Sonorama Ribera ha cerrado su 29ª edición después de cuatro jornadas en las que cerca de 150.000 personas han pasado por el recinto del festival y en las que Aranda de Duero ha vuelto a convertirse en punto de encuentro para miles de personas llegadas desde todos los rincones del país.
La última jornada tuvo el carácter luminoso, festivo y cercano que acompaña siempre a la despedida. Niños Bravos pusieron la alegría y el buen humor a un domingo que también contó con los directos de La Regadera, Eyelet, Florida & Hermosso, Late Capital, Mañana Viernes, Popi & Sito, Sarria, Serrano Brothers y Drugos, ganadores de Talento Ribera. Una última jornada dedicada a celebrar la música, el talento emergente y las ganas de seguir compartiendo canciones hasta el último minuto.
Y, como es tradición, la 29ª edición se despidió con la Plaza del Trigo Vibra Mahou completamente abarrotada y con La M.O.D.A. como último concierto sorpresa. La aparición de Leiva para interpretar junto a la banda Subiendo como El Chava Jiménez desató una ola de emoción y entusiasmo entre un público completamente entregado. Una Plaza del Trigo cantando a pleno pulmón volvió a convertirse en el lugar donde Sonorama dice adiós a una edición mientras ya empieza a soñar con la siguiente.
LO QUE DEJA SONORAMA RIBERA 2026
Sonorama Ribera deja cada año mucho más que un cartel. Deja canciones, descubrimientos, reencuentros y momentos que se quedan en la memoria. Esta edición número 29 ha dejado muchos:
– Barry B y Aranda, juntos. Barry B protagonizó uno de los momentos más emocionantes del jueves en la Plaza del Trigo. La aparición de Gara Durán y una gigantesca bandera de Aranda de Duero cubriendo al público pusieron imagen al orgullo de ver a uno de los suyos triunfando en casa.
– Arde Bogotá cierra el círculo. La banda regresó a la Plaza del Trigo, el lugar donde comenzó su historia, su despegue y su relación con Sonorama Ribera. Un reencuentro emocionante con el escenario que también fue parte de su camino hasta convertirse en una de las grandes bandas del país.
– Sexy Zebras, pura energía. Dos días, dos escenarios y dos descargas de adrenalina. Primero en El Picón y después en la Plaza del Trigo, volvieron a demostrar su conexión absoluta con el público de Sonorama.
– La M.O.D.A., orgullo de una tierra. David Ruiz recordó los primeros pasos de la banda en Sonorama, cuando tocaban ante unas pocas decenas de personas. Años después, una multitud cantó sus canciones en El Picón y celebró una historia que habla de música, territorio y raíces. El domingo, La M.O.D.A. regresó además como último artista sorpresa a la Plaza del Trigo para cerrar la edición.
– El Efecto Sonorama. Calequi y Las Panteras, Puño Dragón, Karavana, Samuraï, Niña Polaca, Las Petunias, Sobrezero y Oslo Ovnies fueron algunos de los proyectos que demostraron que el festival sigue siendo un extraordinario termómetro del talento emergente.
– Leiva y una noche para recordar. Su Tour Gigante convirtió El Picón en escenario de una de las grandes noches de la edición. El homenaje a Robe Iniesta, acompañado por el silencio de miles de personas, puso la emoción a un concierto multitudinario.
– Rigoberta Bandini, entrega total. Embarazada, divertida, magnética y completamente entregada al público, llegó incluso a repartir chupitos de vino Ribera del Duero. Un concierto convertido en celebración colectiva.
– Guitarricadelafuente y el silencio. Consiguió detener el ruido de miles de personas y convertir El Picón en un espacio de escucha y emoción.
– Rusowsky une generaciones. Uno de los nombres más singulares de la nueva escena consiguió reunir a públicos de edades muy diferentes y demostrar que las etiquetas duran mucho menos que las canciones.
– Los invitados sorpresa. Ladilla Rusa junto a Eva Soriano, Héctor de Miguel con Veintiuno y Blanca Suárez junto a Ojete Calor protagonizaron algunas de las apariciones más celebradas de la edición.
– La emoción de Love of Lesbian. La banda ofreció uno de sus conciertos más humanos en un momento personal especialmente difícil, demostrando una vez más la enorme conexión que mantiene con el público de Sonorama.
– Carlos Ares y el ritual de “Peregrino”. En su primer escenario principal, el artista vivió uno de los momentos más emocionantes de su carrera. La entrega, el orgullo y la superación desembocaron en un enorme coro de miles de personas cantando “Peregrino” a pleno pulmón.
– Diez años de Charco. El escenario celebró una década conectando músicas, artistas y públicos de ambas orillas del Atlántico.
– La tormenta que no pudo parar Sonorama. La lluvia obligó a hacer una pausa el sábado, pero el público esperó, volvió a los escenarios y la música continuó. También la tormenta forma ya parte del recuerdo de esta edición.
– Un festival que cuida. Más de 5.000 Puntos Violeta y la mejora de los sistemas de accesibilidad reforzaron el compromiso de Sonorama Ribera con un festival más seguro, abierto e integrador.
– Un festival orgulloso de ser de pueblo. El mensaje volvió a ser claro: en la llamada España olvidada no hay vacío ni resignación. Hay pueblos llenos de personas trabajadoras, luchadoras y orgullosas de su origen. Sonorama ha convertido ese orgullo rural en parte esencial de su identidad.
– Y el futuro ya está aquí. El espectáculo de drones recorrió la historia de Sonorama y terminó mirando hacia la XXX edición. Siloé fue anunciado como primer confirmado de Sonorama Ribera 2027 y, por primera vez, se van a poner a la venta, este martes 11 de agosto, 5.000 abonos para 2027 a un precio especial de 85 euros en la web del festival.
TRES DÉCADAS SIN PERDER LA IDENTIDAD
Sonorama Ribera se despide de su 29ª edición como uno de los festivales más veteranos y reconocibles de España, pero, sobre todo, como un festival que ha sabido crecer sin perder aquello que lo hace diferente.
Durante casi tres décadas ha construido una relación muy especial con su público, con los artistas y con el territorio. Una relación que hace que los músicos vuelvan, que las bandas crezcan junto al festival y que miles de personas regresen cada verano a Aranda de Duero sintiendo que regresan a un lugar que ya forma parte de ellas. Y quizá por eso, cuando termina una edición, la siguiente ya ha comenzado.
La XXX edición será la celebración de tres décadas de Sonorama Ribera. Una gran reunión de quienes estuvieron, de quienes están y de quienes siempre formarán parte de esta historia.










