa, República Dominicana, el 6 de mayo de 1954, en un entorno montañoso y rural que marcaría profundamente su imaginario literario. Narradora, poeta, ensayista, editora, fotógrafa y promotora cultural, su trayectoria combina creación artística, pensamiento crítico y compromiso social con una intensidad poco frecuente.

Graduada con honores en Ingeniería Química por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, inició muy joven una vida de intensa participación intelectual y social. Durante los años setenta fue líder estudiantil en tiempos de fuertes luchas por la democracia y los derechos civiles en República Dominicana. Más adelante, trabajó durante décadas en proyectos de educación popular, derechos humanos, equidad de género y fortalecimiento comunitario, colaborando con organismos internacionales como Naciones Unidas, Oxfam Internacional, GTZ y Helvetas. Su labor ha unido siempre cultura, ética y transformación social.

En 2016 recibió el Premio Nacional de Literatura, máximo reconocimiento otorgado a las letras dominicanas. Antes había obtenido importantes galardones nacionales por narrativa y poesía: Premio Cole de Novela Corta por Mudanza de los sentidos; Premio Nacional de Cuento por Piedra de sacrificio y La secta del crisantemo; y Premio Nacional de Poesía por Alicornio.

Su obra literaria explora con originalidad temas como la memoria, la infancia, el cuerpo, el deseo, la violencia política, la naturaleza, la condición femenina y los vínculos entre imaginación y poder. Sus novelas Mudanza de los sentidos, Charamicos y Leona o la fiera vida son consideradas referentes fundamentales de la narrativa dominicana contemporánea. En ellas conviven lirismo, profundidad psicológica, experimentación formal y una poderosa sensibilidad histórica y ética.

Como cuentista, ha sido celebrada por su capacidad para crear atmósferas perturbadoras y luminosas a la vez, donde lo cotidiano se abre hacia lo extraño, lo poético y lo filosófico. Sus libros de cuentos —entre ellos Alótropos, Masticar una rosa, Cuentos casi extraños y La secta del crisantemo— figuran entre los más estudiados de la literatura dominicana reciente.

Su poesía, marcada por una intensa imaginación simbólica y una mirada filosófica sobre el mundo, se despliega en títulos como Arca espejada, Telar de rebeldía, Alicornio, Acústica del límite, Efectos de la luz circular y Oniria, este último un singular diálogo entre poesía e imagen fotográfica.

Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, islandés, bengalí, noruego y búlgaro, y aparecen en más de un centenar de antologías.

Además de su producción literaria, ha desarrollado una amplia labor cultural e institucional. Dirigió la revista literaria Xinesquema, fue editora de País Cultural y ocupó importantes responsabilidades en el Ministerio de Cultura de República Dominicana, entre ellas la Dirección General del Libro y la Lectura. Fue integrante del Consejo Nacional de Cultura. Es miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua.

Su presencia internacional incluye conferencias, lecturas y festivales en Estados Unidos, España, Francia, Italia, Colombia, Puerto Rico, Haití, Nicaragua, Chile y otros países. Ha participado en encuentros literarios y académicos en instituciones como Casa de América de Madrid, Emory University, York College y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

La figura de Ángela Hernández Núñez desborda los límites convencionales de una escritora. Su vida y su obra representan una rara convergencia entre imaginación artística, pensamiento crítico, conciencia histórica y compromiso humano. Campesina y cosmopolita, científica y poeta, intelectual y activista, su escritura constituye una de las expresiones más originales y poderosas de la literatura latinoamericana contemporánea

La asombrosa realidad de las cosas

Leer a Ángela Hernández Núñez significa adentrarse en ese territorio donde la imaginación deja de ser un ejercicio ornamental para convertirse en una forma de conocimiento. Sus relatos no buscan sorprender mediante el artificio ni seducir con la extravagancia. Su fuerza nace de un movimiento mucho más sutil y profundo: desplazar apenas unos milímetros nuestra percepción hasta conseguir que aquello que parecía perfectamente conocido revele una inesperada complejidad. Una casa, una calle, un árbol, un cuerpo enfermo, una conversación trivial o un recuerdo cualquiera dejan de pertenecer exclusivamente al ámbito de la experiencia cotidiana para transformarse en espacios donde convergen la memoria, el deseo, la culpa, la belleza, la violencia, el azar y el misterio.

Pocas escritoras contemporáneas han construido una arquitectura narrativa tan personal sin dejarse seducir por las modas literarias que periódicamente proclaman la renovación definitiva de la novela o del cuento. La trayectoria de Ángela Hernández Núñez constituye, por el contrario, una paciente afirmación de independencia creadora. Desde sus primeros libros hasta las obras de plena madurez, su escritura ha seguido un itinerario propio, guiado por una fidelidad absoluta a una imaginación que jamás ha aceptado fronteras entre la poesía y la narrativa, entre el pensamiento y la emoción, entre la realidad histórica y las regiones más profundas de la conciencia. Esa coherencia creadora explica que su obra ocupe hoy un lugar de referencia dentro de la literatura dominicana y del conjunto de las letras hispanoamericanas contemporáneas. Su reconocimiento con el Premio Nacional de Literatura de la República Dominicana vino a confirmar una evidencia que desde hacía muchos años compartían lectores, escritores y críticos: nos encontramos ante una autora cuya voz ha enriquecido de manera decisiva el patrimonio literario de nuestra lengua.

Quien se acerque por primera vez a la obra de Ángela desde estas páginas advertirá muy pronto que la autora no concibe el cuento como un simple mecanismo narrativo destinado a conducir al lector hasta un desenlace inesperado. Cada relato funciona como un organismo vivo cuya respiración depende tanto de la historia que cuenta como del clima espiritual que consigue crear. Lo visible convive con lo latente; lo racional con lo intuitivo; el tiempo objetivo con las múltiples temporalidades de la memoria. Nada aparece explicado del todo, porque la realidad misma nunca se ofrece completamente descifrada. En esa renuncia deliberada a las respuestas definitivas reside buena parte de la intensidad de su escritura.

La extraordinaria riqueza de su lenguaje merece una consideración aparte. Ángela Hernández Núñez pertenece a esa rara familia de narradores que conceden a cada frase la misma importancia que a la arquitectura completa del relato. Su prosa posee cadencia, densidad y precisión; avanza con la naturalidad de una conversación interior y, al mismo tiempo, con la concentración expresiva de la mejor poesía. Cada imagen parece surgir inevitablemente de la anterior; cada metáfora ensancha el significado sin oscurecer la claridad del discurso; cada descripción incorpora una dimensión simbólica que nunca desplaza la verdad humana de los personajes. Esa difícil armonía entre belleza formal y profundidad narrativa constituye una de las mayores conquistas de su obra.

Pero acaso el rasgo más admirable de esta escritora sea su confianza en la inteligencia del lector. Vivimos tiempos inclinados a la explicación inmediata, al mensaje explícito, a la simplificación de toda complejidad moral o estética. Frente a esa tendencia, Ángela Hernández Núñez continúa defendiendo una literatura que no clausura los significados, sino que los multiplica. Sus cuentos invitan a regresar sobre ellos una segunda y una tercera vez, porque en cada nueva lectura aparecen resonancias que habían permanecido ocultas. Esa capacidad de crecimiento constituye uno de los signos más seguros de la literatura perdurable.

La asombrosa realidad de las cosas representa de manera ejemplar esa poética de la revelación. Basta recorrer sus relatos para comprobar hasta qué punto la autora convierte lo aparentemente insignificante en materia de alta literatura. Una planchadora enferma observada por un niño destinado a convertirse en artista, una mujer que descubre cómo su hogar ha sido ocupado por desconocidos, una lectora atrapada entre el amor, la enfermedad y la memoria, o cualquiera de las situaciones que atraviesan este volumen, terminan adquiriendo una dimensión que desborda con mucho la anécdota inicial. Bajo cada historia late una interrogación constante acerca de la identidad, el deseo, la injusticia, la imaginación, el poder de los recuerdos y la fragilidad de nuestras certezas. La autora demuestra una vez más que el cuento sigue siendo uno de los géneros más exigentes de la literatura, precisamente porque obliga a concentrar en un espacio reducido la complejidad de toda una existencia.

El prestigioso Premio Internacional de Cuento Horacio Quiroga 2026, concedido por un jurado integrado por destacadas personalidades de la cultura hispánica, reconoce con pleno acierto la excelencia de este volumen. La elección del nombre de Horacio Quiroga para distinguir este galardón añade, además, una significativa carga simbólica. Quiroga comprendió como pocos que el cuento exige intensidad, rigor constructivo y una economía expresiva capaz de sostener mundos enteros en apenas unas páginas. Sin necesidad de reproducir modelos heredados, Ángela Hernández Núñez prolonga esa gran tradición del cuento hispanoamericano desde una sensibilidad contemporánea y una voz absolutamente inconfundible.

Para el Grupo Editorial Sial Pigmalión constituye un motivo de particular satisfacción incorporar esta obra a la colección Narrativa del sello Pigmalión. Desde hace tres décadas hemos procurado construir un catálogo que refleje la diversidad y la excelencia de la creación literaria en español, convencidos de que editar significa mucho más que imprimir libros: significa favorecer el diálogo entre culturas, generaciones y tradiciones estéticas, descubrir nuevas voces cuando comienzan su camino y acompañar a aquellas que, como la de Ángela Hernández Núñez, han alcanzado una plenitud creadora capaz de enriquecer el patrimonio común de nuestra lengua.

Confío en que quienes se dispongan a recorrer estas páginas experimenten el mismo privilegio que yo sentí durante su lectura. No el de asistir únicamente al despliegue del talento narrativo de una escritora excepcional, sino el de comprobar que la literatura sigue conservando intacta una de sus facultades más valiosas: la de ampliar nuestra conciencia del mundo. Al cerrar este libro, las cosas seguirán ocupando el lugar que siempre ocuparon. Sin embargo, difícilmente volverán a parecernos las mismas. Y acaso esa transformación silenciosa de la mirada sea la más alta recompensa que un verdadero escritor puede ofrecer a sus lectores.

BASILIO RODRÍGUEZ CAÑADA

Editor y escritor

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