¿Qué dirían hoy don Quijote y Sancho a quienes gobiernan y a quienes quieren gobernar?

Centro Cervantino de Castilla – La Mancha.- En el comienzo de un curso político con las urnas cada vez más presentes, acudimos al cervantista castellanomanchego Fernando Redondo Benito para releer los consejos sobre el poder que Cervantes escribió hace cuatro siglos. Gobierno y oposición pueden encontrar en Barataria algunas recomendaciones. También algún aviso.

Comienza el curso político. Vuelven los plenos, las sesiones de control, los anuncios, las ruedas de prensa, las comparecencias y esa extraña habilidad de Gobierno y oposición para escuchar la misma intervención y descubrir, cada uno por su lado, que confirma exactamente lo que ya pensaban antes de entrar en la sala.

También regresan los discursos. Cada vez más perfectos, más ordenados, más correctamente puntuados y, en ocasiones, sospechosamente parecidos. La inteligencia artificial ha conseguido quizá lo que varias generaciones de estrategas políticos no habían logrado: que discursos enfrentados puedan compartir estructura, adjetivos, tres conclusiones y hasta la inevitable llamada final al diálogo. Cambia el partido, cambia el atril; el algoritmo, a veces, parece haber leído el mismo argumentario. Cervantes probablemente habría disfrutado con el espectáculo.

Para contrastar este inicio de curso político acudimos al cervantista castellanomanchego Fernando Redondo Benito y le proponemos regresar a los capítulos de la segunda parte del Quijote en los que Sancho Panza recibe la noticia de que finalmente va a gobernar la ínsula Barataria. Antes de dejarlo partir, don Quijote le ofrece una colección de consejos que, publicados en 1615, conservan una incómoda capacidad para parecer recién escritos.

«Cervantes no explica cómo ganar unas elecciones, cómo mejorar una encuesta ni cómo sobrevivir a una sesión de control», señala Redondo. «Hace algo bastante más difícil: pregunta qué debería ocurrirle a una persona cuando alcanza el poder para que el poder no termine adueñándose de ella».

El primero de los consejos no exige máster, gabinete ni consultora electoral: «has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo». Parece poca cosa. No lo es.

«Don Quijote empieza recordando a Sancho quién era antes de convertirse en gobernador», explica Redondo. «Quizá no estaría de más conservar alguna fotografía del despacho anterior al despacho oficial. El problema del poder no siempre consiste en llegar a él; algunas veces comienza cuando quien llega empieza a pensar que siempre estuvo allí».

Cervantes insiste además en que Sancho no debe avergonzarse de proceder de una familia de labradores y formula una sentencia extraordinaria: «la sangre se hereda, y la virtud se aquista». Cuatro siglos después, traducido al lenguaje contemporáneo, el mensaje resulta bastante sencillo: el cargo puede concederse; la autoridad moral, no.

Un consejo también para la oposición

Barataria no habla únicamente a quienes gobiernan. También podría reservar unas páginas para quienes esperan gobernar. Don Quijote pide a Sancho que no permita que la amistad, la enemistad o el interés personal tuerzan su juicio. La enseñanza sirve para quien firma una decisión desde el Gobierno, pero también para quien la juzga desde el escaño de enfrente.

«La oposición tiene una función democrática imprescindible: controlar, fiscalizar, denunciar y ofrecer alternativas», señala Redondo. «Pero Cervantes también obliga a una pregunta incómoda: si aquello que hoy considero intolerable dejaría de parecérmelo mañana si cambiara de bancada».

Barataria propone, en definitiva, una vara de medir. Y quizá la primera obligación de esa vara sea conservar la misma longitud durante toda la legislatura. Don Quijote aconseja además a Sancho buscar la equidad y evitar que la justicia se convierta únicamente en ejercicio de severidad. Ni todo puede justificarse cuando se gobierna ni todo debería resultar catastrófico cuando se está en la oposición.

Entre ambos extremos queda un territorio mucho menos rentable para el titular inmediato: la sensatez. Sancho, curiosamente, acaba encontrándolo bastantes veces. Hablar sin escucharse demasiado

Hay un consejo que merecería figurar, según Redondo, junto a los micrófonos de cualquier parlamento: «Anda despacio; habla con reposo, pero no de manera que parezca que te escuchas a ti mismo». La frase fue escrita tres siglos antes de la televisión, cuatro antes de Twitter y más de cuatro antes de que una máquina pudiera redactar en segundos una intervención parlamentaria impecablemente estructurada.

«Cervantes seguramente se habría fascinado con la inteligencia artificial», apunta Redondo, «aunque sospecho que habría tardado poco en preguntarle por qué todos los personajes hablan de repente con los mismos cinco adjetivos». La tecnología no es el problema. Puede ayudar a ordenar información, documentar asuntos y mejorar textos. La cuestión aparece cuando la palabra pública pierde personalidad, duda, matiz y pensamiento. «Si todos los discursos son perfectos pero ninguno parece tener detrás una voz propia, habremos mejorado mucho la sintaxis y bastante menos la política», resume el cervantista.

Menos anuncios y alguna cosa cumplida

Cervantes reserva otra recomendación sorprendentemente reconocible: «No hagas muchas pragmáticas; y si las hicieres, procura que sean buenas, y, sobre todo, que se guarden y cumplan». La pragmática era una disposición legal. Cambien la palabra por ley, decreto, plan, programa o compromiso y el párrafo apenas necesitará traducción.

«Cervantes diferencia gobernar de anunciar», explica Fernando Redondo. «Una medida que se presenta magníficamente pero no llega a cumplirse puede producir un buen titular durante unas horas; difícilmente produce un buen gobierno durante cuatro años». Don Quijote añade incluso que las normas que no se cumplen terminan perdiendo autoridad. Cuatro siglos después seguimos llamándolo credibilidad institucional.

Elecciones en busca de una ínsula

Y luego están las urnas. Cada vez que se aproxima un horizonte electoral comienzan las cábalas sobre fechas, adelantos, coincidencias y conveniencias. España entrará en 2027 con suficientes citas electorales como para que más de uno empiece a divisar ínsulas antes incluso de que aparezcan en el mapa.

Cervantes conocía bien el mecanismo. A Sancho le prometieron una. La diferencia es que él tardó bastante menos que muchos aspirantes contemporáneos en descubrir que gobernarla era considerablemente más incómodo que imaginarla.

«En periodo preelectoral todos los caminos parecen conducir a Barataria», ironiza Redondo. «El problema empieza al llegar, porque entonces hay vecinos, problemas, presupuestos y decisiones. Los gigantes de la campaña suelen convertirse después en expedientes administrativos».

Quizá por eso el final del gobierno de Sancho resulte aún más interesante que su comienzo. Sancho decide marcharse. Y lo hace pronunciando una frase formidable: «sin blanca entré en este gobierno, y sin ella salgo, bien al revés de como suelen salir los gobernadores de otras ínsulas».

La ironía es de Cervantes. No necesita actualización.

Para Fernando Redondo Benito, ahí se encuentra una de las grandes lecciones políticas del episodio: «Sancho sabe entrar, intenta gobernar con sentido común y finalmente sabe marcharse. Puede explicar qué hizo y también cómo sale. Quizá la calidad democrática de un cargo público también pueda medirse por eso». Gobierno, oposición, candidatos, asesores y aspirantes tienen, por tanto, lectura para septiembre.

El Quijote no resolverá los presupuestos, no ganará votaciones y probablemente tampoco decidirá cuándo conviene convocar elecciones. Pero recuerda algo que cuatro siglos de modernidad política no han conseguido volver antiguo: el poder es temporal, la palabra debería valer algo y gobernar nunca debería confundirse con poseer aquello que solamente se administra durante un tiempo.

Puede que Cervantes no tuviera inteligencia artificial. Para algunas cosas, tampoco parece que le hiciera demasiada falta.

Relacionados

ESCRIBE UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí


spot_img
spot_img
spot_img