La periodista Ana M. Canales publica su primera novela, ‘Donde empieza el recuerdo’, una historia íntima sobre la memoria, el perdón y el amor

La periodista Ana M. Canales ha publicado su primera novela, ‘Donde empieza el recuerdo’, ya está disponible en Amazon, en edición en papel y en formato digital Kindle, desde el pasado 16 de octubre. Canales, con experiencia en medios de comunicación como TVE u Onda Cero y en el ámbito de la comunicación política, da el salto a la ficción con una historia íntima sobre la memoria, el perdón y el amor que ha tardado siete años en convertirse en libro. El volumen, tanto en edición en tapa blanda como en versión digital, puede adquirirse a través del enlace https://amzn.eu/d/03L4yAuE.

Según relata la autora, la historia de Paula y Leo empezó a tomar forma hace siete años, cuando su hija tenía apenas seis meses. Desde entonces, la escritura ha convivido con el trabajo, la maternidad y las responsabilidades familiares de Ana.

El proceso no ha sido continuo. Ha habido periodos de mayor actividad, interrupciones, revisiones y momentos en los que el manuscrito quedó aparcado. A la escritura se sumó después un intenso trabajo de corrección, revisión y preparación del texto hasta convertirlo en un libro.

«Han sido siete años, pero no siete años escribiendo sin parar. Ha habido muchas pausas, momentos en los que la vida te obliga a dejar el manuscrito a un lado y otros en los que vuelves a él con más ganas que nunca. Después llegaron las correcciones, la maquetación y todo lo que implica publicar por tu cuenta. Ha sido un camino largo, pero también muy bonito», ha explicado la autora, que ha asumido personalmente buena parte del proceso de autoedición, incluida la maquetación y la publicación a través de Amazon KDP.

La cubierta, además, tiene un significado especial para ella, ya que ha sido dibujada a mano por su hermano, lo que aporta un componente familiar y personal a la imagen que acompaña su primera novela.

Más allá de las dificultades técnicas y del tiempo invertido, uno de los mayores desafíos fue decidirse a compartir la historia, relata Ana. Tras siete años conviviendo con Paula y Leo, publicar la novela ha supuesto exponerse a la mirada de los lectores y aceptar que unos personajes que hasta ahora pertenecían solo a su imaginación pasen a formar parte también de la de otras personas.

«Durante mucho tiempo pensé que quizá nunca me atrevería a publicarla. No porque no quisiera que la historia se leyera, sino por el miedo a exponerme, a que otras personas juzgaran algo tan personal como lo que había escrito. Al final comprendí que, después de tantos años, Paula y Leo merecían salir de aquel documento y empezar a vivir también en la imaginación de los lectores», ha afirmado.

La autora reconoce que, pese a estar acostumbrada a escribir y a comunicar, la publicación de una obra de ficción ha sido un desafío diferente. «Una cosa es contar lo que sucede y otra muy diferente es compartir una historia que ha nacido de tu imaginación y que durante siete años ha sido solo tuya. Publicarla me ha dado mucho más vértigo del que imaginaba», ha señalado.

UNA HISTORIA SOBRE LA MEMORIA, EL PERDÓN Y LOS LÍMITES DEL AMOR

‘Donde empieza el recuerdo’ sigue a Paula y Leo, que se conocen en la universidad cuando aún no saben quiénes son ni todo lo que arrastran. Lo que comienza como una historia de miradas y silencios se transforma en un vínculo atravesado por secretos familiares, decisiones irreversibles y heridas que el tiempo no siempre cura.

Narrada en primera persona, la novela plantea preguntas incómodas, como quién decide qué está bien o mal cuando se ama y si el perdón puede existir sin verdad.

Aunque la relación entre los protagonistas es uno de los ejes centrales de la trama, la obra no es una novela romántica al uso. Aborda también las relaciones familiares, la amistad, las inseguridades, las decisiones que condicionan el futuro, la culpa, las decepciones y la dificultad de distinguir entre lo que se desea y lo que se cree que se debe hacer.

La amistad ocupa un lugar especialmente importante. La autora explora tanto su vertiente más generosa, con la lealtad, la complicidad, el apoyo incondicional y la capacidad de alegrarse sinceramente por los éxitos ajenos, como su lado más doloroso, marcado por la traición y el desencanto.

«No quería escribir únicamente una historia de amor. Quería hablar de la vida, de las relaciones entre las personas, de la amistad, de la familia y de esas decisiones que a veces tomamos sin saber hasta dónde van a llegar sus consecuencias. Me interesaba que los personajes fueran humanos, que acertaran y que también se equivocaran», ha indicado Ana.

Por los temas que trata, la novela conecta con una tradición literaria centrada en los conflictos entre el amor, las convenciones sociales, la libertad personal y las consecuencias de las decisiones.

PROTAGONISTAS QUE ROMPEN CON LOS ROLES TRADICIONALES

Uno de los aspectos de la obra es su intención de alejarse de determinados estereotipos habituales en las historias románticas. Paula es una mujer con iniciativa, deseos, contradicciones y capacidad para tomar sus propias decisiones, aunque estas no siempre resulten acertadas. Leo, por su parte, muestra una sensibilidad, una vulnerabilidad y unas inseguridades que no siempre se conceden a los protagonistas masculinos.

La autora plantea así una mirada diferente sobre las relaciones sentimentales, que cuestiona las expectativas que tradicionalmente se atribuyen a hombres y mujeres.

«Me apetecía darle la vuelta a ciertos papeles. ¿Por qué tiene que ser siempre el hombre quien lleva la iniciativa o quien tiene más experiencia? ¿Por qué esperamos que una protagonista femenina se comporte de una determinada manera? Quería que Paula y Leo fueran personas, con sus virtudes, sus defectos y sus contradicciones, sin obligarlos a encajar en un modelo», ha explicado.

UN LENGUAJE CERCANO Y CON SABOR A PUEBLO

Otro de los rasgos que caracterizan la novela es su lenguaje directo, natural y próximo al habla cotidiana. Canales ha querido que sus personajes se expresen como lo hacen las personas en la vida real, sin artificios ni solemnidad innecesaria. A lo largo del libro aparecen expresiones coloquiales, giros lingüísticos, refranes y dichos populares que forman parte de la tradición oral y de la manera de hablar de los pueblos.

Algunas de esas expresiones resultarán familiares para determinados lectores, mientras que para otros supondrán el descubrimiento de palabras y formas de decir propias de la riqueza del lenguaje popular, explica la escritora. Esta elección aporta cercanía y autenticidad a los diálogos, de modo que la novela aborda sentimientos complejos, conflictos familiares y decisiones difíciles con palabras sencillas y reconocibles, de esas que se escuchan en casa, en la calle o alrededor de una mesa.

«Quería que los personajes hablaran como hablamos en la vida real. En la novela hay muchas expresiones cotidianas, refranes y dichos de los que hemos escuchado toda la vida, especialmente en nuestros pueblos. Algunos quizá resulten desconocidos fuera de determinados lugares, pero forman parte de nuestra manera de expresarnos y también de nuestros recuerdos. Me gusta pensar que ese lenguaje aporta cercanía y autenticidad a la historia», ha apuntado la autora.

DOÑA ENRIQUETA, UNA OCTOGENARIA SIN PELOS EN LA LENGUA

Entre los personajes destaca doña Enriqueta, una octogenaria que rompe con la imagen convencional de la abuela discreta, prudente y siempre comedida. Espontánea, irreverente y con un particular sentido del humor, dice lo que piensa sin preocuparse demasiado por las convenciones.

Su personalidad se reconoce especialmente en su manera de hablar, con refranes, dichos populares, expresiones de toda la vida y comentarios inesperados. A través de ella, la autora recupera la sabiduría popular que se transmite de generación en generación y que, en ocasiones, logra expresar grandes verdades con unas pocas palabras. Doña Enriqueta introduce además momentos de humor y frescura que sirven de contrapunto a los pasajes más intensos de la historia.

«Doña Enriqueta es uno de esos personajes que dicen lo que piensan y que no necesitan pedir permiso para hacerlo. Tiene una manera de hablar muy suya, llena de refranes, expresiones populares y ocurrencias. Me divertía mucho escribirla porque rompe con esa imagen de la abuela que siempre mide sus palabras. Ella, desde luego, no las mide demasiado», ha comentado Ana.

FICCIÓN, NO AUTOBIOGRAFÍA

Aunque la novela aborda emociones, relaciones y situaciones que pueden resultar familiares para cualquier lector, sus personajes y acontecimientos pertenecen al terreno de la ficción. La autora parte de su interés por observar las relaciones humanas, sus contradicciones y los dilemas de la vida cotidiana, pero no plantea la obra como un relato autobiográfico.

«Que una historia hable de sentimientos reconocibles no significa que sea autobiográfica. Paula y Leo son personajes de ficción. Lo que sí hay detrás de ellos es una forma de mirar a las personas, de preguntarme por qué actuamos como actuamos y qué sucede cuando lo que sentimos entra en conflicto con lo que creemos que debemos hacer», ha subrayado.

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