¿Sin vivienda? Pregunten en Ceuta. ¡Que ironía!

Joaquín G. Cuevas Holgado.– Hay que hablar claro. Y pronto. Porque lo que está sucediendo en Ceuta no puede seguir despachándose con discursos de solidaridad, buenas palabras y visitas televisivas del presidente del Gobierno.

Mientras Pedro Sánchez presume de humanidad, en Ceuta se denuncian asentamientos precarios, chabolas, reyertas y venta ambulante, sin que muchos ciudadanos perciban la contundencia que esperan de la ley.

Y aquí viene la pregunta incómoda:

¿Qué pasaría si todo eso lo hicieran las personas que duermen en la calle?

¡Ah, amigo! ¡Entonces quizá la cosa cambiaría!

Porque en España tenemos personas que duermen en la calle, que se arropan con cartones, que piden en el metro, en las iglesias y en las esquinas. Personas que acuden a los supermercados a recoger aquello que nosotros no queremos.

Personas sin vivienda.

Sin trabajo.

Sin oportunidades.

Personas que llevan años esperando que alguien se acuerde de ellas.

En qué estado nos encontraríamos si estas personas rodearan la Moncloa! diciendo:
Reuníos por miles.

Llevad vuestros cartones.

Llevad vuestras mantas.

Instalad vuestras chabolas.

Y cuando os pregunten qué estáis haciendo, responded:

—Estamos esperando una vivienda.

—Estamos esperando trabajo.

—Estamos esperando que el Gobierno se acuerde de nosotros.

Y si os dicen que no podéis instalaros allí, preguntad:

—¿Y por qué no? ¿No somos también personas con necesidades? ¿No tenemos también derechos?

Porque parece que, según este Gobierno, para que te escuchen no basta con dormir en la calle.

No basta con pasar frío.

No basta con pedir ayuda.

¡Hay que hacerse visible!

¡Hay que reunirse!

¡Hay que levantar chabolas!

¡Hay que conseguir que el presidente mire por la ventana!

Y entonces, señor Sánchez, quizá empiece usted a comprender lo que está pasando en Ceuta.

La igualdad, señor Sánchez

Porque aquí tenemos un Gobierno que habla de igualdad.

Igualdad para todos.

Igualdad en todo.

Pero cuando uno mira lo que ocurre en Ceuta y lo que ocurre con los españoles más vulnerables, empieza a preguntarse si esa igualdad no será una broma de mal gusto.

¿Dónde está la contundencia de la ley?

¿Dónde está la exigencia?

¿Dónde están las soluciones?

¿Dónde está el Gobierno?

Porque una cosa es la solidaridad. Y otra, muy distinta, es permitir que los problemas se enquisten y después pedir a los ciudadanos que miren hacia otro lado.

Señor Sánchez, mire por la ventana

Ceuta es España.

Los ceutíes tienen derecho a vivir con seguridad.

Y todos tenemos derecho a que la ley se cumpla.

Sin privilegios.

Sin excepciones.

Sin relatos.

Porque, si no, tendremos que concluir que en España la igualdad no consiste en recibir el mismo trato, sino en saber cómo conseguir que el Gobierno te vea.

Relacionados

ESCRIBE UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí


spot_img
spot_img
spot_img