De traperos, heresiarcas y hombres de Dios (61)

Como no podía ser de otra manera, las deliciosas historias del anciano hicieron que los inesperados huéspedes no recordasen el cansancio que habían acumulado hasta alcanzar la ciudad de Segovia. No hizo falta insistir nuevamente en retomar el hilo donde lo había dejado, pues la fluidez con que aquel anfitrión narró los acontecimientos que se referían a las sinagogas segovianas, pusieron el colofón a tan grata velada.

-…pues bien, en cuanto a la historia que se cuenta sobre un milagro que dio lugar a que nuestra Sinagoga Mayor pasase a ser la Iglesia del Corpus Christi, os podría decir que comienza en el momento en el que un sacristán que pertenecía a la iglesia de San Facundo estaba apurado al verse obligado por subsanar una deuda que tenía con un cristiano viejo. Aquel se vería obligado a pedir un préstamo por la cuantía endeudada a un judío conocido como Domair, médico de profesión, pero este no se quedó conforme con el pago, sino que le solicitó como señal de la entrega el mismísimo cuerpo de Jesucristo. El sacristán no tenía tiempo para echarse atrás y aceptó.

La antigua Sinagoga mayor de Segovia: Ricardo de Madrazo y la Iglesia del Corpus Christi” (FUENTE: https://www.revistadearte.com/2011/06/02/la-antigua-sinagoga-mayor-de-segovia-museo-sefardi/)

>La cita para dicha entrega se daría en la calle del Mal Concejo, provocando una gran alegría en el judío que no tuvo reparo en comentarlo con sus seguidores, acordando de manera secreta, según cuentan, aunque pueda parecer una leyenda, llevarse la Hostia consagrada a la Sinagoga para hervirla en una gran caldera de agua y resina que habían puesto en un gran fuego.

>Cuál sería la sorpresa de los allí presentes que, tras haber arrojado dicha Hostia, salía volando por el aire sin ser posible su captura por los judíos que contemplaban atónitos el suceso. Pero no quedó ahí la cosa, sino que la propia Sinagoga comenzó a vibrar y, tras un….

-¡No puede ser cierto, es parece más un cuento! –interrumpió bruscamente el muchacha, celoso de la atención que prestaba la muchacha a aquel anciano y sintiéndose relegado a un segundo plano.

-No seas mal educado Juanillo, escucha lo que nos cuenta don Samuel, pues sí te interesa conocerlo dado que pretendemos vivir en esta ciudad por mucho tiempo. –recriminó con brusquedad Ismael a su vástago. Prosiga, usted, por favor, pues no se repetirán las interrupciones.

-Está bien. También comprendo al muchacho que estará cansado de tanta charla, pero ya que el resto queréis conocer el resto de la historia, prosigo.

>…Como decía, la Sinagoga se puso a vibrar lo que condujo a un estallido que generó que parte de su estructura se resquebrajara. Así entendieron los presentes que se había obrado aquel milagro y, no tardando demasiado, lograron coger la Hostia sagrada y la trasladaron al monasterio de Santa Cruz de la Orden de Predicadores, entregándosela en el mayor de los sigilos a su prior, quien no quedóse contento con guardarlo en silencio y lo transmitió al prelado don Juan Tordesillas, quien aprovechó que la reina doña Catalina, madre del que fuera Juan II de Castilla, estaba en la ciudad para darle la novedad.

>Las consecuencias no se hicieron esperar pues se decidió dar escarmiento a nuestros compañeros de fe, dando el mayor de los tormentos al propio médico Domair que confesó todo lo acontecido, para que después el Obispo y los clérigos y cofradías de la ciudad ocuparan en el año de 1410 la casa donde se dio el milagro y consagrarla como iglesia del Corpus Christi, siendo tal nombre recibido en 1450. En dicho lugar se celebraría la función del memorable día para los cristianos y, al salir de la cercana Catedral, una suntuosa procesión transitaría por las calles principales de Segovia celebrando dicha festividad.

-Magnífica historia, don Samuel. Gracias por contárnosla. Pero, dijo usted que hubo más sinagogas en Segovia. ¿Qué nos puede decir de ellas? –inquirió la joven Susana agradecida al mismo tiempo que aplaudía por la elocuencia del narrador, dirigiendo sin embargo al mismo tiempo un gesto de reprobación al joven que consideraba su amigo.

-Veo que aún la jovencita no se aburre con las peroratas de este anciano y que el resto, por la mirada atenta que ponéis, estáis deseosos de que prosiga con el relato. ¿No estáis cansados de tanta charla? –preguntó el anfitrión.

-Prosiga, por favor, don Samuel. –respondió Cinta.

-Bien. Ya os comenté que en esta ciudad hubo varias sinagogas para acoger a todos los compañeros de fe que deseábamos continuar con nuestras enseñanzas y tener un lugar de reunión donde celebrar la lectura de nuestras escrituras. Así, junto a la Sinagoga Mayor, hoy iglesia del Corpus Christi, existieron en esta ciudad, al menos que mi memoria recuerde, las conocidas como Sinagoga Mayor, Sinagoga Vieja, Sinagoga de Burgos y Sinagoga del Campo. Y pensaréis, este viejo ha repetido el nombre de una de ellas y no se acuerda de más. Nada más lejos de la realidad, pues hubo dos con la misma denominación, de la que ya os hablé y de la que ahora os paso a relatar:

>De la otra Sinagoga Mayor os podría contar que tenía muy próxima la que se conoce como del Campo, y su nombre vino como consecuencia de que la anterior de esa denominación pasase a ser la Iglesia bajo la advocación del Corpus Christi.

Según tengo entendido, pues las noticias vuelan y la Catedral está demasiado cercana para no oír ciertos comentarios, parece ser que el mismo Cabildo pretende hacerse con ella, no sé aún con qué fin. Supongo que el hecho de que se haya decretado el edicto de los Reyes para que los judíos sean expulsados si no se convierten realmente tendrá mucho que ver al respecto. Pero por ahora, más noticias no tengo de ella.

>En cuanto a la Sinagoga de Burgos, resulta curiosa pues, aunque perteneciera a nuestra aljama, fuera la única que no se encontrara dentro de nuestra judería, aunque sí estaba rodeada de muchos judíos. El por qué es bien sencillo según recuerdo, pues parece ser que su origen se encuentra en los propietarios que la hicieron levantar, que no fueron otros sino judíos que vinieron a Segovia procedentes de Burgos y que venían huyendo de las agitaciones que se provocaron en aquella ciudad en 1391. Cercana a ella se encuentra la casa de la Torre. Y eso es todo lo que mis padres me contaron.

>A las que he mencionado habría que añadir la Sinagoga del Campo, que hallábase rodeadas de varias carnicerías judías donde poder cumplir con los preceptos a los que nos obliga la ley, que se llamaría Nueva Sinagoga Mayor cuando la antigua fuera convertida en iglesia. En ella tuve la oportunidad de observar la visita del maestre Samaya, físico del rey Enrique IV, quien había recibido varios enriques de oro de la mujer de Diego Arias, doña Elvira.

Y, por lo que se refiere a la Sinagoga vieja, ¡y ya sí que os dejo descansar o al menos yo lo haré!, he de deciros que se hallaba en el barrio de la Almuzara, siendo cedida en 1412 para hospital de los frailes mercedarios… Creo que el relato por hoy es suficiente por lo que estoy viendo, pues vuestros cuerpos estarán cansados y veo a más de uno aguantando el tipo a pesar de las cabezadas que estáis dando. –refirió el anciano.

-Pero ¿entonces no nos va a hablar, usted, de las carnicerías, de los hornos, de Abraham Seneor y otros personajes ilustres de la ciudad? La historia de esta judería me resultó muy interesante y aún tengo mucho que aprender de los orígenes de mi madre. –señaló la muchacha.

-Por supuesto que lo haré, aunque será en otro momento, querida chiquilla. Pues como se suele decir, Roma no se construyó en un día, y creo que aún nos queda mucho tiempo para conversar y muchas dudas que os podré aclarar.

-Estoy totalmente de acuerdo, don Abraham, pero estos jovencitos parece que no dan un respiro y entiendo que debemos darle a usted descanso, aunque también lo necesitemos nosotros. ¿Estáis de acuerdo, jovencitos? ¿Dejaremos al señor que reponga sus fuerzas y para que tenga más cosas que contarnos en otra ocasión?

-Sí, madre. –respondió el muchacho. Sí señora Cinta. –contestó Susana.

Las primeras luces del alba estaban a punto de asomar cuando los moradores de la vivienda de aquel anciano judío decidieron irse a dormir.

MANUEL CABEZAS VELASCO

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2 COMENTARIOS

  1. Interesante. Y es que la comunidad judía de Segovia constituyó, en su momento, uno de los colectivos más ricos y poblados de Castilla, comparable incluso a las de Córdoba o Toledo……….

  2. Muchas gracias de nuevo Charles.
    Así ocurrió con Segovia y lo relevante de su comunidad judía.
    Ejemplos como Abraham Seneor, que fuera bautizado teniendo por padrinos a los mismísimos Reyes Católicos, muestran la importancia de aquel enclave, que tanta vinculación tenía con la propia reina Isabel.
    Un saludo y hasta el próximo

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