Queridos políticos, de izquierdas, de derechas, de centro, liberales y de cualquier otra ideología:
En los últimos tiempos tengo la sensación de que muchos de ustedes han olvidado cuáles son sus funciones y, sobre todo, qué es lo que el PUEBLO ESPAÑOL espera de ustedes.
Parece que han perdido de vista algo fundamental: la política no es una profesión para satisfacer ambiciones personales, mantener privilegios, alimentar enfrentamientos o perpetuarse en el poder. La política es, ante todo, un servicio público.
Y conviene recordarles algo que no debería ser necesario repetir: USTEDES ESTÁN AHÍ POR Y PARA LOS CIUDADANOS.
Adjunto algunas pinceladas de lo que recoge nuestra normativa, comenzando por nuestra Constitución Española.
En base a ella, los políticos y cargos públicos tienen la responsabilidad de servir al pueblo español, del que emana la soberanía nacional.
- Soberanía nacional (Artículo 1.2 de la Constitución): «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». Por tanto, los representantes políticos no deben gobernar pensando en sus propios intereses ni en los de determinados grupos, sino en el interés general.
- Representación política (Artículo 66.1): Las Cortes Generales, integradas por el Congreso de los Diputados y el Senado, representan al pueblo español.
- Mandato y responsabilidad: Los miembros del Gobierno están sometidos al control parlamentario y deben responder de su gestión política. Gobernar no significa tener un cheque en blanco.
- Principios de actuación (Artículos 9.3 y 103): Los poderes públicos están sometidos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. La Administración Pública debe servir con objetividad los intereses generales.
Y ahora permítanme preguntarles:
¿De verdad creen que están cumpliendo con lo que los ciudadanos esperan de ustedes?
El pueblo español no les pide milagros. Les pide cosas mucho más sencillas y, al mismo tiempo, mucho más importantes:
- HONESTIDAD. Que la corrupción, los enchufismos y los privilegios injustificados no tengan cabida en las instituciones.
- RESPONSABILIDAD. Que asuman las consecuencias de sus decisiones y no busquen siempre culpables en el partido contrario.
- DIÁLOGO Y RESPETO. Que dejen de convertir la política en un enfrentamiento permanente. España no necesita políticos que se odien entre ellos, sino representantes capaces de ponerse de acuerdo cuando el bienestar de los ciudadanos lo exige.
- JUSTICIA E IGUALDAD. Que todos los españoles sean iguales ante la ley, independientemente de su posición económica, ideología o proximidad al poder.
- TRABAJO Y OPORTUNIDADES. Que se preocupen por quienes trabajan y no llegan a fin de mes, por los jóvenes que no pueden emanciparse, por las familias que tienen dificultades y por quienes llevan toda una vida trabajando.
- SANIDAD, EDUCACIÓN Y DEPENDENCIA. Que los servicios públicos funcionen y reciban la atención y los recursos que necesitan.
- VIVIENDA. Que tener un hogar digno no se convierta en un lujo inaccesible para buena parte de la población. Que no se puedan ocupar propiedades privadas que se han comprando con el esfuerzo del trabajo. Que persigan a quienes alquilan sus viviendas sin declarar.
- PENSIONES Y FUTURO. Que nuestros mayores puedan vivir con dignidad y que las nuevas generaciones tengan motivos para confiar en el futuro.
- TRANSPARENCIA. Que expliquen qué hacen con el dinero público, cómo lo gastan y qué resultados obtienen.
Y, por encima de todo, les pedimos que recuerden que España no es propiedad de ningún partido político. No pertenece a la izquierda, ni a la derecha, ni al centro. España es de todos los españoles.
No pueden pretender que la ciudadanía se limite a votar cada cuatro años y después permanezca callada mientras ustedes convierten las instituciones en escenarios de disputas partidistas, circos Romanos o escenarios sensacionalistas.
Discrepar es legítimo. Tener distintas ideologías es saludable en democracia. Lo que no debería ser admisible es anteponer los intereses del partido a las necesidades del país.
Cuando hay un problema, queremos soluciones, no reproches. Cuando hay una crisis, queremos responsabilidad, no enfrentamientos.
Cuando se aprueba una medida, queremos saber a quién beneficia y cómo afecta al conjunto de la sociedad.
Y cuando alguien se equivoca, esperamos que tenga la dignidad de reconocerlo y dimitir por el bien de la ciudadanía.
No olviden que detrás de cada estadística hay personas, detrás de cada decisión hay familias y detrás de cada promesa electoral hay ciudadanos que depositan su confianza en ustedes.
LA POLÍTICA DEBERÍA SER UNA VOCACIÓN DE SERVICIO, NO UNA CARRERA DE PRIVILEGIOS.
Por eso, con independencia de a quién votemos, de nuestras ideas o de nuestras diferencias, los ciudadanos tenemos derecho a exigirles que cumplan con su responsabilidad.
No les pedimos que piensen todos igual. Les pedimos que trabajen por el bien común.
No les pedimos que renuncien a sus ideologías. Les pedimos que no las utilicen como excusa para dejar de gobernar para todos.
No les pedimos que sean perfectos. Les pedimos que sean honestos, responsables y que estén a la altura del cargo que ocupan.
Recuerden siempre de dónde procede su legitimidad y a quién deben rendir cuentas.
Porque los sillones son temporales, los cargos son temporales y el poder también lo es. Pero España, sus ciudadanos y sus necesidades permanecen.
EL PODER NO LES PERTENECE. SE LES HA CONFIADO TEMPORALMENTE PARA QUE LO EJERZAN EN BENEFICIO DE TODOS.
¡BASTA YA DE UTILIZAR A LOS CIUDADANOS COMO EXCUSA PARA SUS DISPUTAS!
Atentamente,
Una ciudadana española que cree en la democracia, en la Constitución y en el derecho de los ciudadanos a exigir a sus representantes que estén a la altura de su responsabilidad.
Fdo. Manchega Indignada








