Presentación de la exposición «Kenny Scharf», con Guillermo Solana (director artístico del museo y comisario de la exposición), Kenny Scharf (artista), Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza (coleccionistas)

Por José Belló Aliaga

En el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, ha tenido lugar la rueda de prensa de presentación de la exposición «Kenny Scharf» , en la que han participado Guillermo Solana, director artístico del museo y comisario de la exposición), el artista Kenny Scharf, y Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, coleccionistas.

Presentación de la exposición «Kenny Scharf», en el Museo Nacional Thyssen, con Guillermo Solana (director artístico del museo y comisario de la exposición), Kenny Scharf (artista), Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza (coleccionistas)

Kenny Scharf

La imagen de Kenny Scharf (Los Ángeles, 1958) sigue estando asociada a su gran momento de los años ochenta, en el East Village neoyorquino, donde fue colega y amigo de Keith Haring y de Jean-Michel Basquiat, y, como ellos, protegido de Andy Warhol. Pero Scharf sobrevivió a aquellos años y su estética popsurreal no ha dejado de renovarse y de revalidar su conexión con el tiempo actual. Hay en ella dimensiones que se han ignorado durante mucho tiempo. La exposición que presenta el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, dentro de la serie dedicada a la Colección Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, quiere mostrar que Scharf ha sido también, desde el principio, un pintor de la Naturaleza y un artista comprometido con la toma de conciencia ante la emergencia climática. Los que le conocen como un artista radicalmente urbano, enamorado del plástico y de la TV, se sorprenderán al descubrir en la obra de Scharf un canto a la Naturaleza. Árboles, plantas, bosques, planetas y estructuras moleculares proliferan, creando un ecosistema vertiginoso, siempre al borde del caos. El jardín de Kenny en su casa de Los Ángeles es encantador, y tiene plantas por todas partes en su estudio.

Scharf creció en el valle californiano de San Fernando en los años sesenta, antes de que se implantaran los controles de emisiones: “Había días en que apenas podía abrir los ojos y me dolían los pulmones.” Entonces arranca una conciencia ecológica presente siempre en su obra, como explica en una entrevista publicada en Observer (11/08/2024): “Si observamos detenidamente lo que sucede en la mayoría de estas pinturas, diría que el tema esencial que las une es que, por muy alegre, colorido, divertido y festivo que parezca el estilo de vida estadounidense —capitalista y consumista—, siempre está presente ese «elefante en la habitación»: el impacto que dicho estilo de vida tiene sobre la Tierra. Hemos creado un monstruo que preferimos ignorar, mirando hacia otro lado y creyendo que desaparecerá; sin embargo, la realidad es que todos mis temores se están haciendo realidad mientras somos testigos de la destrucción. Ya no se trata de una amenaza existencial hipotética: está ocurriendo ante nuestros ojos y, aun así, la mayoría sigue fingiendo que no sucede o simplemente restándole importancia, como si no importara”.

La naturaleza en tiempos de emergencia climática

La exposición se articula en cuatro secciones, que no siguen un orden cronológico, sino que presentan cuatro facetas de su obra.

Recorrido por la exposición KENNY SCHARF, en el Museo Nacional Thyssen- Bornemisza hasta 17/01/2017

1. Paisajes

“Pasé mucho tiempo en los bosques, en la playa, estudiando pájaros, árboles y agua”

Territorios sin horizonte, vistos desde dentro. Su origen está en Brasil, donde Scharf vivió a partir de 1983. La primera sala sitúa esos bosques entre dos fuegos concretos: la deforestación de la Amazonia, que Scharf conoce de cerca, y los incendios de California, que en enero de 2025 vio arder desde su cama, y presenta una manera de pintar que imita los procedimientos de lo vivo: Scharf empieza sus fondos en el suelo, vertiendo acrílico diluido y dejando que la gravedad trabaje hasta que el charco central se convierte en un remolino. Sobre ello aplica más tarde el spray, la serigrafía y el óleo. “La decoración viene de la naturaleza”, explica; “son sus motivos los que repetimos”. El paisaje no es aquí un fondo ni una vista, sino un organismo del que el espectador ya forma parte.

2. El árbol como chamán

 “Los árboles grandes siempre me parecieron mensajeros de otro tiempo: seres hermosos, estables y sabios. Talarlos me parece un asesinato”

En las tradiciones chamánicas de diversas culturas, el árbol representa el pilar central del cosmos, cuyas raíces, tronco y ramas conectan la tierra con el cielo. Los árboles de Scharf, como los chamanes humanos, entran en estados alterados para mediar entre la realidad ordinaria y el mundo de los espíritus. Las cuatro grandes pinturas de esta sección tienen como protagonista un gran árbol hiperactivo y delirante, que vive, sueña, canta y danza y sostiene alrededor todo un ecosistema fantástico, una jungla de pequeñas criaturas pululantes.

3. Visiones cósmicas

“El espacio está justo aquí”

En este capítulo proliferan las figuras circulares, que evocan cuerpos celestes. En el espacio exterior no hay arriba ni abajo; todas las cosas levitan y se mueven sin descanso. Scharf nació un año después del Sputnik y vivió de niño la llegada del hombre a la Luna. Cuando la fantasía se apagó en los setenta, decidió continuarla por su cuenta: de ahí los fondos estrellados, los vórtices. Pero la sala muestra también el giro de esa iconografía. Ante la carrera espacial de los milmillonarios, Scharf protesta: “No quiero vivir en Marte. Este es un gran planeta; intentemos conservarlo.” Y añade algo que reordena toda su cosmología: “El espacio está justo aquí. Estamos en el espacio.” La visión cósmica deja de ser fuga y pasa a ser escala: la Tierra vista como lo que es, un cuerpo pequeño y único en la oscuridad.

4. Un coro de voces

“Veo caras en todos ellos”

El motivo más característico de la creación de Scharf son los blobs o blobz: esos globos flexibles, variables, fluidos que tienen ojos, boca y expresan emociones. Se anticiparon décadas al lenguaje actual de los emojis. De ellos han nacido los Moodz: los tondos pintados entre 2018 y 2022, los años de la pandemia, en los que ninguna expresión se repite. Los blobz forman colectivos compactos; aparecen apretados, formando composiciones densas y dinámicas. “Estamos todos aquí juntos, con colores y formas distintas, ocupando el mismo espacio”, dice el artista. “Es una especie de coexistencia.” Ese es el sentido del coro de voces: árboles, algas, animales, humanos, planetas y electrodomésticos, y disuelve la frontera entre lo humano, lo vivo y lo desechado. La respuesta a la emergencia climática no es la desesperación sino la esperanza activa: “A veces quiero advertir de que hay belleza, pero está jodida. Y a veces solo quiero decir: necesito alegría ahora mismo. Entonces decido celebrar.” ¿Seremos capaces de salvar el planeta? “Parece que estamos condenados desde hace mucho, pero he mantenido la esperanza para seguir optimista y vivo. Cada vez me cuesta más. Me preocupan sobre todo los niños,” reconoce el artista.

Biografía

Kenny Scharf creció en el valle californiano de San Fernando entre la cultura pop televisiva, la arquitectura googie y el optimismo tecnológico de la era espacial. En 1978 se trasladó a Nueva York para estudiar en la School of Visual Arts; allí conoció, en pocos días, a Keith Haring y a Jean-Michel Basquiat. Los tres formaron parte del núcleo de la escena del East Village, donde Scharf expuso en la Fun Gallery de Patti Astor junto a Fab Five Freddy, Futura 2000 o Lady Pink.

En 1981, en el armario de la casa donde vivía cerca de Times Square, construyó la primera Cosmic Cavern: un ambiente inmersivo hecho con basura de plástico pintada en colores fluorescentes bajo luz negra. Desde entonces ha reconstruido esas cuevas en museos, clubes nocturnos y ferias de todo el mundo. Andy Warhol, a quien conoció en esos años, fue su mentor y valedor. Representado por la galería Tony Shafrazi, alcanzó reconocimiento internacional con su participación en la Bienal del Whitney de 1985, donde presentó When the Worlds Collide (1984), hoy en la colección del museo.

En 1983 se casó con la brasileña Tereza Gonçalves y pasó largas temporadas en Brasil, una experiencia decisiva para su relación con la naturaleza y para el giro ecológico de su pintura. Actualmente reparte su tiempo entre Brasil y su ciudad natal, Los Ángeles.

La obra de Scharf abarca pintura, escultura, instalación, murales públicos —que realiza de forma gratuita—, electrodomésticos y automóviles customizados, animación y diseño, con una convicción constante: que el arte pertenece a todo el mundo. Participó en Art in the Streets (MOCA, Los Ángeles, 2011) y ha sido objeto de amplias retrospectivas en la Brant Foundation (2024) y en el Modern Art Museum de Shanghái (Emotional, 2025). Está representado en las colecciones del Whitney Museum of American Art y el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, The Broad de Los Ángeles, el Stedelijk Museum de Ámsterdam y el Museu de Arte Moderna de Río de Janeiro, entre otras.

FICHA DE LA EXPOSICIÓN

Título: Kenny Scharf.

Organizado por: Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Sede y fechas: Madrid, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, del 29 de septiembre de 2026 al 17 de enero de 2027.

Número de obras: 26.

Comisario: Guillermo Solana.

INFORMACIÓN PARA EL VISITANTE

Dirección: Paseo del Prado, 8. 28014, Madrid. Salas Postpop, planta 2.

Horario: Lunes de Mastercard, de 12 a 16 horas (entrada gratuita); de martes a viernes y domingo, de 10 a 19 horas; sábados, de 10 a 21 horas.

Tarifas: Entrada única: Colección permanente y exposiciones temporales. General: 14 €; reducida: 10 € mayores de 65 años, pensionistas y estudiantes; Grupos (a partir de 7): 12 € por persona; Gratuita: menores de 18 años, ciudadanos en situación legal de desempleo, personas con discapacidad, familias numerosas, personal docente en activo y Carné Joven y Carné Joven Europeo. Venta anticipada en taquillas, web del museo y 91 791 13 70. 

José Belló Aliaga

Pies de foto

Foto 1:           Título de la exposición, que podrá ser visitada desde el 29 de septiembre de 2026 y hasta el 17 de enero de 2027

Foto 2:           VINE + VINE, 2025

Foto 3:           Vista de la exposición

Foto 4:           A la izquierda, BLOCK ‘N HEADZ, 2025 y a la derecha BOTZ ‘N STUFF, 2025

Foto 5:           JUNGLENIGHTZ, 2025

Foto 6:           JUNGLA JUGOSA!, 2026

Foto 7:           Junglematic, 2023

Foto 8:           JUNGLMANIA!, 2025

Foto 9:           SPHERIKZ, 2025

Foto 10:         ORBNESS, 2025

Foto 11:         ORGANIBOTZ, 2025

Foto 12:         ZHOOL, 2025

Foto 13:         VORED, 2025

Foto 14:         INFO MATION, 2024

Foto 15:         A la izquierda, Pintura realizada con motivo de la exposición, 2026, en spray sobre pared y a la derecha, Slobz, 2020

Foto 16:         PORANGES!, 2023

Foto 17:         SOMBRES E LUZ, 2023

Foto 18:         COLORIDO, 2023

Foto 19:         OVERHEADZ, 2025

Foto 20:         ROSE ‘N NOIR, 2023

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