Carta abierta de Paco Real Serrano en su despedida de la asamblea local de Cruz Roja Española en Almodóvar del Campo

Queridos vecinos y vecinas de Almodóvar del Campo, querido voluntariado, compañeros, socios, usuarios y amigos todos:

Parece que fue ayer cuando, en aquel cálido mes de julio de 2015, asumí el inmenso honor de ponerme al frente de la Asamblea Local de Cruz Roja en nuestro pueblo. Recuerdo el vértigo y la ilusión de aquellos primeros días, y no puedo empezar esta carta sin dirigir mi primer y más sincero agradecimiento a aquella presidenta provincial que me otorgó tamaña confianza, Lola Moreno, quien buscó en mí dar un paso al frente en una institución a la que llegué como lo que siempre he querido ser: un voluntario más.

Hoy, 28 de marzo de 2026, casi once años después y tras mirar atrás, siento que ha llegado el momento de cerrar esta hermosa etapa de mi vida, ya que otras obligaciones personales me llaman ahora a centrar en ellas mis esfuerzos. Pero quiero hacerlo rindiendo cuentas y, sobre todo, despidiéndome desde el corazón.

A lo largo de mi vida, tanto en mi trayectoria profesional como en mis etapas solidarias previas —que muchos conocéis por mi profundo vínculo con el Pueblo Saharaui—, he intentado regirme por una máxima innegociable: ser lo más honesto y entregado posible. He buscado siempre acercarme a los demás para dar a cada persona aquello que ha necesitado, abordando sus realidades siempre desde la dignidad, la comprensión absoluta y el cariño. Porque cuando alguien ha acudido a nosotros, o cuando alguno de los vehículos de Cruz Roja era requerido, lo que encontrábamos siempre era, ante todo, un ser humano que necesitaba sentir que no estaba solo.

Esa búsqueda constante de la dignidad ha sido el motor de todas nuestras acciones. Nada de lo que hemos logrado habría sido posible sin el respaldo inquebrantable de los distintos Comités Locales que me han acompañado, otorgándome su confianza unánime a lo largo de tres mandatos. Y qué decir de quienes han ocupado las vicepresidencias durante todos estos años: habéis sido mi mayor apoyo, mis manos y, en los momentos más difíciles, mi guía y mi refugio. Gracias de todo corazón.

Y aunque mi agradecimiento abraza a tan inmensa familia, permitidme que, sin desmerecer en absoluto la labor y entrega de nadie de esta Asamblea Local, quiera destacar en primera persona a dos nombres propios que han sido mis dos pilares fundamentales en esta trayectoria: Javier Martín y Antonio Lara. De ellos he tenido el consejo sabio, el sostén diario en cada reto que hemos afrontado y los motores incansables frente a cada adversidad. Gracias, de verdad, por no dejarme caer nunca.

Juntos, encontramos una Asamblea que necesitaba impulso y, a base de llamar a muchas puertas, logramos transformarla. Me enorgullece ver hoy nuestra sede histórica con esa gran sala polivalente llena de vida y formación. Ver cómo pasamos de tener carencias a contar con una flota móvil y equipamientos envidiables: el vehículo de rescate, la ambulancia avanzada, el Puesto de Mando, ese carro autónomo de comunicaciones pionero en España, la red digital o nuestra reciente motobomba, entre otras muchas dotaciones.

Pero sabemos que todo ello, por muy moderno que sea, no late. Los equipos no curan ni abrazan por sí solos. El verdadero corazón de esta Asamblea, el que me he encontrado desde el minuto uno, ha sido su voluntariado local. Mujeres y hombres, más jóvenes, más adultos, solteros, en pareja, casados… daba igual la edad o la condición. Todos habéis estado ahí, al pie del cañón, sosteniendo el día a día de nuestro pueblo.

Y ha sido precisamente ese tesón de nuestra gente el que ha creado escuela, haciendo que a nuestro esfuerzo se sumen compañeros capaces de venir desde quince provincias distintas de España para convertir nuestros Encierros en un referente nacional de seguridad. Jamás olvidaré aquel emocionante chupinazo que nos cedieron en 2022, ni la placa de azulejos que hoy luce en ‘Las Eras de Marta’. Es el tributo de un pueblo que sabe que, detrás de cada chaleco rojo, hay horas de sueño robadas a la familia, y a uno mismo, por puro altruismo.

Mención especial merecen las infinitas gracias a nuestro Ayuntamiento, y muy especialmente al alcalde, José Lozano, por haber sido siempre una pieza del mismo engranaje, confiando ciegamente en nosotros. Tanto es así que, casi antes de decir lo que necesitábamos, ya lo teníamos concedido. Juntos hemos velado por la seguridad de nuestros paisanos y de los miles de visitantes que registran los diferentes eventos, de toda índole, a los que prestamos cobertura.

Y, por supuesto, tengo que dar las gracias a ese maravilloso tejido empresarial —grandes y pequeñas empresas, así como entidades varias— que nos ha permitido alcanzar otros hitos allá donde los recursos no daban más de sí. Firmas que, en un admirable ejercicio de solidaridad y responsabilidad social, han mirado a la Asamblea Local de Cruz Roja durante estos años para brindarnos su apoyo económico. Unas palabras de inmensa gratitud que hago extensivas a todos nuestros socios y socias, quienes año tras año demuestran que Almodóvar del Campo es un pueblo profundamente solidario.

Me llevo en el alma recuerdos imborrables. Me llevo el orgullo de haber celebrado juntos nuestro Centenario en 2019. Me llevo la fuerza con la que resistimos la etapa más oscura de la pandemia, llevando lo que se necesitaba, y mucha esperanza, casa por casa. Me llevo la sonrisa de nuestros niños aprendiendo a salvar vidas o plantando árboles, porque, como siempre he dicho, en Cruz Roja no concebimos un pueblo sin ellos. Y, de manera muy especial, me llevo la mirada de nuestras personas mayores, nuestro «núcleo fuerte». Verlos recuperar la alegría tejiendo disfraces para el Carnaval, elaborando nuestras Cruces de Mayo o paseando en nuestros talleres de botánica, por el Recinto Ferial, por tantos enclaves patrimoniales donde forjaron sus vidas, es la mayor recompensa que me llevo como presidente y como persona.

Me despido con la tranquilidad del deber cumplido y con la certeza de que la Asamblea Local queda en las mejores manos, lista para los retos del futuro. Seguiré de alguna manera a vuestro lado, porque uno nunca deja de ser voluntario.

Gracias por haberme permitido cuidar de vosotros y por haberme cuidado a mí. Como nos enseña nuestra querida institución, seguiremos trabajando guiados por la Humanidad, la Imparcialidad, la Neutralidad, la Independencia, el Carácter Voluntario, la Unidad y la Universalidad.

Sigamos esforzándonos por «Ser mejores» y por estar, hoy y siempre, «Cada vez más cerca de las personas».

Con todo mi afecto y gratitud eterna,
Francisco (Paco) Real Serrano
Almodóvar del Campo, a 28 de marzo de 2026

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