En velero por el archipiélago de las Lofoten

Javier Cacho.- Este verano estuve navegando en un velero por el archipiélago de las Lofoten con Oceanosophia. Si todo el viaje fue una maravilla, el fiordo del Troll fue uno de esos momentos inolvidables. Recorrer sus dos kilómetros de longitud entre paredes de granito que alcanzaban los 1.000 metros de altura, fue una experiencia difícil de narrar. Penetramos por su estrecha boca completamente solos, la majestuosidad del lugar nos dejo sin palabras y en un silencio que penetraba el alma nos deslizamos por sus dos kilómetros de longitud hasta llegar el final y, después de un rato de contemplación, volver a recorrer el mismo camino. La foto es precisamente del momento en que ya salíamos del fiordo. La foto es de mi amiga Ana García Moreno.

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