Eduardo Muñoz Martínez.– Hace no muchos días comenzaba a desarrollarse un nuevo proyecto de SOLMAN, en esta ocasión en el Cantón de Baga —término que podemos interpretar como comarca—, situado en Togo (África). La iniciativa está especialmente centrada en la higiene y la alimentación, y se enfoca en la población más vulnerable de los seis pueblos que integran dicho cantón.





Los orígenes de este proyecto, financiado por el Ayuntamiento de Manzanares, se sitúan en los tiempos de la pandemia de COVID-19, que afectó gravemente a la zona y dejó secuelas que aún se sufren al no haber contado con apoyo social ni económico. A esta fragilidad estructural se suma el impacto del virus, que tampoco fue atendido en su momento. Desde entonces, ha sido la ONGD SOLMAN (Solidaridad Manchega) la que ha seguido afrontando la situación, junto con los ayuntamientos de Manzanares, Ciudad Real y Miguelturra.
El proyecto, que ha comenzado a hacerse realidad en la población de Kirgan, incluye además la entrega semanal a domicilio de comida elaborada para personas mayores que viven solas y tienen movilidad reducida. ¿Y qué podemos hacer nosotros? Por ejemplo, prestar nuestra ayuda económica a esta Organización No Gubernamental para el Desarrollo. Sinceramente, entendemos que se lo merecen.








