Julio Criado García. Impulsor de PROSVIDA.- Hace solo unos meses, cuando publiqué «El silencio que nos cuesta la vida», confesé el cansancio acumulado y mi necesidad de buscar un refugio de calma este verano. Creí, por un momento, que la tregua era posible. Pero durante este tiempo, y después de haber recibido una avalancha de muestras de cariño que jamás podré agradecer lo suficiente, me llegó un mensaje de una amiga: “Julio, gracias a tu campaña de concienciación, se hizo el análisis un compañero nuestro y le han detectado la enfermedad en estadio intermedio. Es más joven, no está en el rango de edad. Te transmito su agradecimiento; de no ser por ti, se lo hubieran diagnosticado dentro de unos años y ya hubiera sido tarde”. Un mensaje corto, directo y devastador que cambia decisiones que iban a ser inamovibles.
Se me cortó la respiración. Un hombre joven, con toda la vida por delante, ha esquivado una sentencia de muerte porque leyó nuestro grito contra el olvido. Su diagnóstico temprano no llegó por un protocolo médico preventivo, ni por una campaña institucional; llegó porque la sociedad civil, la cultura y la poesía se empeñaron en romper el tabú que las administraciones perpetúan.
Este testimonio es la prueba irrefutable de lo que venimos denunciando, el cáncer de próstata no entiende de los rígidos rangos de edad que dictan los despachos. Esperar a tener síntomas o a cumplir cierta edad es, demasiadas veces, llegar tarde.
Por eso, hoy quiero anunciar que PROSVIDA sigue adelante. No hay descanso posible mientras la inacción política siga costando vidas. Este mensaje de agradecimiento no es una medalla; es una orden directa para que no nos rindamos. Y no lo haremos.
Apuntamos directamente al Ministerio de Sanidad y a los gobiernos de todas las Comunidades Autónomas de nuestro país. Ya basta de ponerse de perfil, de escudarse en el reparto de competencias o de mirar hacia otro lado mientras los hombres mueren en silencio. Les exigimos, de manera inmediata, tres medidas urgentes e irrenunciables:
Información visible en el primer escalón. No pedimos, ahora exigimos que todos y cada uno de los centros sanitarios y de atención primaria de todas las comunidades cuenten con carteles informativos claros sobre el cáncer de próstata y la importancia crucial de su detección precoz. Se ha demostrado que la ignorancia se combate con pedagogía visual.
Protocolos de cribado oportunista ya. Es urgente que el Ministerio y las consejerías de Sanidad autonómicas unifiquen criterios para que los médicos de familia dispongan de directrices claras para ofrecer y realizar la prueba del PSA de manera proactiva, atendiendo a la clínica y no a trabas burocráticas.
Cribado poblacional sistemático. Reclamamos la implantación real, efectiva y calendarizada de un programa de cribado poblacional para el cáncer de próstata, tal y como se hace con el de mama o colon. La prevención no puede depender del código postal ni ser un golpe de suerte.
Aquel compañero joven que hoy tiene una oportunidad de curarse es el motor que reactiva nuestras fuerzas. La palabra cura, la palabra sana y la palabra salva. Por eso, lejos de apagar nuestra voz, la vamos a multiplicar.
Anuncio oficialmente que durante el mes de octubre presentaremos el II Festival Nacional de Poesía PROSVIDA. El éxito y la repercusión de la primera edición demostraron que los poetas y la cultura de este país están preparados para la vanguardia de esta lucha. Volveremos a movilizar poetas y buscar la complicidad de los medios de comunicación, volveremos a reunir los versos más valientes de España para seguir derribando los muros de la indiferencia institucional.
PROSVIDA no va a callarse. La campaña continúa. La lucha sigue. Porque el silencio nos cuesta la vida, pero la acción colectiva nos la devuelve.






