Ponencia de Abdessattar Badri, director general de Tunisian Travel Service

Por José Belló Aliaga

En el Real Casino de Madrid, en la Tertulia Andrés Valverde Ágora del Pensamiento y la Palabra, que dirigen y coordinan Miguel Ángel García Raserón y Basilio Rodríguez Cañada, ha tenido lugar la ponencia impartida por Abdessattar Badri, director general de Tunisian Travel Service, titulada “Recuperación y cifras históricas del turismo en Túnez tras una década de crisis acumuladas.

En el acto participaron, Miguel Ángel García Raserón y a continuación hizo la presentación Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión. Profesor de Comunicación, edición, técnicas de dirección y creación literaria. Escritor. Presidente del PEN Club Español.

La traducción de la conferencia corrió a cargo de Ridha Mami, escritor, catedrático de la Universidad de La Manouba e hispanista.

Tras la exposición de la ponencia intervinieron, entre otras personas, el profesor Juan Manuel Riesgo y Chadha Meddeb, secretaria de la Misión Diplomática de Túnez en Madrid.

Desarrollo de la ponencia

Bienvenida e introducción

Señoras y señores, queridos amigos españoles, estimados colaboradores:

Es para mí un gran placer y un verdadero honor dirigirme hoy a ustedes para hablar de un tema que me interesa especialmente: las relaciones turísticas entre Túnez y España.

Me gustaría abordar esta cuestión no solo desde una perspectiva económica, sino también desde sus dimensiones humana, histórica y cultural. Porque el turismo no es simplemente una cuestión de cifras, vuelos o pernoctaciones. Es, ante todo, un encuentro entre pueblos, un diálogo entre culturas y una extraordinaria herramienta de acercamiento.

Mi intervención se articulará en torno a tres ideas: comprender de dónde venimos, valorar las dificultades que hemos atravesado y, sobre todo, identificar juntos las oportunidades que podemos construir.1. Antes de 2011: una sólida relación turística

Durante muchos años, Túnez ocupó un lugar destacado entre los destinos elegidos por los viajeros españoles. La proximidad geográfica entre nuestros países, nuestra pertenencia a un mismo espacio mediterráneo, la diversidad de nuestra oferta turística y la buena relación calidad-precio de nuestras estancias favorecieron una dinámica muy positiva.

En los mejores años anteriores a la revolución de 2011, estimábamos que Túnez recibía alrededor de 200.000 visitantes españoles al año. Se trata de una cifra histórica aproximada, basada en nuestra experiencia profesional, y no de una serie estadística oficial presentada como definitiva.

Uno de los protagonistas de aquella relación fue el turoperador Iberojet. Según nuestras estimaciones de la época, llegó a representar por sí solo entre 80.000 y 85.000 clientes en determinados años. Este volumen refleja la solidez de los vínculos comerciales que se habían establecido con el sector turístico español.

España no era, por tanto, un mercado marginal ni experimental. Existían una programación consolidada, colaboradores, hábitos de consumo y un conocimiento real del destino. Los visitantes españoles descubrían nuestras playas, pero también nuestras ciudades históricas, medinas, yacimientos arqueológicos y paisajes del sur.

Precisamente, ese recuerdo positivo constituye hoy una de nuestras mayores fortalezas: no partimos de cero. Tenemos una historia compartida que podemos recuperar.

2. La revolución de 2011: un cambio brusco de percepción

La revolución tunecina de enero de 2011 marcó un punto de inflexión en la historia contemporánea de nuestro país. Abrió una etapa de profundas transformaciones políticas y sociales, pero también generó incertidumbres que afectaron a la actividad turística.

Para cualquier viajero, la decisión de desplazarse depende en gran medida de la confianza. Incluso cuando la realidad de un destino es más compleja y matizada, las imágenes de manifestaciones, tensiones o inestabilidad pueden modificar muy rápidamente la percepción del público.

El mercado español se vio especialmente afectado. Se redujeron las programaciones, desapareció parte de la capacidad aérea y algunos turoperadores reorientaron su oferta hacia otros destinos. Esto provocó un círculo difícil de romper: menos vuelos significaban menos viajeros, y menos viajeros hacían más complicada la recuperación de las conexiones aéreas.

Sin embargo, debemos distinguir los acontecimientos políticos de la acogida cotidiana que recibe el visitante. La sociedad tunecina mantuvo viva su tradición de hospitalidad y los profesionales del turismo siguieron trabajando para preservar la calidad de la experiencia turística.

3. El año 2015: el impacto de los atentados

Cuando el sector empezaba a recuperar gradualmente el equilibrio, el año 2015 supuso una prueba especialmente dolorosa.

El 18 de marzo de 2015, un atentado terrorista golpeó el Museo Nacional del Bardo, en Túnez. El 26 de junio del mismo año, otro ataque mortal se dirigió contra turistas en una playa de Port El Kantaoui, cerca de Susa. Estas tragedias causaron numerosas víctimas y conmocionaron profundamente tanto a los tunecinos como a nuestros amigos extranjeros.

Más allá del drama humano, que nunca debemos reducir a sus consecuencias económicas, aquellos ataques dañaron gravemente la imagen del destino. Muchos mercados suspendieron o redujeron sus programas y la sensación de inseguridad influyó durante mucho tiempo en las decisiones de viaje.

Para Túnez, el reto ya no consistía únicamente en recuperar clientes. Era necesario reconstruir la confianza, convencer a los socios internacionales y demostrar que el país podía volver a recibir a sus visitantes en buenas condiciones.

4. De 2016 a 2019: una reconstrucción progresiva

A partir de 2016, las autoridades públicas y los profesionales emprendieron un trabajo de fondo para reforzar los dispositivos de seguridad, mejorar la coordinación operativa y favorecer el regreso de los socios turísticos.

La recuperación fue gradual y desigual según los mercados. Algunos países emisores recobraron su actividad con mayor rapidez, mientras que otros, entre ellos España, necesitaron más tiempo para reconstruir sus conexiones aéreas y redes de distribución.

Esta etapa nos dejó una enseñanza esencial: la recuperación turística no depende únicamente de la belleza de un destino. Exige continuidad, visibilidad, conectividad aérea, confianza y compromisos duraderos entre colaboradores.

Justo cuando esta reconstrucción comenzaba a dar resultados, llegó una nueva crisis, esta vez de alcance mundial.

5. La pandemia de COVID-19 y la recuperación desde 2022

En 2020, la pandemia de COVID-19 interrumpió bruscamente los desplazamientos internacionales. Túnez, al igual que España y todos los grandes destinos turísticos, sufrió la paralización de los viajes, las restricciones sanitarias y las dificultades económicas derivadas de aquella situación.

Desde 2022, sin embargo, observamos una recuperación significativa del turismo tunecino. Varios mercados han registrado una evolución notable, aunque los ritmos varían según los años y los países.

El mercado francés sigue siendo uno de los pilares de nuestra actividad. El mercado británico muestra un dinamismo especialmente fuerte, respaldado por los turoperadores, la capacidad aérea y una visibilidad cada vez mayor del destino. También observamos un desarrollo significativo de los mercados de Europa central y oriental, especialmente Polonia y Chequia.

Esta evolución demuestra que Túnez sabe renovar su atractivo. Pero también plantea una pregunta: ¿por qué no recuperar una dinámica similar con España, un país con el que ya hemos construido sólidas relaciones turísticas?

6. Túnez: un destino de civilizaciones y diversidad

Para responder a esta pregunta, conviene recordar todo lo que Túnez puede ofrecer al viajero español de hoy.

Por supuesto, contamos con reconocidos destinos de playa, extensos arenales, una oferta hotelera variada y un clima favorable. Hammamet, Susa, Monastir, Mahdia y Yerba son destinos capaces de satisfacer a perfiles de viajeros muy diversos.

Pero reducir Túnez al turismo de sol y playa sería ignorar una parte fundamental de su identidad. Nuestro país reúne, en un territorio relativamente compacto, una extraordinaria diversidad de paisajes y testimonios históricos.

En Cartago, el visitante se acerca a una de las grandes civilizaciones del Mediterráneo antiguo. En Dougga, descubre un extraordinario conjunto arqueológico romano. En El Djem, el anfiteatro testimonia la importancia del norte de África en el mundo romano. En Kairuán, conoce una ciudad esencial para la historia islámica. Las medinas de Túnez y Susa cuentan también siglos de comercio, creatividad y vida urbana.

Más al sur, la experiencia cambia por completo: los paisajes de Matmata, los pueblos y ksour tradicionales, los palmerales de Tozeur, los oasis de montaña, las dunas del Sáhara y las tradiciones de Yerba. A todo ello se suman nuestra gastronomía, nuestros oficios artesanales y la riqueza del contacto humano.

Una de nuestras ventajas es la posibilidad de combinar distintos universos en un mismo viaje. En pocos días, un visitante puede pasar de un yacimiento arqueológico a una medina, y de una estación balnearia a un oasis. Es una propuesta especialmente interesante para los amantes de la cultura y el descubrimiento.

7. Por qué el público español es un socio natural

Estoy convencido de que Túnez reúne argumentos especialmente adecuados para las expectativas de una parte importante de los viajeros españoles.

Nuestros dos países comparten una sensibilidad mediterránea, el gusto por la convivencia, una historia marcada por los intercambios entre ambas orillas y un patrimonio que invita a comparar y descubrir. Quienes se interesan por la historia antigua, la arqueología, la arquitectura, la gastronomía y las tradiciones pueden encontrar en Túnez un destino cercano y, al mismo tiempo, sorprendente.

Existen asimismo oportunidades para asociaciones culturales, universidades, grupos de amigos, personas mayores activas, familias y viajeros que desean ir más allá de unas vacaciones convencionales.

Nuestra ambición, por tanto, no consiste simplemente en ofrecer más habitaciones de hotel. Consiste en crear experiencias que conecten con los intereses y la curiosidad del viajero español.

8. Programas concretos y adaptados

Desde hace dos o tres años, estamos intensificando nuestros esfuerzos para desarrollar los viajes desde España hacia Túnez. Esta iniciativa se apoya en dos ejes complementarios: una oferta hotelera atractiva y circuitos de descubrimiento, especialmente culturales.

Podemos ofrecer estancias tradicionales de playa, fórmulas que combinen descanso y excursiones, así como circuitos de cuatro, cinco, siete u ocho días.

Un primer itinerario puede destacar Túnez capital, Cartago, Sidi Bou Said y Dougga, alrededor de la historia antigua y el patrimonio urbano. Un segundo puede enlazar Hammamet, Kairuán, El Djem y Susa, para explorar las tradiciones y los grandes hitos históricos del país. Un tercero puede llevar a los visitantes a Yerba, Matmata, Douz y Tozeur, para descubrir el sur, los oasis y los paisajes saharianos.

Estos ejemplos no son productos cerrados. Pueden adaptarse a las estaciones, los presupuestos, la duración de las estancias, los intereses y las necesidades de cada grupo. También podemos diseñar viajes temáticos dedicados a la arqueología, las culturas mediterráneas, la gastronomía o el patrimonio religioso y arquitectónico.

La clave consiste en desarrollar una oferta clara, bien organizada y fácil de comercializar por las agencias y los distribuidores españoles.

9. Las condiciones para un verdadero regreso del mercado español

Para lograrlo, tendremos que actuar simultáneamente sobre varios factores.

El primero es la conectividad aérea. Sin vuelos cómodos, regulares o estacionales, a precios competitivos, incluso el mejor programa turístico resulta difícil de comercializar.

El segundo es el compromiso de los turoperadores y las agencias españolas. Necesitamos reconstruir una programación estable, en lugar de limitarnos a iniciativas aisladas.

El tercero es la comunicación. Debemos mostrar el Túnez actual, sus regiones, experiencias y profesionales, y ofrecer a los viajeros información fiable y concreta. La confianza se alimenta de transparencia, experiencias satisfactorias y constancia.

Por último, necesitamos cooperación cultural: intercambios entre instituciones, asociaciones, universidades, agentes del patrimonio y profesionales del viaje. El turismo cultural crece mejor cuando se apoya en la curiosidad recíproca y en relaciones humanas duraderas.

10. El papel de Tunisian Travel Service

Permítanme dedicar unas palabras a la experiencia de nuestro grupo. Tunisian Travel Service, TTS, acompaña el desarrollo turístico de Túnez desde 1968. Esta larga trayectoria nos ha permitido atravesar distintas etapas del sector, trabajar con numerosos mercados internacionales y adquirir un profundo conocimiento de las expectativas de los visitantes.

Nuestra actividad abarca la recepción en destino, los traslados aeroportuarios, el transporte turístico, las excursiones y la organización de circuitos. Tenemos presencia operativa en distintas regiones del país y adaptamos continuamente nuestros servicios a las necesidades de nuestros socios.

Esta experiencia nos lleva a una convicción sencilla: la recuperación del mercado español es posible, siempre que se construya sobre bases profesionales sólidas y una oferta verdaderamente adaptada. Nuestro papel es facilitar este proceso, acompañar a los socios españoles y convertir las ideas en programas viables.

Conclusión: una invitación a reconstruir juntos

Señoras y señores:

Si tuviera que resumir mi mensaje en una sola frase, diría lo siguiente: España fue un mercado importante para Túnez, y estoy convencido de que puede volver a serlo.

Hemos vivido años de crecimiento y después una sucesión de pruebas: la revolución, los atentados, las dificultades de la reconstrucción y la pandemia. Pero estas crisis no han borrado nuestros atractivos, nuestra hospitalidad ni los vínculos que hemos creado con nuestros colaboradores.

Hoy Túnez tiene la oportunidad de ofrecer una experiencia turística más diversa, en la que el patrimonio, la cultura, la naturaleza, los encuentros humanos y el turismo de playa se complementan. Queremos que los visitantes españoles redescubran esta riqueza y recuperen el placer de viajar a nuestro país.

Quisiera terminar con una invitación: trabajemos juntos para acercar de nuevo nuestras dos orillas. Devolvamos visibilidad a Túnez en el mercado español. Hagamos de nuestra historia compartida el punto de partida de una nueva ambición.

Les agradezco sinceramente su atención, su interés por Túnez y la amistad que demuestran hacia nuestro país.

Pies de foto

Foto 1:     Asistentes al acto

Foto 2:     De izquierda a derecha, Abdessattar Badri, Ridha Mami, Basilio Rodríguez Cañada y Miguel Ángel García Raserón

Foto 3:     Miguel Ángel García Raserón, que inició el acto

Foto 4:     Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión, que realizó la presentación

Foto 5:     Abdessattar Badri, Ridha Mami y Basilio Rodríguez Cañada

Foto 6:     Abdessattar Badri, director general de Tunisian Travel Service

Foto 7:     Ridha Mami, escritor, catedrático de la Universidad de La Manouba e hispanista

Foto 8:     Abdessattar Badri y Ridha Mami

Foto 9:     El profesor Juan Manuel Riesgo

Foto 10:   Chadha Meddeb, secretaria de la Misión Diplomática de Túnez en Madrid

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