José Adolfo Tabasco Gómez-Lobo.- Cuándo uno visita un servicio público, como puede ser un hospital y observa una forma de actuar, en la que no importa el color de la piel, la nacionalidad o la clase social, comprende la grandeza de un sistema que tiene como piedra angular, la universalización.
Estamos hablando de los impuestos, que son necesarios para hacerlo posible y de unas élites, que envueltas en egoísmo, falta de humanidad y empatía, defiende una reducción de impuestos, cuándo no su supresión.
Los que defendemos la universalización de lo público, debemos ser miembros activos de su mantenimiento y para ello debemos hacerlo posible , para evitar que lo que costó tantos años conseguir, se convierta en retroceso.
Muchos países europeos(Hungría, Polonia, Italia…), son un claro ejemplo de lo que no debe suceder.