Por encima del bien y del mal

Por encima del bien y del malCarlos Otto-Reuss
http://ottoreuss.blogspot.com/
Carlos Fabra, Julián Muñoz, Jesús Gil, Florentino Pérez, Juan Villalonga, Juan Antonio Roca… la historia reciente de nuestro país nos deja no pocos nombres de políticos y/o empresarios que se han caracterizado por estar por encima del bien y del mal. Así, mientras los ciudadanitos de a pie hemos de ajustarnos a una serie de leyes (fíjese usted qué tontería), estos señores campan a sus anchas con efigie chucknorrista y haciendo y deshaciendo a su antojo sin que nadie les rechiste.

En Ciudad Real también tenemos los nuestros, no crean. Uno de estos capos (aunque no el mayor) es Juan Antonio León Triviño, un ejemplar empresario que, por lo general, no había venido dando mucho ruido con declaraciones, sino que su resonancia se debía más a sus acciones empresariales que a sus palabras públicas, que solían ser más bien escasas. Sin embargo, en las últimas horas hemos sabido por qué este hombre suele estar callado: no porque esté más guapo (bueno, o sí, quién sabe), sino porque su fuerte no debe de ser la dicción.

Y es que, como medio país sabe ya, el Aeropuerto de Ciudad Real, dirigido por León Triviño, tenía pensado empezar hoy sus vuelos, pero no ha sido así debido a que las instalaciones no han superado la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y el Ministerio de Fomento no ha concedido las licencias de vuelo. Pues bien, León Triviño ha tachado de «barbaridad» esta decisión y ha señalado el perjuicio que esto supone «para la empresa y para la sociedad de Castilla-La Mancha». De modo que, por lo que parece, el verdadero culpable de que el Aeropuerto de Ciudad Real no esté funcionando no es otro que… ¡el Ministerio de Fomento! En otras palabras, que, lo que para cualquier aeropuerto de España son unas premisas mínimas y básicas para poder funcionar, para León Triviño son «una barbaridad».

{mosgoogle}Cualquier persona medianamente normal se preguntaría en qué carajo estaban pensando los gestores del Aeropuerto cuando anunciaron a bombo y platillo la inauguración del Aeropuerto el 27 de octubre sin disponer aún de los permisos oficiales. Y no sólo es cuestión de que los impresos necesarios lleguen tarde, sino que suponemos que el propio Aeropuerto, que conocía las premisas del DIA, tendría que saber de sobra que no había superado los requisitos ambientales. Sin embargo, la estrategia de confusión está muy clara: hace varios años, el Aeropuerto ya sufrió el primer varapalo ambiental, cuando tuvo que suspender las obras (y echar a mucha gente a la calle) al incumplir varios requisitos medioambientales. Una vez ‘superados’ esos primeros (que no últimos) problemas, a la sociedad nos llegaron buenas noticias, basadas en los informes positivos que había hecho la Comisión de Seguimiento de la DIA. Sin embargo, esta comisión era poco menos que un gabinete de amigos afín al Aeropuerto: la formaban dos representantes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, un representante de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental, un representante de la Dirección General para la Biodiversidad (estos dos últimos del Ministerio de Medio Ambiente), el director del Observatorio de Biodiversidad, un representante del Ministerio de Fomento, dos representantes del Aeropuerto, un representante de cada uno de los Ayuntamientos de Villar del Pozo, Ballesteros de Calatrava y Cañada de Calatrava, dos representantes nombrados a propuesta de las ONG´s que presentaron alegaciones en el trámite de información pública de la DIA y un representante de las asociaciones agrarias. Con una comisión así, formada en su inmensa mayoría por personas directamente involucradas en el Aeropuerto, ¿alguien esperaba malas noticias? Obviamente, no: la Comisión de Seguimiento del DIA dio el visto bueno.

Al hilo de esta Comisión cabe decir dos cosas: en primer lugar, y para que la gente no se confunda, esta Comisión en ningún caso tiene una opinión determinante, ni es ella la que determina si un aeropuerto puede abrir o no. Esta Comisión tan sólo emitiría unos informes positivos que en ningún caso serían vinculantes para los Ministerios de Medio Ambiente y de Fomento, que son los que debían tomar la decisión final. De hecho, cuando la Comisión dio el visto bueno, lo hizo con los votos en contra de los representantes de estos dos ministerios y de las ONG´s. Pero claro, los representantes de la Junta, del Aeropuerto y de los Ayuntamientos eran mayoría. En segundo lugar, entonces, si el dictamen de la Comisión no es vinculante, ¿por qué se creó este organismo? Y, sobre todo, ¿por qué dio unos informes tan positivos? Muy sencillo: ante las mil y una irregularidades ambientales del Aeropuerto, la misión de esta Comisión no era otra que emitir informes favorables (aunque inútiles y corrompidos) para generar un optimismo en la sociedad, que no sabía que quien emitía esos informes positivos era un órgano que ni pinchaba ni cortaba y que, además, estaba manipulado hasta las cejas. De este modo, cuando los verdaderos jueces del Aeropuerto denegasen la licencia de vuelo, León Triviño y compañía podrían decirle a la sociedad de Castilla-La Mancha que la culpa no es del Aeropuerto, ojo, sino de los Ministerios de Medio Ambiente y de Fomento, que deben de ser unos hippies melenudos y unos antisistema de mucho cuidado.

Y así pasó: cuando a estos dos ministerios les tocó emitir un dictamen, éste no podía ser más negativo. Y no es que al Aeropuerto de Ciudad Real le falte instalar tres rampitas para minusválidos, oiga, es que el asunto es mucho más grave: según el Ministerio de Medio Ambiente, al Aeropuerto le faltan «la solicitud y autorización de los vertidos, la finalización de las obras de saneamiento, el plan de aislamiento acústico de las viviendas afectadas de Villar del Pozo y la compra de 252 hectáreas de la Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) afectada, así como la aprobación del plan de gestión de la misma. Del mismo modo, es necesario la aprobación y aplicación del programa agroforestal asociado y de la declaración oficial de reserva de fauna y su correspondiente publicación en el diario oficial de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha. Además se está tramitando el cambio de las rutas de entrada y salida de las aeronaves, propuestas por el promotor, y recientemente comunicadas al Ministerio, con el fin determinar si es necesario someterlo al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental completo. Estas medidas se consideran fundamentales pues son la garantía de que los impactos en la Red Natura 2000 previstos por la explotación del aeropuerto, sean compensados adecuadamente y se proteja la coherencia ambiental de la Red». Como vemos, el Ministerio no sólo ha denegado la apertura, sino que además ofrece datos que contrastan con los ofrecidos por la Comisión de Seguimiento (disposición de hectáreas de la ZEPA, aislamiento acústico de Villar del Pozo…), con lo que alguno de los dos organismos mentía descaradamente, y ya podemos imaginarnos cuál.

Ante tal colección de calamidades, ¿había alguien que pensase que el Aeropuerto de Ciudad Real podría abrir hoy sus puertas? Pues, si les soy sincero, servidor era el primero que lo pensaba. ¿Por qué? Muy sencillo: desde hace ya varios años, el grupo de personas que dirigen el Aeropuerto se han dedicado a forrarse a costa de los demás y a hacer y deshacer a su antojo sin dar explicaciones a nadie y actuando siempre por encima del bien y del mal con el visto bueno de los políticos de toda Castilla-La Mancha. Hay que recordar que no sólo León Triviño está detrás del Aeropuerto. Un poco más atrás, más escondido, se encuentra nada menos que Domingo Díaz de Mera, el verdadero capo culipardo, que no sólo tiene empresas de construcción e inmobiliarias, sino que además es el propietario del Balonmano sueltacuartos Ciudad Real y de una buena parte de los medios de comunicación de Ciudad Real. Además, Díaz de Mera fue uno de los empresarios que hace poco, y ante la ruina momentánea del Aeropuerto, inyectó de golpe 125 millones de euros al proyecto (ay que ver, qué solvente es alguna gente). Con este panorama, servidor daba por hecho que esta colección de ilustres ciudadrealeños no tendrían demasiados problemas para poder abrir el Aeropuerto, ya que algún chanchullo se les ocurriría. No obstante, parece que las ONG´s y los Ministerios de Medio Ambiente y de Fomento no sólo han denegado las licencias de vuelo, sino que además han demostrado tener un poquito más de vergüenza que los políticos que dejan campar a estos señores a sus anchas por toda la estepa manchega.

Sin embargo, y lejos de achantarse, ya hemos visto que los responsables del Aeropuerto se han crecido aún más y se han atrevido a tachar de «barbaridad» esta negativa a conceder las licencias de vuelo. Y es que además, demostrando una chulería y un caciquismo verdaderamente repugnantes, León Triviño ha dicho que el Aeropuerto «tendrá que plantearse qué hace con las 300 personas recientemente contratadas». Créanme que estos señores no tendrán ningún problema en poner a estos 300 contratados en la puerta de la calle: ya lo hicieron con muchos más cuando hace varios años ya se paralizaron las obras del Aeropuerto por incumplir de lleno las condiciones medioambientales.

Bienvenidos a Ciudad Real, cuna de especuladores, manipuladores y mafiosos. Bienvenido a nuestra a tierra; entre y robe su parte.

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