Sin seguridad no hay libertad

José Pablo Sabrido. Delegado del Gobierno de España en Castilla-La Mancha.- Determinadas profesiones y oficios se valoran por sus resultados y otras por el reconocimiento que tienen de ellas la ciudadanía. La labor de la Policía Nacional responde a ambas categorías. Cada día, los hombres y mujeres de la Policía Nacional salen a la calle para proteger a las personas, garantizar nuestros derechos y contribuir a que podamos vivir en libertad.

Con motivo de la festividad de los Santos Ángeles Custodios, patronos de la Policía Nacional, quiero volver a trasladar mi felicitación y mi agradecimiento a todos los agentes que prestan servicio en Castilla-La Mancha, así como a sus familias y parejas, que comparten las exigencias de una profesión marcada por la disponibilidad y el riesgo.

Y entre todos ellos guardo un recuerdo especial para quiénes están dando lo mejor de sí en Ceuta. No es el momento de hacer un alegato sobre la situación de la ciudad autónoma y la dignidad de las personas, pero sí que considero importante destacar la españolidad incontestable de Ceuta, mi empatía con el pueblo ceutí y mi agradecimiento a los hombres y mujeres de la Policía Nacional que trabajan incansablemente para devolver la normalidad a la ciudad, recibiendo el apoyo de otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como la Guardia Civil, y las Fuerzas Armadas.

La seguridad es uno de los pilares fundamentales de nuestra convivencia democrática. Nos permite caminar por nuestras calles, desarrollar nuestros proyectos personales y profesionales, disfrutar de los espacios públicos y ejercer nuestros derechos. Pero, aunque no nos demos cuenta, detrás de esa normalidad cotidiana que damos por sentada hay profesionales que la hacen posible.

La Policía Nacional representa ese compromiso permanente con la sociedad porque no es solamente la policía de las grandes operaciones y detenciones que aparece en los titulares de los medios de comunicación. También es la que recoge una denuncia, la que acompaña a una víctima, la que protege a una mujer víctima de violencia de género, la que atiende a un turista que ha sido víctima de un delito, la que ayuda a una persona mayor que ha sido víctima de una estafa o la que interviene ante un problema de convivencia. En muchas ocasiones, la primera respuesta ante el miedo, la incertidumbre o la necesidad tiene rostro de policía.

Todo esto tiene como consecuencia que Castilla-La Mancha sea una región segura con un índice de delincuencia ocho puntos por debajo de la media de España, que también es una de las naciones más seguras de Europa.

Vivimos, además, en una sociedad en constante transformación, en la que los desafíos de la seguridad adquieren nuevas dimensiones. A las formas tradicionales de delincuencia se suman amenazas vinculadas al entorno digital, las estafas tecnológicas, los delitos de odio, la explotación de personas y otras conductas que exigen preparación, especialización y capacidad de adaptación. Frente a estos retos, la profesionalidad, la formación continua y la coordinación entre instituciones y cuerpos de seguridad resultan imprescindibles.

Desde la Delegación del Gobierno de España en Castilla-La Mancha somos conscientes de la importancia de respaldar esta tarea y de seguir trabajando para que nuestros agentes dispongan de los medios, las condiciones y el reconocimiento que necesitan para desarrollar su labor. La seguridad pública es una responsabilidad compartida que requiere compromiso institucional, cooperación y una apuesta sostenida por el servicio a la ciudadanía. Y aunque todo esfuerzo no sacia las necesidades demandadas, podemos decir con orgullo y humilde satisfacción que en los últimos ocho años hemos incrementado los recursos humanos del cuerpo en 354 personas, un 25% más de hombres y mujeres de los que disponía la Policía Nacional en Castilla-La Mancha en el año 2018.

Y por supuesto, no quiero olvidarme de aquellos que perdieron la vida en acto de servicio, de las víctimas del terrorismo y de quienes sufrieron las consecuencias de cumplir con su deber, que hoy siguen prestando esa misión de proteger, guiar y defender a las personas que realizan los Ángeles Custodios.

Feliz festividad de los Santos Ángeles Custodios. Feliz día de la Policía Nacional.

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