Hay quien piensa que se trata simplemente de hacer el zángano y a quien le apasiona el lenguaje corporal posmilenial que bebe de los videojuegos y del ecosistema comunicativo de las redes sociales, pero lo cierto es que las batallas de «farmear aura», algo parecido a los corrillos de bailarines discotequeros de los 80 y 90, pero centrado en movimientos y gestos mucho más accesibles que el viejo break dance, están haciendo furor entre la chavalería. En Puertollano ya hay intentos de crear la primera batalla de aura (carisma, para los más viejos del lugar), y de hecho sus impulsores han creado una cuenta en Tik Tok con 268 seguidores y 452 me gusta.
Desde esta cuenta, aurapuertollano, se ha propuesto la primera Batalla de Aura el próximo 7 de septiembre, previsiblemente a las 19.00 horas, en la Plaza Ramón y Cajal. Aunque está por ver si fructifica una convocatoria que depende muy mucho de la respuesta espontánea de los jóvenes, los anónimos organizadores han abierto una convocatoria para seleccionar a los jueces del certamen, buscando perfiles con experiencia, criterio y actitud capaces de evaluar aspectos como el talento, la presencia escénica, el ritmo y el denominado aura de los participantes. La decisión final recaerá sobre este jurado, aunque la opinión del público asistente también desempeñará un papel en el resultado.
Actualmente, la organización mantiene abierta una consulta pública a través de redes sociales para fijar el horario definitivo del evento, sopesando opciones que abarcan desde las 17.00 hasta las 20.00 horas.
Para garantizar el correcto desarrollo del espectáculo, la organización ha fijado un reglamento de obligado cumplimiento para todos los asistentes y competidores: se exige respeto total entre participantes y público, quedando estrictamente prohibidos los insultos, cualquier tipo de violencia o el uso de objetos peligrosos. Cada round contará con un tiempo delimitado y se empleará exclusivamente la música oficial fijada por el evento. El incumplimiento de cualquiera de las normas supondrá la descalificación inmediata.









