Carta de un aficionado anónimo a Domingo Díaz de Mera, ex presidente del Balonmano Ciudad Real

Estimado Domingo,

Ante todo espero que esta carta pueda llegar a sus manos en algún momento, no veo razones para lo contrario.

Es difícil empezar, son muchos los sentimientos que se agolpan en mi cabeza. Muchos años de vivencias y recuerdos. Supongo que una presentación será lo más correcto. Seguidor del balonmano Ciudad Real desde hace 14 años y socio desde hace 12. Lo que a continuación sigue está escrito totalmente a título personal pero creo que refleja la opinión de muchos.

No se si usted será fan de algún club deportivo, Real Madrid, Barcelona, Unicaja de Málaga, Pozo de Murcia… o cualquier otro de cualquier otra disciplina. Creo que ayudaría a entender mejor estas palabras.

Esta semana ha sido dura, de esas en las que cuesta dormir. Sabedor de que algo llega a su fin. En estos tiempos, nadie duda de que el deporte se ha convertido en un negocio. Quiero expresarle la opinión de que no creo que absolutamente nadie en esta ciudad no sea consciente del esfuerzo económico que usted ha hecho durante estos años para llevar el proyecto a cotas tan altas. Y que usted es el principal responsable de haber logrado que el equipo de balonmano de Ciudad Real brillara en el mapa mundial. Lo demás, es producto de opiniones en momentos difíciles.

Pero un sentimiento, una pasión no se mide en números y creo que también se equivoca en sacar datos sobre su esfuerzo económico, porque todos lo sabemos de sobra.

Usted ha declarado que pide perdón por intentar ser profeta en su tierra. Creo que se equivoca. No sólo lo ha sido, sino que todos le hemos mirado como aquel que mira a su hermano mayor. Todos alguna vez hemos querido ser David frente a Goliath.Por todos estos años de sueño, mis más sincera gratitud.
Sin embargo me siento decepcionado. Y como yo, muchísimas personas. Y voy a intentar explicárselo.

Antes de llegar a la presidencia, Ciudad Real tenía también algo de lo que estar orgulloso. Un club modesto de Primera División, que había llegado allí gracias al esfuerzo de muchas personas. Ningún aficionado pidió que llegara a la presidencia, al igual que ningún aficionado le pidió que gastara tanto dinero como lo ha hecho, creo que hasta ahí estamos de acuerdo.

El gran seguidor del Ciudad Real lo tiene claro, la institución por delante de todo. Pasarán presidentes, jugadores y aficionados pero lo único que perdurará en el tiempo, será el BM. Ciudad Real.

Asi que permítame decirle, que si usted pretendía alcanzar gloria, no la ha conseguido. Dentro de muchos años, cuando no estemos aquí , nadie se acordará de mí, ni de usted ni de ningún jugador, pero sí quedará en los libros EL CIUDAD REAL. Sabe, mucha gente piensa que al final uno es por lo que será recordado y siento decirle que cuando no esté, nadie le recordará por ser el presidente que ganó 3 Champions, sino por ser el presidente que dejó sin equipo a su ciudad (que ya lo tenía antes de que llegara, importante).Traición.

Vender jugadores (muy cotizados por cierto), aguantar el paso de la crisis pilotando el barco de un proyecto modesto esperando tiempos mejores para que no desaparezca el club, eso es gloria. Gloria para el verdadero aficionado, fracaso para el empresario. No nos engañemos, nunca fue aficionado del BM. Ciudad Real, sino de su franquicia. Se preguntará a menudo en estos momentos porque toda la ciudad arroja sobre usted toda la culpabilidad y no a instituciones y empresas. Muy fácil. Las instituciones y empresas no son aficionadas, son organizaciones asentimentales. No como nuestro PRESIDENTE, o al menos eso creíamos.

Si no fuera natural de Ciudad Real, no le escribiría esto. Llegó y nos hizo creer su afición por el balonmano Ciudad Real, su arraigo y su apego, pero fue todo mentira.

También espero que frases como “prefiero tirar mi dinero en Madrid que en Ciudad Real “ o “ aquí no se puede tener un club como el NUESTRO” sean fruto del nerviosismo, porque si no, no hace nada más que confirmar a la afición su poco espíritu.

Le deseo suerte como persona allá donde vaya, pero a modo de maldición, no le puedo desear suerte en el plano deportivo con su grandioso nuevo proyecto.

Espero que alguna vez se dé cuenta de estas palabras y vuelva a contribuir de cualquier forma a que esta estrella llamada BM. Ciudad Real no se apague del firmamento y vuelva a lucir, aunque esta vez, de una manera más noble. Yo por mi parte, este lunes en la manifestación tendré la oportunidad de hacer el recorrido que tantos años llevo haciendo, esta vez, en sentido contrario.

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