50 años sin Le Corbusier (2)

José RiveroQuizás en la revista ‘Arquitectura‘ de aquellos años sesenta, aún se recordara el estruendo sonoro de la Sesión de Crítica de julio de 1958; dirigida esa sesión por Luís Moya y con opiniones muy diversas entre los asistentes a la misma: desde Fernando Chueca a Miguel Fisac o a Javier Lahuerta. Recordar si acaso, la valoración sostenida por Moya a propósito de la obra escrita de Le Corbusier, con un carácter desgarrador y algo altanero.«Con la ideología latente en este libro[ se refiere Moya al ‘Vers une architecture’ de 1923] y en otros del autor de la misma época (entre 1925 y 1928 publica ‘L’ Art decoratif d´aujourdhui. Almanach d`Architecture moderne’, ‘Une maison-un palais’, etc.) ocurre lo mismo, pues aquella no es más que una mezcla de ideas del siglo XIX servida al gusto de las masas de hoy: democracia a lo popular, igualitarismo, colectivismo, amor panteísta a la Naturaleza, marxismo al uso de la burguesía radical-socialista, concepto materialista de la historia, pacifismo, deportivismo, sentimentalismo, culto a la evolución, al progreso, a la ciencia, a la técnica, a la libertad. etc. De religión nada; bastante tienen las masas con tener que creer en la evolución, el progreso, etc.«. Puro alegato conservador de Moya y pura construcción del mejor reaccionarismo intelectual.

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Sólo quizás, la intervención de Asís Cabrero mantuvo en ese debate centrado el punto de mira: » Le Corbusier, con otros destacados maestros, sin duda representa a una generación de arquitectos que finalizan uno de los más fundamentalmente positivos capítulos de LC Rla historia de la arquitectura. La implantación de una arquitectura formal no historicista fue un magnífico acto de liberación, pero ya había sido comenzado por los modernistas de principio de siglo. Estos fueron los primeros adelantados (los que .hicieron brecha), más, tarde la generación de Le Corbusier representó el remate final triunfante, de la que ahora se nutre sin discusión la masa del mundo entero, como un academicismo más. Luego creo hay que percibir otro escalón, de más trascendencia: el paso a la arquitectura valorad como útil. Entonces ya las creaciones últimas, del arquitecto Le Corbusier, con su primordial e intencionado valor casi exclusivamente formal, se comportan como estacadas.

En resumen:

1.° Considero un numeroso conjunto enlazado de ar­quitectos autores de una obra que hace produ­cirse el paso del formalismo historicista al formalismo plástico.

2.°En su importante etapa final está representada
por los maestros del llamado «racionalismo»,

3.º Uno de estos maestros, indiscutiblemente es Le Corbusier.

4.º Luego se produce otro tiempo más trascendental en la arquitectura, el paso del formalismo en ge­neral al utilitarismo».

lcDías después de la Sesión de Crítica de la revista,  fue comentada la misma, en el diario ‘Informaciones‘ por José de Castro Arines. «El Colegio madrileño de arquitectos ha dedicado su última sesión a la discusión de la Obra múltiple de Le Corbusier. Inició el coloquio don Luis Moya, sobre uno—no el primero, pero sí entre los primerísi­mos—de los artífices de la arquitectura actual, más atrevidos, discutidos, ensalzados y menospreciados a la vez, por los amantes de la arquitectura moderna. Le Corbusier fue mostrado en su diversa capacidad inventiva por un arquitecto ‘clásico’—Moya se definió así mismo así—; expresando a la vez su admiración por un maestro tan alejado de sus propias aficiones, Aristócrata del mejor hacer de arquitectura, su obra quedar’, vino a decir Moya, del creador de ‘Notre Dame’, de Ronchamp».

Una indiferencia que se mutaba en falta de información, en comparación con las páginas destinadas al fútbol y a los toros del verano en cierre y clausura. Incluso, contrastaba con el despliegue de la llegada de los Beatles, el mes anterior, para actuar en Madrid, el 2 de julio, y en Barcelona el día 3. Dando cuenta esa presencia musical primero, y esa desaparición artística después, de un cambio de patrones culturales que se iría consolidando en los años posteriores. Una tímida presencia de lo que, más tarde, acabaríamos conociendo como ‘Cultura de masas‘, o incuso en su rara definición inglesa de ‘Mass media’.lc101

Aunque ello, el silencio de la muerte de Jeanneret, no fuera óbice para informar del accidente ferroviario, en  el departamento del Jura, cerca del lugar de nacimiento del ahora desaparecido arquitecto. También de un accidente menor (‘Herido grave‘) de un cazador de Guadalajara, en unas finca del Beire o del percance en la presa de Torrejón el Rubio, cerca de Cáceres, con ocho muertos y 38 desaparecidos. Incluso, recrearse en la aventura espacial de la NASA de los Estados Unidos de América, que ocupaba mucho espacio informativo en los días sucesivos. Absortos como estuvieron con el famoso amerizaje de la nave espacial Géminis V y también absortos por el cine. Todo ello visible con la elevada nómina disponible con los seis cines del momento (Savoy, Avenida, Plaza de Toros, Castillo, Romasol y Calatrava), con un total ofertado de hasta ¡doce películas!

Periferia sentimental
José Rivero

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