El artista manchego presenta Biomágico, una exposición que invita a recuperar el vínculo con la naturaleza a través de la belleza, el misterio y el asombro. La muestra, organizada por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Torremolinos, puede visitarse hasta el 4 de octubre de 2026 en la Casa de los Navajas, uno de los espacios más singulares de la localidad.
«La naturaleza no ha perdido su magia; somos nosotros quienes hemos dejado de verla». Con esta idea, el artista manchego Jesús Calzada presenta Biomágico, una exposición que propone al visitante detenerse, mirar y recuperar el vínculo emocional con el mundo natural. Y mucha de esa magia Calzada la encuentra en su localidad de nacimiento San Lorenzo de Calatrava (Ciudad Real, Castilla-La Mancha) lugar que influencia muchas de las pinturas de esta muestra. Jesús Calzada desarrolla una trayectoria artística marcada por la pintura contemporánea, la dirección de arte y las artes escenográficas. Su experiencia profesional en el cine, la publicidad y diferentes proyectos culturales nacionales e internacionales ha influido decisivamente en una obra de fuerte carácter visual, donde cada cuadro se construye como una escena cargada de simbolismo. En Biomágico, el artista centra su mirada en la creciente desconexión del ser humano respecto a la naturaleza. Una preocupación que aborda desde una perspectiva emocional y poética, alejada del discurso de denuncia. «No pretendo hablar de ecología desde un punto de vista político o científico, sino emocional», Frente al miedo o la denuncia, Biomágico apuesta por la belleza como forma de concienciación. «Si alguien vuelve a enamorarse de la naturaleza después de visitar la exposición, probablemente la protegerá mejor, el sentimiento del amor es mucho más poderosa que el del miedo», sostiene Calzada. El título de la exposición nace de la unión de vida y asombro. Para el artista, la auténtica magia no es sobrenatural: está en un bosque al amanecer, en el vuelo de un ave, en una noche estrellada o en el simple movimiento de una hoja con el viento. «La magia sigue existiendo; lo que ha desaparecido es nuestra atención», «Lo difícil hoy no es encontrar la naturaleza; es encontrar el tiempo para sentirla», afirma. Los cuadros de la exposición están poblados de ciervos blancos, linces, bosques nocturnos y estrellas fugaces, elementos que funcionan como metáforas de la fragilidad, la belleza y la sabiduría de la naturaleza. Sus composiciones, profundamente escenográficas, reflejan también su pasado profesional en el mundo audiovisual. Calzada explica que concibe sus pinturas «como una secuencia cinematográfica detenida en un único fotograma». La muestra representa también una nueva etapa en la trayectoria de Calzada, que ha presentado su obra en ciudades como Madrid, Barcelona, París, Venecia, Oaxaca o Buenos Aires y que mantiene una estrecha vinculación con sus raíces manchegas. Biomágico se convierte así en una invitación a recuperar algo aparentemente sencillo, pero cada vez más necesario: la capacidad de detenernos, contemplar nuestro entorno y volver a sentir.










