El Jardín Municipal de Almodóvar del Campo fue anoche punto neurálgico donde se inició otro año más el protocolo inaugural de la Feria y Fiestas de Septiembre, en un acto intenso y no poco emotivo, donde se entrelazaron la historia reciente de la localidad, las vivencias de sus calles, la invitación a disfrutar de estos días y la reivindicación de la política local.










Antonio León Tirado fue el encargado de prender la mecha de la celebración a través de un pregón profundamente personal y detalles institucionales vinculados a su etapa como alcalde que fue del municipio entre los años 1991 y 2003 y a quien su actual homólogo, José Lozano, daría luego las gracias por haber aceptado el encargo.
Antes fueron investidas las nuevas reinas y damas, las jóvenes Lorena Ruiz Anguita, África Maya García y Jimena Anguita Ruiz y las niñas Mara Santos Charavías, Rocío Acero Rodríguez y Azahara del Burgo Morales, entregándose luego las distinciones de Corredor de Encierros a Crescencio Rabanal y a la Peña ‘Los Indomables’ en su trigésimo aniversario.
Durante los actos, que culminaron a la una de esta madrugada en el Recinto Ferial con el corte de cinta inaugural y fuegos artificiales, tras la ofrenda floral y canto de la Salve a la patrona en su iglesia a medianoche y el pasacalles con las peñas, acompañaron distintas autoridades, entre ellas los parlamentarios nacionales Raúl Valero y Carmen Fúnez.
El honor de abrir las fiestas y el valor del respeto institucional
Nacido en Ciudad Real el 6 de agosto de 1946, pero con una vida y corazón perteneciendo por entero a Almodóvar del Campo, León Tirado agradeció al actual regidor el honor de haberle elegido para una intervención en la que recordó con orgullo sus doce años como alcalde.
En todo caso, quiso dejar claro que no entendía este honor como un mérito individual, sino como un homenaje compartido a todos los alcaldes que han servido al municipio y aprovechó el atril para romper el silencio con el que dejó el cargo en 2003, cuando se marchó “sin despedirme de nadie”, admitió.
Subrayó la importancia del respeto institucional por encima de las siglas de partido pues, tras recordar que durante ocho años de aquel periodo José Lozano lideró la oposición, destacó que el gesto que anoche se materializó al hacerle pregonero demuestra que prevalece un “respeto institucional profundo y un amor incondicional por Almodóvar”.
El también ingeniero técnico de Minas con estudios en Derecho y Ciencias Económicas aludió a las aldeas y a sus alcaldes pedáneos y, repasando sus proyectos más significativos, enumeró el impulso a las infraestructuras deportivas, la recuperación de la Casa de la Marquesa, las mejoras sociales con el Centro de Día, el Centro de la Mujer o la Residencia de Ancianos, las viviendas sociales en los antiguos terrenos ferroviarios, el Monumento a los Encierros, la Huerta Cuéllar y su labor en las mancomunidades Valle de Alcudia y Mancha Industrial o las mejoras llevadas a cabo en el terreno educativo.
Una parte fundamental del pregón estuvo dedicada a los recuerdos más íntimos. El pregonero, que profesionalmente ejerció en Repsol Puertollano y en la almazara familiar Aceites Baos, evocó sus raíces más afectivas recordando a amigos ausentes, los paseos, las partidas de chinos y la visita por tabernas y bares legendarios.
Fue aquí donde relató cómo, de joven durante unos Encierros, acabó en la calle frente a un astado y, tras ser “perdonado” por el animal, se dirigió a casa de su futura suegra para pedirle, en un secreto que fue tal hasta anoche mismo, ducharse y ropa prestada.
En lo más emotivo, recordó la pérdida de su padre en el año 1993 y de su suegro y maestro empresarial Agustín Baos, dos años más tarde. Pero, remontándose sesenta años atrás, compartió el momento más decisivo de su vida, las fiestas de 1966, cuando en el mismo Jardín Municipal conoció a su mujer, María del Carmen Baos Viñas. Ayer, con dos hijos y cuatro nietos, Antonio le rindió a su esposa su mayor homenaje, por ser “el pilar de mi vida y la razón principal por la que decidí echar raíces profundas en esta bendita tierra”.
En la recta final, el pregón exaltó la doble identidad de Almodóvar, que en el caso de la religiosa quiso poner en valor el orgullo de ser un pueblo con dos santos natales, san Juan de Ávila y san Juan Bautista de la Concepción, quienes junto a la Virgen del Carmen son copatrones y cuyas procesiones marcan el fervor popular.
Y en la festiva, ensalzó la feria taurina y los históricos Encierros, refiriendo cómo durante sus años de gestión municipal el Ayuntamiento se erigía también como empresa taurina, una faceta en la que quiso expresamente agradecer la labor y enseñanzas de quien entonces presidía el Club Taurino ‘Almodóvar’, Vicente de Gregorio.
El pregón concluyó con una vibrante llamada a vivir este nuevo ciclo festivo de septiembre presentando a Almodóvar del Campo como un pueblo “humilde, pero gigante; tradicional, pero vibrante”, capaz de conservar su esencia mientras mira al futuro y por el cual quiso reafirmar su amor más profundo.
Homenajes a ‘Los Indomables’ y a Crescencio Rabanal
Tras entregarle el alcalde la inscripción de agradecimiento y la medalla institucional del Ayuntamiento, así como un ramo de flores a la esposa de Antonio, el escenario rindió homenaje a la Peña ‘Los Indomables’, cuyo portavoz, Jesús González Rey, dedicó el primer gran aplauso de su intervención a las madres de todos sus integrantes.
Rememoró aquel verano de 1996 en el que por primera vez dieron cuerpo y forma a una formación que hoy, treinta años después, siguen haciendo gala de ser “gente cercana, disfrutona y socarrona”, recordando que las peñas deben ser espacios de hospitalidad donde la norma ante cualquier visitante sea siempre “todos para adentro; tenedor, vaso y a disfrutar”.
Tras una alocución en la que se repasaron los principales hitos y las notas más distintivas de esta peña, ‘Los Indomables’ hicieron entrega a José Lozano de una camisa azul marino con la identidad corporativa que les define y ellos recibieron la acreditación honorífica.
A continuación, el galardón de Corredor de Encierros 2026 se otorgó a Crescencio Rabanal quien, con 50 años de carreras a sus espaldas tras empezar a los 14, este hoy veterano de la calle Corredera condensó en pocas palabras el código de honor de los encierros: “No es solo una carrera de pocos minutos. Es tradición. Es respeto al toro. Es compañerismo”.
Crescencio tuvo palabras de admiración para las nuevas generaciones, a las que pidió llevar siempre por bandera el respeto a los animales y a las personas y emocionó a todos al recordar a Marcelino, miembro fallecido de su querida Peña ‘El 7′. Dedicó la mención que recibió a su mujer Estrella, a sus hijas y a su nieta, el futuro relevo de estas carreras.
Intervención de José Lozano
El broche de oro a esta intensa velada lo puso el alcalde de Almodóvar del Campo, José Lozano, quien felicitó a todas las personas que fueron protagonistas del acto, pero muy en particular al pregonero, subrayando que, hasta anoche, el atril había sido ocupado por referentes en distintas ocupaciones, pero nunca antes por alguien que hubiera lidiado con “la complicada misión de gestionar los servicios e infraestructuras municipales”.
El actual regidor habló de una labor “bonita pero incomprendida”, de desvelos constantes y de la carga que recae sobre las familias y, por ello, saludó con especial afecto a la esposa y a los hijos de Antonio León Tirado, a quien le valoró el hito de haber instaurado durante sus años de mandato la costumbre de elegir a pregoneros de la propia localidad.
Lozano García también felicitó a las nuevas reinas y damas y tuvo palabras de cariño para ‘Los Indomables’, a quienes reconoció ser los pioneros de llevar en su nombre el prefijo ‘in’, hoy tan generalizado en las denominaciones de tantísimas otras peñas, y a Crescencio Rabanal le agradeció representar el máximo respeto al toro.
El tono del alcalde se volvió más firme al reclamar que el orgullo almodovareño se mantenga todo el año, “lejos de frentismos” y fue tajante al asegurar que “jamás alimentaré polémicas estériles e interesadas de anónimos feroces que hacen de las redes sociales un campo de batalla desequilibrado”.
Aseguró que su brújula seguirá siendo la honestidad y el Presupuesto municipal que, reconoció, es “limitado para hacer frente a un municipio tan ingente”, por lo que quiso agradecer públicamente el respaldo de la Diputación de Ciudad Real y de su presidente, Miguel Ángel Valverde.
Recordó que solo el año pasado la institución destinó más de un millón de euros a Almodóvar del Campo, haciendo posible realidades como el Centro Cervantino y habló de la reciente inyección de 200.000 euros para engrandecer el patrimonio religioso con motivo del nuevo Año Jubilar concedido por la Santa Sede, agradeciendo además el apoyo para que la Feria Taurina cuente con una novillada.
A solo ocho meses de las próximas elecciones, Lozano recordó otras actuaciones municipales realizadas durante este último año, como la instalación de cámaras de videovigilancia, la climatización en colegios públicos, la renovación de instalaciones deportivas y la propia remodelación del Jardín Municipal. Y marcó la hoja de ruta futura: la necesidad de un nuevo Centro de Mayores, un polígono industrial atractivo para empresas y el no menos deseado pabellón ferial.
Consciente de los sacrificios y exigencias de la gestión municipal, el alcalde quiso agradecer públicamente la implicación personal de su equipo de concejales, así como la labor indispensable de todos los trabajadores y funcionarios municipales.
El acto en el Jardín lo cerró José Lozano con la mirada puesta en el cielo, invocando la protección de la Virgen del Carmen, san Juan de Ávila y san Juan Bautista de la Concepción, dando por tanto así la bienvenida a unos días donde, como bien resumió, la única obligación será “sencillamente, celebrar la vida”.








