Las izquierdas protestan mejor

Pedro Oliver.- No sé si estamos ya en tiempos electorales, pronto lo sabemos; pero sí sé que estamos en un nuevo ciclo de movilización que ha cambiado el marco político y, de paso, nos recuerda que la protesta social que nace desde abajo es más transversal y hermosa que la que se promueve desde arriba con fines electoralistas, guerracivilistas y bastardos. 

Esta movilización tiene mucho de transversal aunque palmariamente está alegrando más los corazones de la gente de izquierdas y, no lo olvidemos, a esos puñados de activistas que llevan años levantándose bien temprano para arropar a los desahuciados. La existencia de colectivos como el Sindicato de Inquilinas, la PAH o Stop Desahucios son hoy por hoy lo mejor que nos ha pasado. Lo de menos, de verdad, es que estas protestas ayuden electoralmente a las izquierdas frente a unas derechas retratadas como comparsas de los fondos buitre, aunque a nadie le amargue un dulce; lo relevante es que en estos tiempos estas protestas desobedientes y llenas de juventud y colorido están mostrando a las claras que las izquierdas protestan mejor, con mejor estilo y con una incidencia democratizadora muy positiva en el ponzoñoso clima de guerra cultural que han desatado los ultras de todo el mundo junto a nuestros estólidos cayetanos de derechas de toda la vida.

Frente a esas derechas y ultraderechas que llenan las calles de un patriotismo divisorio y odioso, ésas que solamente se saben llevar a la boca el griterío del «hijoputismo» y se estaban poniendo cachondas con el discurso desalmado de la «invasión» de migrantes, estamos viendo que la textura de la protesta en las plazas, inspirada en el 15-M de 2011, está siendo ejemplar. Una vez más se demuestra que la noviolencia y la desobediencia civil han de ir siempre juntas para ser efectivas y pedagógicas, más aún cuando hay partidos políticos, alcaldes, medios «bien pagados», algún obispo y algunos agitadores de redes que se encargan de buscarle los tres pies al gato: el cuchillo largo en la mesa portátil con pan y hummus y el adoquín en los anclajes de la tienda de campaña sirven para presentar la ridícula imagen del arsenal de una violencia que nadie ve y nadie tiene en la cabeza. Lo que sí tienen en su cabeza ciertos poderes y fuerzas violentas es provocar escenarios de enfrentamiento que deslegitimen la protesta y justifiquen la represión a base de violencia policial, represión sucia y burorrepresion.

Conviene, pues, informarse. La «cuestión represiva» debe estar presente en la mente y las conductas de los movimientos sociales. Este artículo de Público la aborda bien. Y en el libro PROTESTA DEMOCRATICA Y DEMOCRACIA ANTIPROTESTA lo explicamos con algo de perspectiva histórica: https://historiadelaprision.wordpress.com/2015/07/06/descarga-el-libro-protesta-democratica-y-democracia-antiprotesta-gratis/

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