Anselmo Alañón Alcaide.— En 1985, un grupo de cuatro jóvenes amigos empezó a coquetear con la música sin grandes pretensiones. Con desenfado, glamour, una sonrisa ante la vida y un fuerte vínculo de amistad desde el primer día de su historia artística, han pasado ya más de 40 años.
Sus primeras peripecias giraban siempre en torno a las ganas de pasarlo bien, componiendo canciones con letras desenfadadas, una pizca de buen humor y cargadas de socarronería. Ofrecían conciertos emocionantes y llenos de buenas vibraciones aunque, como le ocurría a casi todos los grupos de aquella época, contaban con escasez de medios técnicos, locales de ensayo muy cutres y poco apoyo financiero.
El grupo, formado por David Summers, Dani Mezquita, Rafa Gutiérrez y Javier Molina, logró convertirse en un fenómeno generacional desde sus comienzos. Obtuvieron un éxito arrollador en España y Latinoamérica hasta su separación temporal y su posterior reencuentro una década después.
Llevan más de cuarenta años compartiendo escenarios a nivel global con un público fiel que nunca los olvidó, al que se ha sumado una nueva cantera de fans que corea todas sus canciones. Hoy en día, Hombres G es una de las bandas más populares e influyentes del pop español, habiendo sabido mantener el humor, la energía y la complicidad en constante conexión con su audiencia.
Hasta la fecha han publicado álbumes de estudio tan emblemáticos como Hombres G, La cagaste… Burt Lancaster, ¿Estamos locos… o qué?, Agitar antes de usar, Voy a pasármelo bien, Esta es tu vida, Historia del bikini, Peligrosamente juntos, Todo esto es muy extraño, Desayuno continental, Resurrección y La esquina de Rowland. Tampoco se puede olvidar su triunfal incursión en el cine con dos célebres títulos: Sufre mamón y Suéltate el pelo.
Hablar de Hombres G es hablar de una parte esencial de nuestra música que ha marcado a varias generaciones.








