El Gobierno de Castilla-La Mancha continúa avanzando en la modernización del sistema sanitario regional, incorporando la sostenibilidad y la eficiencia energética como ejes estratégicos para hacer más eficientes, innovadoras y sostenibles las infraestructuras sanitarias. La modernización de la sanidad pública no solo pasa por la construcción de nuevos centros o la incorporación de tecnología sanitaria de última generación, también implica avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente y sostenible, capaz de optimizar los recursos públicos y reducir el impacto ambiental de la actividad sanitaria.
Enmarcadas en el Programa FEDER Castilla-La Mancha 2021-2027, las actuaciones desarrolladas por el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) están permitiendo transformar progresivamente el comportamiento energético de hospitales y centros de salud mediante una combinación de producción de energía renovable, mejora de la eficiencia de los edificios e incorporación de herramientas inteligentes para gestionar las instalaciones.
En palabras del secretario general del SESCAM, Luis Ruiz Molina, “la sostenibilidad forma ya parte de nuestra manera de gestionar el sistema sanitario público. Cada actuación dirigida a mejorar la eficiencia energética de hospitales y centros de salud reduce el impacto ambiental, optimiza el consumo de energía y nos permite hacer un uso más responsable de los recursos públicos”.
Más energía renovable para una sanidad más eficiente
Uno de los indicadores que mejor refleja esta evolución es el crecimiento experimentado por la producción de energía fotovoltaica en los centros sanitarios del SESCAM.
En apenas cinco años, la generación de electricidad mediante instalaciones solares ha pasado de 40.786 kilovatios hora en 2020 a 4.783.799 kWh en 2025, multiplicándose por más de cien y consolidando la apuesta del sistema sanitario regional por el autoconsumo energético y las energías renovables. Este crecimiento permite reducir la dependencia de fuentes de energía convencionales, disminuir el coste energético de los edificios sanitarios y avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente y resiliente.
Este crecimiento refleja la consolidación de una estrategia iniciada hace cinco años para incorporar el autoconsumo energético como una herramienta de ahorro, sostenibilidad y eficiencia en la gestión del sistema sanitario público.
Este avance continuará durante este año. A lo largo de 2025 se redactaron los proyectos correspondientes a 13 nuevas instalaciones solares fotovoltaicas, cuya ejecución está prevista para 2026 en distintas gerencias del Servicio de Salud. Con estas actuaciones se persigue que los edificios sanitarios puedan generar al menos el 10 por ciento de la electricidad que consumen, incrementando progresivamente la autonomía energética de la red sanitaria pública.
Las nuevas instalaciones se distribuirán entre las gerencias de Albacete, Ciudad Real, Guadalajara, Hellín, Mancha Centro, Manzanares y Toledo, reforzando una red de producción energética propia que continúa creciendo de forma sostenida.
Actuaciones para consumir menos energía
Junto al impulso de las energías renovables, el SESCAM continúa desarrollando actuaciones destinadas a mejorar el comportamiento energético de sus edificios. Durante 2025 se han destinado más de 436.000 euros a nuevas actuaciones de eficiencia energética en distintas gerencias sanitarias, centradas en la renovación de equipos, la optimización de instalaciones y la mejora del rendimiento energético de hospitales y centros de salud.
Estas intervenciones permiten reducir el consumo energético de los edificios, mejorar su comportamiento térmico, prolongar la vida útil de las instalaciones y crear entornos más confortables tanto para los profesionales como para los pacientes.
Paralelamente, se continúa avanzando en la certificación energética de nuevas infraestructuras sanitarias, incorporando criterios de sostenibilidad desde su diseño y puesta en funcionamiento.
Estas actuaciones complementan las inversiones ya realizadas en el marco del programa FEDER y permiten seguir reduciendo el consumo energético de la red sanitaria pública sin afectar a la actividad asistencial ni al confort de profesionales y pacientes.
Una gestión inteligente de la energía
La transformación energética del SESCAM incorpora también la innovación tecnológica. Así, ha implantado una plataforma inteligente que integra la monitorización de todas las instalaciones solares fotovoltaicas del Servicio de Salud. Actualmente integra 16 instalaciones en funcionamiento, que pueden supervisarse desde un único sistema capaz de ofrecer información en tiempo real sobre la producción energética, detectar incidencias de forma precoz, comparar rendimientos y optimizar las labores de mantenimiento.
Además de mejorar la eficiencia de las instalaciones, esta plataforma unifica la gestión en un único sistema, incrementando la seguridad y reduciendo la dependencia de aplicaciones independientes de los distintos fabricantes.
Menos emisiones y una gestión más eficiente de los recursos públicos
El conjunto de estas actuaciones está teniendo un impacto directo sobre la sostenibilidad ambiental del sistema sanitario regional.
Gracias al incremento de la producción de energía renovable y a las medidas de eficiencia energética implantadas en los edificios sanitarios, el SESCAM ha pasado de evitar la emisión de 11 toneladas de CO₂ en 2020 a 1.354 toneladas en 2025, contribuyendo de forma activa a la descarbonización de la actividad sanitaria y al cumplimiento de los objetivos europeos de transición energética.
Reducir el consumo energético y optimizar el funcionamiento de las infraestructuras sanitarias no solo disminuye el impacto ambiental del sistema sanitario, también permite contener los costes de funcionamiento de hospitales y centros de salud y destinar esos recursos a seguir incorporando tecnología, modernizando las infraestructuras y reforzando la capacidad asistencial del sistema público de salud. De este modo, la eficiencia energética se convierte también en una herramienta para seguir mejorando la atención que reciben los ciudadanos.
“La eficiencia energética no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para fortalecer la sanidad pública. Cada euro que conseguimos ahorrar mediante una gestión más eficiente de nuestras infraestructuras es un euro que podemos destinar a seguir incorporando tecnología, mejorando nuestros centros y ofreciendo una atención sanitaria de mayor calidad a los ciudadanos”, ha concluido Ruiz Molina.










