El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, inaugura este miércoles, por la tarde, la iluminación artística de la Fuente Agria en Puertollano (Ciudad Real). La Fuente Agria, situada en el Paseo de San Gregorio, es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad y uno de los primeros ejemplos de arquitectura de hierro en Puertollano.
La renovada iluminación nocturna cuenta con tecnología led de última generación, mayor eficiencia energética y sostenibilidad. Además, realza la arquitectura y el enclave histórico del manantial con 16 luminarias. La Fuente Agria es monumento declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde el 20 de marzo de 2024, cuando se aprobó su declaración como tal por el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha.
El agua de esta fuente se denomina “agria” por su alto contenido en hierro y su carácter carbónico, que le da un sabor ácido y un borboteo natural, motivo por el que también es conocida con el nombre de “hervideros”.
Obispo de Albacete y la presidenta de la UCAM
Previamente, por la mañana, antes de viajar a Puertollano, donde acudirá junto al vicepresidente segundo de la Junta, José Manuel Caballero; el jefe del Ejecutivo regional celebrará una reunión en el Palacio de Fuensalida, en Toledo, con el obispo de Albacete, Ángel Román Idígoras, que acudirá acompañado por la presidenta de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), María Dolores García Mascarell.








Mientras el presidente Emiliano García-Page inaugura focos para iluminar la Fuente Agria, Puertollano sigue apagándose poco a poco. Bonitas luces para la foto, pero la realidad es otra: paro alto, industria que desaparece y una ciudad que pierde peso cada año. Puertollano ronda todavía alrededor del 20 % de paro, muy por encima de la media nacional.
Iluminar una fuente puede quedar muy bien en titulares, pero no crea empleo ni devuelve la actividad industrial que la ciudad ha ido perdiendo. Hace apenas días se derribaba el último símbolo de la vieja central térmica, otro recordatorio de cómo el pasado industrial se va cayendo mientras las soluciones reales siguen sin llegar.
En resumen: muchas luces para la foto y muy pocas para el futuro de Puertollano.