En 2015 ensayé un serial electoral que denomine con desigual fortuna –como puede anotarse en estas mismas páginas de Miciudadreal– como Barra libre, entre el 8 y el 25 de mayo, para apuntar los despropósito que acontecen en la dipsomanía cuando, los camareros escancian sin fin ni tino e n favor de un patronazgo inexistente. Donde desfilaban reflexiones y distintivos de los enfrentamientos electorales de las fuerzas en liza. Por más que el ensayo atisbara elecciones locales y autonómicas, puede desprenderse, desde su lectura actual, cierta continuidad de proclamas y asuntos en el vértigo abierto de las generales que nos han convocado el 29 de noviembre. Continuidad que demuestra lo inalterable de muchos discursos políticos, ajenos al paso del tiempo y sus secuelas plurales. Desde la lógica de los Programas o su ausencia en forma de Olvidos Electorales, muy estimados en ocasiones; hasta el misterio de la Listas –y su consecuente elaboración por mano conocida o por dios desconocido–; pasando por los Espacios habilitados para la exposición del temario ofrecido, cada vez más virtuales y menos reales; y desembocando en el alambicado mundo de los Colores políticos utilizados como enseñas y emblemas, para concluir con el universo de las Efigies Electorales.

Donde, por mor del duende de los días –duende electoral, a su pesar– y de los idus otoñales metalizados y plateados, se nos ha colado –y colocado– una autentica Efigie de campaña, en forma de soberbio Beso electoral. Digno del plano de la apoteosis final de una película romantizada y romanizada del mejor sustrato del Hollywood coloreado y amatorio, más que de un acto de naturaleza política, hasta ahora nunca visto ni ensayado. Cuando se ha descubierto la naturaleza política de la Vida Privada y la tendencia a privatizar toda la Vida Política. No, por ello, un Beso Cualquiera, como entonaba Manolo Escobar en su pieza El Beso de España, sino un legítimo y acreditado Beso Conyugal o, para algunos,un auténtico Beso Político. Algo parecido al ensayado –como parodia– en el Muro de Berlín entre Breznev y Eric Honeker, líderes del Socialismo Real antes de la desaparición del Muro de Berlín, y que luego fue repetido como Meme o como caricatura plural. Desplazando el repetido Beso Mediático, Beso Conyugal o Beso Político a las sostenidas, hasta la víspera, como auténticas Efigies Electorales, que ya lo eran en forma del Desahucio de Maricarmen, del Poblado Provisional de la Puerta del Sol (PPPS en plena crisis del modelo de acceso a la vivienda, sostenido por el gobierno saliente y besucón) o del equivalente Poblado Provisional de Ceuta (PPC) y sus playas imposibilitadas de su pertenencia nacional. Todas las Efigies Electorales alternativas han desaparecido, como el altar laico depositado ante el domicilio de Maricarmen Abascal, sin dejar muchas señales y secuelas.

«East-Side-Gallery», gelegen zwischen der Jannowitzbrücke und der Oberbaumbrücke.
Reste der Berliner Mauer, die nach der Öffnung von vorwiegend ostdeutschen Künstlern auf der Ost-Seite bemalt wurden.
Por ello el Beso Electoral, Beso Conyugal o Beso Político, con fondo rojo evidente de camisetas electorales –La fuerza de la gente; podría haber sido mejor El beso de la gente– y fondo arrebatado de leales seguidores, ha adquirido una dimensión metafórica, metabólica e hiperbólica. Como cuenta el relato visual del 17 de octubre en la clausura del Comité federal del PSOE, arropado por el beso amatorio de Pedro Sánchez a su legitima esposa, Begoña Gómez, en trance ser juzgada por un tribunal popular, pero festejada en olor de multitudes en un insólito Comité Federal, concluido no con el canto de la Internacional sino con un Beso Electoral, Beso Conyugal o Beso Político en puro tecnicolor.










