Julián Alejandro Rosoga le dio muchas vueltas al asunto, y quién no. Presentarse a un concurso de belleza y personalidad implica una fuerte exposición pública y una prueba de fuego para con uno mismo, pero sus amigos le mostraron un apoyo incondicional que le decidió a dar el paso. Hoy ya es oficial, y Julián, nacido en Alcázar de San Juan, de 20 años de edad, 75 kilos de peso y 1,85 metros de altura, es el representante de la provincia de Ciudad Real en el certamen Mister International Spain 2026 que tendrá lugar en Medellín (Badajoz) el 29 de agosto.

Julián, que actualmente reside en Las Mesas (Cuenca), explica que lo que le impulsó a apuntarse al certamen regional fue el ánimo y ayuda de sus amigos, «Realmente no lo tenía muy claro, y no me decidí a presentarme hasta doce horas antes de ese concurso», recuerda. Desde entonces se ha dedicado a prepararse física y mentalmente para afrontar la final de una prueba que, más allá de los flashes y el glamour, es muy exigente para para cada uno de los participantes y, sobre todo, extenuantemente competitiva.
El joven alcazareño se presenta a la prueba con su belleza natural, claro, pero desde la humildad y la defensa de unos valores que ha mamado de crío. «Me considero una persona humilde, empática y sobre todo educada gracias a la formación que me han dado mis padres desde pequeño», dice.

Tras finalizar el Bachillerato y un grado superior de Administración de Sistemas Informáticos, Julián está estudiando un curso de especialización de ciberseguridad. También le apasiona el deporte, sobre todo el fútbol, y de hecho es un jugador destacado y muy querido en el CD Pedroñeras. Ahora afronta con optimismo el nuevo reto. Cree que este certamen le va a ayudar a «desconectar un poco de la zona de confort», abrir horizontes y conocer a más gente y amigos por toda España.
El certamen Míster Internacional 2026 comenzará con 52 participantes, y a la final concurrirán seis chicos a quienes se les hará una pregunta totalmente aleatoria, conocida como el «minuto de oro», determinante para ganarse el favor del jurado. En todo caso Julián afronta el concurso como una aventura, como una oportunidad de ganar experiencia y hacer amigos, y quién sabe si para emprender una exitosa carrera en el mundo de la imagen. ¡Mucha suerte!










