¡Una sonrisa sí!

«¡Este chaval ha llegado para demostrarnos en qué sociedad vivimos!», eso es lo que pensé cuando estaba viendo el partido Valencia-Real Madrid, del pasado domingo 21 de mayo. Y no sólo eso, también sentí vergüenza y tristeza, mezclada con rabia, pues todo se iba torciendo y daba la sensación de que era Vinicius Jr el culpable de lo que sucedía. Insultos, desprecios, gritos, abucheos y al final una tarjeta roja. ¿Quién de nosotros hubiese aguantado tal barbaridad de despropósitos? Estoy convencido de que ninguno, pues tenemos la piel mucho más fina cuando se trata de nosotros mismos: saltamos por cualquier cosa que nos altera y, por el contrario: ¿un niño de apenas 22 años debe de ser capaz de digerir un ambiente de ese calado? Pienso que no.

¡Si es que es un provocador! ¡Busca a la grada y se encara con todos! Esas justificaciones lo tapan todo, o eso nos quieren hacer ver. Quizás tengamos que ver la secuencia del revés, yo opino que él reacciona así porque no es capaz de canalizar tanto odio. Os recuerdo que es un joven que solo desea jugar al fútbol, hacer realidad sus sueños, y que pagar una entrada a un estadio no da el derecho para vejar a nadie. Pero a eso hemos contribuido todos: normalizando conductas que se deberían haber extinguido hace décadas. Y él es de los pocos que han dicho basta, cansado de que los que mueven todo este circo pasen de puntillas en la mayoría de los casos, y no solo en esta ocasión. Barbaridades escuchamos de todo tipo, en todos los campos y dirigidas a cualquier persona, no sólo racistas, hay barra libre para desfogar sobre árbitros, jugadores, entrenadores, … Y nos echamos las manos a la cabeza si esas cosas ocurren fuera de un campo de fútbol. ¡Tenemos baremos muy diferentes!

¡La afición del Valencia no es racista!, faltaría más, ¡pues claro que no lo es!. Pero tampoco son la de los demás equipos, siempre es un grupo reducido. Pero si la mayoría no les señalamos, ellos ganan. Entre el tumulto se crecen y, al final, pagamos justos por pecadores. Si en ese momento, todos se unen contra ellos, este tema se queda zanjado en un instante: los incívicos señalados y la víctima defendida. El tema justicia vendrá después, que debería de ser ejemplarizante, por supuesto: penas del más alto nivel, para dar una lección a estos y a los venideros.

Este chico ha venido para quedarse, y espero que entre todos aprendamos algo de su valentía: no piensa ceder ni un centímetro hasta que recapacitemos. Le ha echado coraje y cree en sus ideales, y yo los comparto. Tiene un altavoz muy grande para hacerse oír. Ahora nos toca a los demás escuchar.

Utilizando un slogan que llevo bien claro en mi conducta: ¡ni uno más! Si hay que parar un partido y marcharse, adelante. Hay un momento para todo, y no sólo para este caso, me sirve para el resto de las situaciones que se dan en los ámbitos de la sociedad: maltratos, discriminaciones, acosos, etc. Depende de cada uno de nosotros y de todos juntos.

Espero que la próxima vez que alguien sea denigrado, sea donde sea, el resto señalemos al culpable, y no aplaudamos o jaleemos al agresor porque pertenezca a nuestro grupo, equipo, bando, etc. Todo lo contrario, que nos pongamos en la piel de la víctima y no justifiquemos con argumentos hipócritas los hechos. ¡Basta ya!

He dudado mucho, demasiado diría yo. Y creo que esa indecisión se debe a la misma sensación de miedo que tenemos la mayoría cuando se trata de meternos en terrenos pantanosos: y este es uno de ellos. Lo más triste de todo es que debería de ser todo lo contrario, ya que seguro que las cosas van tan mal por quedarnos al margen en demasiadas ocasiones.

Permitamos que la gente sonría, y para eso deben sentirse libres y protegidos.

Sin palabras mudas 23-05-2023

JYDC
Sin palabras mudas

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3 COMENTARIOS

  1. Ni un pero, absolutamente ninguno.
    Solo una apreciación y es que si los insultos, (no digamos ya amenazas) lo hacen Pablo hasel, valtonyc o cualquier otro por el estilo, contra el himno de España, la guardia civil, la monarquía o los reyes, Ignacio garriga (negro -con perdón o sin el – de VOX)… no sólo no pasa nada, porque es libertad de expresión, sino que como se dice sobre un escenario, cantando o actuando es una muestra de arte.

  2. Qué pena que los de la derechita cobarde vayan a pactar con quienes no les importa que miles de personas como este chico Vini se ahoguen en sus pateras… por puro racismo. El racismo en España salta cuando se insulta a niños ricos, léase futbolista,,…y nos la trae floja cuando mueren en el Mediterráneo a la vista de todos. Qué pena de país.

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