Javier Díaz Vellón.- Hay nombres que forman parte de la memoria de Ciudad Real aunque hayan desaparecido de sus calles. Almacenes de los Reyes, Palacios, Jarlins, Bodegas Caballo, Droguería El Globo y tantos otros comercios que durante décadas fueron mucho más que un lugar donde comprar. Eran parte de la vida diaria de la ciudad.

Todos tenemos alguno en la memoria. La tienda donde nos conocían por nuestro nombre, el comercio al que acudían nuestros padres, el escaparate que mirábamos de camino a casa o aquel establecimiento que parecía llevar allí toda la vida.
Poco a poco muchas de esas persianas fueron bajando.
Y cuando baja una persiana no desaparece solamente un negocio. Desaparece luz de una calle, movimiento, conversación, empleo y una pequeña parte de la identidad de un barrio.
Nuestros hábitos han cambiado. Hoy compramos desde el teléfono y las grandes multinacionales nos invitan a entrar en sus “.com”. Es rápido, cómodo y forma parte de nuestro tiempo. Negarlo no tendría sentido.
Pero también conviene preguntarse qué dejamos atrás.
Un centro lleno de locales cerrados termina perdiendo atractivo. Si además desaparecen oficinas, servicios y edificios administrativos que durante años generaron tránsito diario de trabajadores y ciudadanos, el efecto se multiplica. Menos personas en la calle significa también menos cafés, menos compras, menos recados y menos oportunidades para el pequeño comercio.
La cuestión no es mirar al pasado con nostalgia ni pretender que todo vuelva a ser como antes.
La cuestión es decidir qué queremos que sea Ciudad Real dentro de unos años.
Mantener vivo el comercio local exige algo más que campañas puntuales. Requiere facilitar la apertura de nuevos negocios, apoyar a quienes empiezan, cuidar la iluminación, la limpieza, la accesibilidad y conseguir que el centro tenga actividad todos los días del año.
Porque una ciudad no se vacía de golpe.
Se vacía poco a poco.
Persiana a persiana.
Y cuando desaparece una tienda de toda la vida, Ciudad Real pierde algo más que un comercio.
Pierde un pequeño pedazo de su memoria.







Pero no es motivo de preokupación, los de podemos apoyados por mi ya está en marcha, hemos montado un 25M en la puerta del sol para reivindicar el cierre de negocios y para parar los deshaucios, asi los caseros invertirán mas y mejor.
Yo como siempre, nunca miento y me preokupo de los Expañoles, estén donde estén, incluso en Ceuta, territorio Marroquí.
Estoy bien, hasta el mas allá!.