Jesús Millán Muñoz.- Si la sociedad ha llegado a la conclusión que es importante conservar diarios personales de escritores no profesionales, incluso la actividad de fanzines…
¿Porqué no hemos llegado a la conclusión que sería importante conservar obras de autores de tercera fila, de tercera categoría, algunos dirían “no canónicos”, no de “fama y notoriedad” en todas las actividades culturales…?
Podrían conservarse en bibliotecas, museos, fundaciones, archivos, etc. Una parte de sus espacios y esfuerzos se dedicasen a estas realidades. O crearse de forma autónoma e independiente… Se podrían hacer a nivel territorial diverso: nacional, regional, provincial, comarcal, local. Se podría hacer en todas las actividades humanas culturales y de todos los saberes y de todas las actividades. Se podría hacer conservando obras en formato digital o en formato de papel. Papel para que ocupe menos lugar y menos espacio.
Una obra cultural, puede tener diversidad de dimensiones: el saber o concepto que lleva consigo, el valor estético o de belleza, el valor económico o de precio-venta, el valor documental, etc.
Por tanto, una fotografía de hace setenta años, puede no tener suficiente valor estético o económico, pero si puede tener un valor documental e histórico. Y, ser la base para estudios posteriores, la historia de esa localidad o comarca, el análisis de un hecho, la valoración psicológica e incluso moral, etc.
Pero si un fanzine de hace setenta años tiene valor, si un diario personal, no de escritores profesionales de personas del común, que así lo llaman, aunque no me gusta el término, un objeto artesanal, de todas las artesanías posibles, de hace cincuenta o setenta años, tiene valor, se le cataloga, estudia, analiza, se han creado lugares e instituciones y entidades para conservarlo. Me pregunto, porqué en el resto de las artes y culturas y letras no se hace lo mismo…
¿Por qué no va a tener valor documental, histórico, social, cultural, estético, etc., aunque sea mínimo mil poemas de un autor/a de quinta fila de hace cincuenta o setenta años…? ¿Y, si hemos puesto el ejemplo de la poesía, podríamos hacerlo en cualquier otra temática, género, tendencia, estilo, saber, artes o letras o ciencias o filosofía o teologías…?
Por otro lado, si sólo queda de hace cincuenta años, un canon de autores y autoras en tal rama, digamos la poesía, cincuenta a nivel nacional de primera fila, doscientos de segunda fila, y, después el resto, cientos o miles, que son de cuarta o quinta… sólo queda de su producción una cantidad limitada de material. Quizás, manuscritos, archivos, etc., se van perdiendo de una generación a otra. Si existían mil poetas hace cincuenta años en un territorio, o existían dos mil o tres mil, y, si dentro de cien años sólo quedan obras o poemas, que es el ejemplo, de cien… el resto se han ido perdiendo sus producciones o gran parte de ella… Ya, no existen, y, lo que se ha perdido y no existe no se puede recuperar. No se puede analizar, multitud de vectores o factores de esos autores denominados de quinta fila. Pero que pueden mostrarnos aspectos de la realidad…
¿Cómo se puede comparar lo “que se consideró bueno”, con lo que se “consideró no bueno”…, si y ano existe esto segundo? ¿No pueden cambiar los valores y la estética…? ¿Al final la IA cambiará todo, incluso el mundo de la autoría y de la creación artística y de las letras y del resto de saberes…? ¿La IA dentro de cincuenta años sería capaz de comparar un millón de autores de poesía del mundo, de primera o quinta fila, y, quién sabe lo encontraría…? ¿Pero para eso tienen que existir, haber quedado sus obras, aunque no hayan sido publicadas…?
¿No hay posibilidad de que entre cien mil poetas que existan en el mundo en una generación, pongamos el caso de hace setenta años… la mayoría sean poetas o hayan sido de tercera o quinta fila… pero no cabe la posibilidad de que uno entre un millón sea un autor de gran calidad…?
¿Pero que haya estado encerrado en circunstancias adversas, o en lugares con poca industria cultural, o que no se hayan atrevido a enviar sus poemas, o que hayan vivido encerrados en algún pueblo de Australia o la Patagonia o Alaska o Siberia o en alguna de las decenas de miles de aldeas de la India o del Pacífico…?
Se habla de que pueden existir entre caserios y asentamientos muy pequeños entre dos y cinco millones, cifras de Internet, de aldeas entre 2-4 millones, de pueblos entre quinientos mil y un millón y medio, y, ciudades entre cincuenta mil y cien mil. Datos reitero de Internet, no me los he inventado. Y, doy el mérito a quien lo tenga… ¿No puede haber un/a Dickinson, una Maier, un Kafka entre ellos, uno de cada generación que se pierda, uno o una en cada rama del saber o de las artes o de las letras…?
Pero no es sólo autores geniales que se pueden perder, que de hecho se perderán, porque no se conservará sus obras. O, no sean entendidas sus obras. O, no saben a quién llamar, o nadie les escuche… sino que los autores de tercera o quinta categoría, que han producido tal cantidad de obra en un terreno o especialidad, durante diez o cincuenta o treinta años, por justicia y equidad, no tienen derecho que se conserven para el futuro, como documento al menos, si es que se considera no tiene suficiente valor estético o cultural…
Por otro lado, se produce tal cantidad ingente de información en cualquier realidad y en cualquier rama del saber, que las personas y sistemas de selección puede suceder que no sean capaz de “ver y analizar todo lo que les llega”. Se dice que a un periódico cada día les llega cientos de informaciones y noticias y datos… no es fácil que se pierda cada semana algún dato importante, merecedor de hacerlo noticia… Pregunto. Pues lo mismo en la cultura y en todas sus ramas…
Se habla que de autores y escritores, pueden existir, aunque habría que matizar los conceptos once millones según la base bibliográfica del ISBNdb, y según International Authors Forum afirma que representa a setecientos mil autores…
¿Pero si se está haciendo un enorme esfuerzo de conservación y catalogación de los diarios personales, de personas que no son escritores profesionales, se están haciendo un esfuerzo enorme de conservar fanzines de autores desconocidos… no se podría hacer lo mismo, en el resto de saberes y autores… al menos obras en papel…?
¿No se podría hacer que museos, fundaciones, bibliotecas, archivos ya creados y ya existentes, hiciesen secciones especiales para autores de sus zonas geográficas de tercera fila o de quinta…? ¿No podrían crearse entidades independientes que conservasen obras de autores de quinta fila o de tercera fila, o autores no consagrados, no famosos, sin notoriedad, al menos obras en papel, obras digitales, para que se conserven para el futuro para documentación, estudio, análisis, etc.?
¿Para futuros análisis históricos, sociológicos, psicológicos, culturales, económicos, políticos, etc., “autores del común”, copiando el concepto de los diarios personales, autores del común en la poesía o en el teatro o en el dibujo o en…?
¡A qué puerta hay que llamar para que recojan la idea y la estudien y la analicen y la valoren y la perfeccionen y la pongan en funcionamiento…!





