Almud: una continuidad

En las jornadas organizadas por Litterae, en este año de 2021, y promovidas por la Asociación de Industrias Culturales y Científicas, han tenido la idea de rendir un reconocimiento al proyecto titubeante e indeciso que, nacido entre Madrid y Ciudad Real fundamentalmente, en el año 1979, fue la piedra fundacional del proyecto ideado para promover una revista de estudios regionales como elemento de referencia –como fuera en sus orígenes la revista Almud– y que devino, más tarde y transformaciones después, ya en 1998, en Almud ediciones.

Una revista de estudios regionales, justamente, cuando aún no existía la región que acabaría apareciendo en el panorama político-administrativo como la que conocemos hoy, y como consecuencia del desarrollo del título VIII de la Constitución española. Se habían producido, en el año fundacional de la sociedad promotora Iniciativas Culturales Manchegas, las segundas elecciones generales, el 1 de marzo, –tras la aprobación del referéndum de 1978 que aprobó la Constitución– y las primeras elecciones municipales, el 3 de abril, tras un largo paréntesis de municipios constituidos por los concejales procedentes de los tres tercios de la democracia orgánica. Todo ello compone el contexto y el mar de fondo en el que nace Almud,de la mano de un plural bloque de promotores –algunos hablaron por ello de cierta mescolanza política, a la manera de la que había proliferado en Cuadernos para el Diálogo: plurales, pero básicamente demócratas–.  Y de aquí, de ese carácter plural de sus integrantes y promotores, nacería el carácter anticipador del proyecto, y de algunos de los trabajos premonitorios publicados en sus páginas, como un anticipo de problemas que saltarían a la palestra tiempo después: –el Trasvase del Tajo, el parque de Cabañeros, la necesaria Universidad regional o las deficientes infraestructuras–, como se ha acabado manifestando posteriormente.

Todo ello habrá que anotarlo en su haber, con la importante estación intermedia de la revista Añil. Cuadernos de Castilla-La Mancha iniciada en 1983 de la mano de la inolvidable editorial Celeste y que agotó su existencia en el número 30 de Otoño/invierno de 2006. Un número excepcional –por todo ello y por demás– que hacía balance del año 2005, con el llamado Informe Quijote, en el año del centenario de la publicación de la primera parte del Quijote y que llenaba de significado el final de trayecto.

Si Almud. Revista de estudios de Castilla-La Mancha –el primer número había sido subtitulado sólo como Revista de estudios de La Mancha ya que como hemos citado, aún no existía la comunidad Autónoma de Castilla-la Mancha, que nacería con el Estatuto de Autonomía aprobado en agosto de 1982– aguantó hasta el año 1983 y con 8 números publicados, la revista hermana, Añil. Cuadernos de Castilla-La Mancha, tuvo una longevidad superior, llegando a los 30 números y una coda final de un solo número en 2011. Hoy desaparecidas ambas revistas, persiste la editorial, cuyo fondo alcanza los doscientos títulos publicados a través de diferentes colecciones. Fondo editorial que se revela ya como una apuesta insustituible en el panorama regional de estudios diversos, para conocer la realidad social y cultural de la que provenimos y en la que estamos instalados.

Del núcleo inicial de promotores de la aventura citada –algunos participamos, en el acto, como José María Barreda, Alfonso González Calero, Isidro Sánchez y yo mismo, con otras incorporaciones solidarias y hermanadas– el homenaje de Litterae, se centró en el insustituible Alfonso González Calero. Que en su condición de periodista había dirigido ambas revistas y luego pasó al frente de Almud ediciones, tarea en la que sigue mirando hacia el mañana.

Junto a lo descrito, la percepción explicativa del título de este texto, Almud: una continuidad. Continuidad verificada sin los mismo propósitos e intenciones, claro está, –ya que el asesino pese a lo que digan, no vuelve al lugar del crimen–, pero sí con el ánimo abierto, desde estas páginas de MiCiudadReal. Y así tiempo después hemos venido a coincidir algunos de los artífices del proyecto Almud, como ramas reverdecidas de la machadiana primavera soriana, que debería ser ahora una primavera ciudadrealeña o mejor aún, una primavera Miciudadrealeña. Yo me adelanté en diciembre de 2012 con lo que acabaría siendo Periferia sentimental: un viaje atribulado por los rincones contemporáneos. Recorrido como una deriva situacionista, del cual se desgajaría una rama diferente y más irónica, en agosto de 2015, con el trayecto de Divagario. Isidro Sánchez, retomaría la sección del desaparecido Rafael González Desde el revés de la inopia, a partir de 2015, para darle un aire propio y justamente crítico. Y Alfonso González Calero, con sus Retales ha sido la última incorporación, con ánimo de realizar un recuento bibliográfico de Ciudad Real y de Castilla-La Mancha. No se si podemos decir con ello, aquello de Finis coronat opus. Pero aquí seguimos.

Foto: Pedro Lozano

Periferia sentimental
José Rivero

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6 COMENTARIOS

  1. La cultura en la región sería inconcebible sin el trabajo abnegado y constante de Alfonso González Calero y al estrecho círculo de sus colaboradores y amigos. Ahora forma parte, como dice José Rivero, del patio de columnas de este diario. Mis felicitaciones

  2. Desde 1979 que compre seis acciones de Almud osea 60.000 pesetas de entonces que ya eran no recibí ni tres revistas. Sigo creyendo en aquel y en el actual proyecto y más estando González Calero. Pero alguien me debe una explicación o no? Por ejemplo todavía tienen valor esas acciones?. Los papeles que lo acreditan naturalmente existen.

    • Valor sentimental tal vez. Valor comercial nada. No solo tú tienes esos títulos de ICM. Yo conservo diez acciones. Por cierto el valor nominal no eran 10.000 pesetas sino 1.000. El capital desembolsado por la sociedad era de 650.000 pesetas. No creo que llegaras a tener el 10% del capital.

  3. Echo de menos «pilares» femeninos en este «nuestro digital»
    Y voy a dar mi opinión sobre los «pilares» actuales.
    Me gusta leerlos pero en algunos casos veo demasiadas palabras «rebuscadas». Pienso que los articulistas deberían escribir para ser entendidos por el común de los mortales…
    Es mi opinión…

  4. Es obligado agradecer sinceramente a Alfonso González-Calero todo lo que ha hecho por y para la cultura de Castilla La Mancha.
    Aunque su labor está lejos de terminar…..

  5. Según veo era una unidad de volumen precisa que oscilaba entre 4,5 y 11 litros. La acción podía valer 1000 o 10000 pesetillas. O 100000 lo que queramos. Almud otra palabra aprendida. Como oxímoron que es por cierto oxímoron en su misma, una palabra fea que define algo bonito

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