Almodóvar del Campo llevó a san Sebastián de la celebración al drama

Nadie de quienes asistían el domingo a las ocho de la tarde-noche al pregón con que la Asociación de Vecinos del Pilar de Abajo y San Sebastián daba inicio oficial a su programa de festejos en honor al patrón del barrio, se imaginaba que la tragedia que a esa hora se acababa de desencadenar, a unos 82 kilómetros en línea recta, iba a ver alterados los actos.

Lo cierto es que una vez se supo, se replantearían los del lunes y el martes, en respeto, tristemente, por las víctimas de la fatal colisión de dos trenes a la altura de la población cordobesa de Adamuz, en la misma vía de alta velocidad entre Madrid y Andalucía cuyo trazado discurre, en parte, por el propio término municipal de Almodóvar del Campo.

Pero el domingo, el acto conducido por Roberto García-Minguillán, se caracterizó por una profunda carga emotiva y un hilo conductor basado en la memoria vecinal, la gratitud y la reivindicación de las raíces, sirviendo también para homenajear a quienes mantuvieron viva la llama de la tradición en torno a san Sebastián en épocas complicadas.

Así lo fue ya por boca de la encargada de pregonar las fiestas este año, Isabel Acero González, ensalzando García-Minguillán su calidad humana, por cuanto la defendió como una persona que “está pasando por la vida haciendo el bien” y destacando su profunda vinculación con la calle Triana y el resto del barrio.

Acero ofreció un discurso cercano, trufado de recuerdos de infancia y gratitud, en el que quiso dar voz a quienes ya no están, con una mención especial a sus padres, Juan y Mari, y en particular a la madre de familia, quien por motivos de salud no pudo estar presente en un momento tan especial.

La pregonera señaló textualmente que, gracias a ellos “y en especial a mi madre, hoy estoy aquí. A ellos le debo todo y son los responsables de brindarme la oportunidad de crecer en este entorno privilegiado de la calle Triana. Donde recuerdo toda mi infancia rodeada de vecinos y vecinas que eran mucho más que eso. Eran y somos familia”.

Y en un momento álgido de su intervención relató el origen de su profunda devoción a san Sebastián, por un suceso ocurrido hace cuatro décadas y cuya buena resolución la familia siempre lo consideró una intercesión divina. Fue por un grave accidente de tráfico en vísperas de la fiesta del santo patrón del barrio, pues regresando de Ciudad Real, el coche en el que regresaban se salió de la carretera en una curva. “Dimos, dicen, entre cinco y seis vueltas de campana. Y salimos ilesas”, apostilló.

La pregonera recordó cómo incluso el párroco de entonces, Leandro López, calificaba el suceso de inexplicable dada la magnitud del siniestro. “De ahí es la devoción todavía más que tenemos al santo”, afirmó Acero, añadiendo que “san Sebastián nos ayuda, nos protege, nos da identidad como barrio y nos hace personas fuertes, luchadoras”.

Antes de finalizar, Isabel tuvo palabras para su antecesora en el pregón el pasado año, Manuela Jiménez, y reflexionó sobre cómo han cambiado las relaciones vecinales con la llegada de la tecnología, añorando las noches de verano “al fresco” y otras muestra de unión y cerró su intervención encomendándose al patrón para que “nos proteja a todos”.

Homenaje a los guardianes de la tradición

Acto seguido se dio paso a un justo y emotivo reconocimiento impulsado por la Asociación de Vecinos del Pilar de Abajo y San Sebastián, cuya presidenta, Isabel Corchero, dirigió palabra para explicar el homenaje a las familias Soler Acero y Sendarrubias Acero, personalizadas en las figuras de Quica y Jose, sus respectivas ‘alma máter’.

Corchero recordó los años en los que la imagen del santo no tenía capilla y se guardaba en casas particulares, momento en el que estas familias dieron un paso al frente para que no se perdieran las candelarias, retomando finalmente las celebraciones como antaño y siendo artífices para elaborar altruistamente rosquillas y limonada para ofrecerlas a todos.

Para glosar la figura de las personas protagonistas de estas distinciones, se dio la palabra a otra vecina, Isabel Molina, quien dedicó unas sentidas palabras a ambas familias, calificándolas de “amigos que son familia” y para destacar el trabajo discreto de sus miembros durante tantas décadas.

“Habéis trabajado en silencio, sin aplausos, sin horarios, pero hoy ha llegado este homenaje tan entrañable y sin lugar a dudas merecido”, explicitó, para poner en valor la “sabiduría y buen hacer” de Quica y Jose, con los dulces y la limonada de Antonio, subrayando que su labor fue vital para conservar la identidad del barrio cuando apenas había medios.

En nombre de los homenajeados, Carlos Soler agradeció el gesto y echó la vista atrás para valorar la evolución de la fiesta en los últimos cuarenta años, reconociendo el impulso que la actual directiva y Roberto García-Minguillán han dado a la celebración en la última década, transformándola de una cita humilde a un evento de gran magnitud.

Y el alcalde, José Lozano, cerró las intervenciones felicitando a la pregonera por su “emotivo” discurso y agradeciendo a las familias homenajeadas su constancia por mantener las raíces del pueblo. “Las candelarias afortunadamente van a más”, señaló el regidor para destacar la trascendencia de transmitir estas vivencias a las generaciones más jóvenes.

Premios a concursos celebrados

La velada concluyó con la entrega de premios de concursos gastronómicos que en las horas de la mañana dominical se habían celebrado, respectivamente de migas, de roscos y de flores de sartén, agradeciendo los organizadores a quienes secundaron con ilusión esta convocatoria, así como al colectivo ‘Anda Que Vergüenza’ por actividades infantiles.

Para rematar la noche, se prendieron varias cajas preparadas con fuegos artificiales y una gran traca en la calle, en tanto que, dentro del local del antiguo Matadero almodovareño, que cada año centraliza los actos con la imagen del patrón, el cantante Alfredo Lendrino ofreció su animado repertorio musical que invitaba a bailar a los presentes.

Fueron estos dos puntos, la pirotecnia y lo musical, el contenido más lúdico que ya no regresaría al resto de actos que estaban anunciados, una vez que el lunes se fue del todo conscientes de la tragedia ferroviaria, que llevó al país a tres días de luto nacional y, por eso, se decidió revestir de solemnidad los contenidos pendientes de la programación.

Así, por ejemplo, la ofrenda floral del lunes tarde-noche, con alrededor de medio centenar de participantes, entre autoridades, colectivos locales e invitados especiales como la presidenta nacional de Afammer, Carmen Quintanilla, se quiso dedicar en la memoria de las víctimas.

Y la candelaria, tercera del ciclo invernal de estas celebraciones populosas, fue prendida sin mayor ostentación, simplemente con el afán de dar continuidad a una costumbre tan identitaria y distintiva de Almodóvar del Campo, que concita en todas y cada una de estas luminarias nocturnas la presencia de infinidad de personas.

Finalmente, el martes, día grande de san Sebastián, los actos se limitaron a la función eucarística que, en su honor, con la imagen del santo al pie del altar del templo de la Virgen del Carmen, ofició fray Javier de María, quien en la noche de vísperas procedió a bendecir las rosquillas y, este año, a dirigir una oración por las almas de los viajeros de los trenes.

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