Los misterios de la Iglesia de la Asunción, al descubierto en el IX Ciclo de conferencias «Valdepeñas y su historia»

El IX Ciclo de Conferencias Valdepeñas y su Historia ha concluido hoy en el Centro Cultural La Confianza con la ponencia titulada “La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción: Imagen, función y símbolo”, impartida por el profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha Enrique Herrera Maldonado, que ha abordado aspectos desconocidos e históricos del monumento más emblemático de la ciudad.valde_ciclo-conferencias-iglesias

En declaraciones a los medios de comunicación, el Teniente alcalde de Cultura, Turismo y Comercio, Manuel López Rodríguez, ha puesto en valor la importancia de este edificio, por lo que ha justificado dedicarle una conferencia en este ciclo. “Se trata de un símbolo para la ciudad que se declaró Monumento Nacional en el año 1977 y, posteriormente, también fue declarado Bien de Interés cultural”, explicó López Rodríguez, que aseguró que se trata de “un referente para todos los valdepeñeros y valdepeñeras, mientras que los visitantes se muestran impresionados por la monumentalidad del edificio”, aseguró.

Por su parte, Enrique Herrera Maldonado ha destacado que simbólicamente la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción es uno de los edificios más ricos de la provincia de Ciudad Real y de los más emblemáticos de Castilla-La Mancha, que a lo largo de su historia ha sufrido cambios como la construcción anexa de la capilla de San Lorenzo u otra proyectada que finalmente no se llegó a construir. Además, también mantiene ocultos algunos misterios.

“Hay una serie de filateras en la parte superior, junto a la Resurrección, que tiene unos símbolos esotéricos y crípticos que nos hablan de la Trinidad y del concepto de la sabiduría divina, así como de una lucha entre el bien y el mal que existe en la arquivolta de la puerta principal”, señaló Herrera, que también destacó aspectos más anecdóticos como la existencia de gárgolas en las que está representado un señor defecando y otro orinando.

El inicio

El aumento demográfico y la bonanza económica que experimentó Valdepeñas a finales del siglo XV y comienzos del XVI derivaron en la construcción de una nueva iglesia parroquial. Para ello se recurrió a importantes arquitectos que trabajaban por la zona, entre los que destacaba el maestro Juan de Baeza, quien proyectó un hermoso templo de estilo tardogótico.

Con el paso del tiempo fue necesario construir un nuevo mobiliario litúrgico, del que merece la pena destacar el magnífico retablo mayor renacentista. De la misma manera, en la época barroca se incorporaron nuevos retablos, altares o tabernáculos, que configuraron la imagen que la iglesia mantuvo hasta la pasada Guerra Civil.

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