La iglesia de Almodóvar del Campo reabrirá el 9 de mayo tras las obras de restauración

La Parroquia de Almodóvar del Campo presentó el viernes el desarrollo y resultado de las obras de restauración del suelo en el templo de Nuestra Señora de la Asunción, acometidas finalmente desde enero, tras la paralización del proyecto inicial por la intervención arqueológica cuyos resultados se darán a conocer próximamente.

Después de casi dos años de cierre por dicho motivo, la reapertura oficial de este emblema patrimonial de la localidad del siglo XIII está programado para el sábado 9 de mayo, con motivo del inicio del año jubilar conmemorativo de la ordenación sacerdotal y canto de primera misa de san Juan de Ávila, del que este 2026 se cumplen 500 años.

El párroco Juan Carlos Torres y el arquitecto Diego Álvarez de los Corrales, director de las obras ejecutadas por la firma Daimiel Obras y Servicios, que ya se ocupara años atrás de restaurar la torre de la iglesia, ofrecieron una minuciosa explicación de los trabajos que ya se ultiman, así como de la reordenación de espacios sacramentales que se va a realizar.

La convocatoria era tan esperada que las bancas de la iglesia de la Virgen del Carmen, donde tenía lugar el acto de presentación, fueron ocupadas en su casi totalidad por vecinos entre los que se encontraba el alcalde, José Lozano, quien en estos años viene apostando por la conservación del patrimonio histórico con que cuenta el municipio.

En lo puramente físico, el proyecto se concibió para eliminar humedades del subsuelo, reponer embaldosados y sanear paredes en todas sus naves, capilla del Santísimo y la propia sacristía, realizándose también una ampliación de la canalización del sistema de calefacción que va a abarcar una mayor superficie de la que hasta ahora existía.

Según detalló Álvarez de los Corrales, los trabajos comenzaron en junio de 2024 con el levantamiento del suelo, momento en el que se constató que las baldosas asentaban prácticamente sobre el terreno natural. Durante esta fase se halló gran cantidad de restos óseos humanos, algo que era consecuencia de la costumbre de enterramiento habitual en iglesias hasta el siglo XVIII. Restos que fueron recogidos, clasificados y vueltos a sepultar en el mismo recinto, respetando la premisa de no extraerlos del templo.

La aparición de vestigios de construcciones anteriores motivó la paralización de la obra y la entrada de un equipo de arqueólogos, que empleó técnicas propias de su disciplina y tecnologías de georradar, para analizar vestigios históricos que afloraban del subsuelo.

Una vez liberada la obra el 12 de enero pasado, se procedió ya a la instalación de una red de canalizaciones en zanjas y pozos de drenaje para evacuar las aguas más superficiales y evitar las humedades por capilaridad, así como a la implantación de un sistema de calefacción por el suelo mediante conductos de aire.

La nueva base del suelo se ha ejecutado mediante un sistema multicapa compuesto por un encachado de canto rodado, lámina plástica y una solera de hormigón con fibra, estructura sobre la cual se ha recolocado el granito original del templo, nivelado con un mortero semiseco o plastón.

Finalmente, se ha puesto un solado de baldosas de barro cocido, material prescrito por Patrimonio y que, a diferencia del sustituido y que presentaba desde hace años graves daños por los efectos del agua filtrada a superficie, está siendo sometido a diferentes tratamientos de impermeabilidad para garantizar su consistencia a futuro.

Paralelamente, los paramentos verticales han sido revestidos con mortero a la cal para garantizar la transpiración y frenar el ascenso de humedades, completando así una obra que en la sacristía, la retirada de revestimientos ha permitido descubrir y restaurar un arco de medio punto original.

Asimismo, se ha procedido a la limpieza integral, mediante aire comprimido y extracción, del retablo mayor y del magnífico artesonado, donde además se ha aprovechados para renovar el sistema de iluminación, sustituyendo antiguos focos por tecnología LED indirecta y apliques de forja que realzan la arquitectura sin deslumbrar.

Por otro lado, por seguridad, las hojas de madera de la puerta norte que tiene el icónico arco polilobulado, se retiraron al detectarse graves daños estructurales por carcoma, que suponían riesgo de infestación al resto de elementos nobles de madera, como la referida techumbre. Hojas que se van a replicar nuevas conservando herrajes y cerrojos originales.

Reorganización litúrgica y musealización

Desde el punto de vista pastoral, el sacerdote Juan Carlos Torres mostró la novedosa distribución de espacios, concebida para otorgar autonomía y visibilidad a los distintos sacramentos, así como la creación de la ‘Vía Sacra’, un pasillo central en el nuevo solado.

Elemento, según dijo, que simboliza el camino de peregrinación de la comunidad parroquial hacia el encuentro con el Señor en el altar mayor, que nace en una Cruz de Calatrava y tiene en el extremo donde desemboca un gran escudo conmemorativo del quinto centenario del sacerdocio del  doctor almodovareño de la Iglesia universal.

Y el sacramento del bautismo, cuya pila se encontraba hasta ahora sobre el presbiterio, ha sido reubicado en un espacio propio, al que se ha dotado de elevación, en la zona adyacente que hasta el momento era ocupada por el coro, que pasa a estar justo al otro lado, junto a la puerta de la sacristía.

Por su parte, la zona de reconciliación y su confesionario se han trasladado a una zona más discreta, cercana a la puerta oeste, para garantizar la privacidad de los fieles y la imaginería también se reorganiza en parte, siendo lo más destacado la agrupación de dos tallas por su significado teológico y procesional, de manera que el Cristo Yacente pasa a estar a los pies de la Virgen de los Dolores y no al final del templo como hasta la fecha.

Finalmente, el proyecto incluye la creación de un espacio musealizado precisamente en la zona de la pared oeste de la nave, la más antigua y originaria del edificio, si bien se desecha la idea inicial de instalar suelos de cristal que mostrarían cimentaciones que, a la postre, tras lo que ha aflorado en las excavaciones, eran cimentaciones poco estéticas.

En su lugar, se optará por reproducir el arranque de las columnas y arcos originales del siglo XIII, dotando a estos espacios con paneles explicativos y una línea del tiempo que detallará las cinco ampliaciones históricas del edificio, de manera que tanto feligreses habituales como visitantes y turistas puedan conocer el valor patrimonial de la iglesia.

En cuanto a los resultados definitivos del estudio arqueológico, algunos de cuyos restos han sido sometidos a pruebas de datación por Carbono-14 en la Universidad de Castilla-La Mancha, serán presentados en un acto específico el jueves 14 de mayo, a las 20 horas y ya en el propio templo parroquial.

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