Las grietas de la mente (reseña por Julián García Gallego)
Hay películas que consiguen que el miedo te acompañe durante todo el metraje. Obscuria me ha sorprendido por esa sensación persistente de asfixia, por la manera en que su historia va creciendo hasta envolverte en una realidad de la que cada vez resulta más difícil salir.
Su director y guionista, Miguel Ángel Carrión, construye un entorno claustrofóbico que nos acerca al desconcierto de quien deja de confiar en lo que percibe. La inquietud se va filtrando poco a poco. Son como grietas que se abren dentro de la mente, por las que entran imágenes, sensaciones y amenazas que terminan entrelazándose con lo cotidiano. Hasta que llega un momento en el que ya no sabes qué pertenece al mundo que te rodea y qué está creando tu propia cabeza.
No he vivido algo semejante en primera persona, pero he escuchado experiencias de personas cercanas, especialmente de un gran amigo. Mientras veía la película, reconocía en esa angustia algo de lo que él intentaba explicarme. Esa impotencia, ese miedo y esa dificultad para encontrar una certeza a la que agarrarse. Obscuria ha conseguido dar forma visual a sensaciones que, cuando alguien te las cuenta, no siempre alcanzas a comprender.

En el centro de todo está María González Acero, que interpreta a Adriana y ofrece una actuación que me ha parecido magistral. Su interpretación sostiene ese recorrido por el miedo y la incertidumbre, y crece junto a la atmósfera que la rodea. Gracias a ella, la angustia de la protagonista llega al espectador y se vuelve cercana, incómoda, palpable. La acompañan José L. Ruda, Tom Medina, José Carlos Sánchez, Paco Alberola y Raúl Alcalde, un reparto cuyo trabajo también merece reconocimiento: sus intervenciones contribuyen a sostener ese mundo en el que cualquier encuentro puede aumentar nuestras dudas.
Uno de los aspectos que más valoro es cómo se utiliza la imagen para construir esa experiencia. Las luces, las sombras, los encuadres y los espacios van estrechando el cerco alrededor de la protagonista. Carrión, que también asume la dirección de fotografía y el montaje, encuentra en esas decisiones una manera de llevarnos hacia su percepción. A esa construcción contribuyen Juan Pedro Caba, segundo operador de cámara; Patricia Rojas, responsable de la dirección de arte y el atrezzo; y Santiago Palomino, ayudante de dirección y script. Hay un trabajo compartido detrás de esa sensación de encierro que atraviesa la película.
Porque una cámara ofrece miles de posibilidades, pero hace falta una mirada que sepa elegir. Dónde colocarla, qué mostrar, cuánto dejar fuera y desde qué ángulo acercarnos a una escena. En Obscuria he encontrado decisiones que consiguen transmitir precisamente esa vulnerabilidad: la de mirar sin estar seguro de lo que estás viendo.
El sonido merece una atención especial. Me ha llamado mucho la atención la presencia de los ruidos cotidianos, cómo conservan su fuerza y van cargando el ambiente de tensión. Lo que sucede alrededor sigue ahí, se escucha, ocupa espacio y termina formando parte de la amenaza. El trabajo de Tomás Ormeño en el sonido directo y la banda sonora de Sergio Encinas forman parte de esa experiencia que tanto me ha impresionado.
La recomendaría a quienes disfrutan del terror psicológico y también a quienes sienten curiosidad por historias que exploran la fragilidad de nuestra percepción. Su dimensión psicológica permite acercarse, desde la ficción, a una angustia que muchas personas desconocen. A mí me ha hecho recordar la importancia de escuchar con más atención cuando alguien intenta explicarnos un miedo que nosotros no podemos ver.
Además, encontrar una obra así hecha aquí, en Ciudad Real, me produce una alegría especial. Detrás están Macroproducciones y la Escuela de Cine de Ciudad Real, junto a un equipo que ha conseguido convertir una idea exigente en una película con personalidad. Su premio Best Magica AI Feature, obtenido en el Magica AI Festival de Reino Unido, reconoce ese esfuerzo. Después de verla, siento que merece llegar a muchos más espectadores.
Abrirse camino en el cine es complicado, como lo es en tantas otras artes. Precisamente por eso deberíamos prestar más atención al talento que tenemos cerca y ofrecerle oportunidades para seguir creciendo. Las ideas necesitan personas que crean en ellas, medios para desarrollarse y espacios donde encontrarse con el público.
Obscuria me ha parecido una sorpresa maravillosa, sublime en algunos momentos y capaz de hacerme sentir esa asfixia que atraviesa su historia. Me quedo con su atmósfera, con la interpretación de su protagonista y con la satisfacción de descubrir que aquí, en nuestra tierra, hay un equipo capaz de abrir esas grietas en la pantalla y conseguir que el miedo llegue hasta este lado.
Gracias a todos vosotros por seguir creando. Un abrazo enorme.
Julián García Gallego sinpalabrasmudas
ENLACE GRATUITO PARA VER OBSCURIA: https://www.youtube.com/watch?v=kwL-OV1b7UI&t=48s








