En estos días de balance del año que termina, destaca la imprevisibilidad de algunos acontecimientos ocurridos en 2025. Lo más llamativo ha sido la llegada a la presidencia de los EE. UU. de Donald Trump. Y lo ha sido por los muchos cambios que se han producido en su país, pero también por lo que sus decisiones han afectado al resto del mundo.

La llegada a la Casa Blanca, en su segundo mandato, ha sido estruendosa y no ha dejado indiferente a casi nadie. En cuanto a su política interior destaca su lema “American first”, la expulsión masiva de inmigrantes irregulares, o el desmantelamiento del Estado federal, entre otras decisiones polémicas, que solo en algunas ocasiones han frenado los tribunales.
En el ámbito exterior se alcanzó una precaria paz en Gaza; se ha producido un acercamiento inquietante con Rusia, lo que ha dificultado la paz en Ucrania; ha aumentado la presión sobre Venezuela; se ha implantado un sistema arancelario desconocido; y ha enfriado la relación con la Unión Europea, entre otras cosas, por sus ambiciones territoriales sobre Groenlandia.
La desaparición del papa Francisco abrió una nueva etapa en el Vaticano con el nombramiento de León XIV. Un papa nacido en EE. UU., pero de nacionalidad peruana; que, como el papado anterior, tiene un marcado carácter social y en favor de los pobres; pero que también tiene gestos con los más conservadores, como el no reconocimiento del matrimonio homosexual.
Ha habido un fenómeno imprevisto que se ha extendido por casi todo el mundo. Las manifestaciones de la generación “Z”, —la de los menores de 30 años—, contra la precariedad, el bloqueo de las redes sociales o la corrupción política. Se han producido en Marruecos y en Perú; pero también en Nepal, Tanzania o Madagascar donde se reprimieron con violencia.
La Inteligencia Artificial se ha convertido en una herramienta habitual en casi todos los ámbitos. En el mundo industrial, en el tecnológico o en el del diseño gráfico, pero también ha sido utilizada por usuarios domésticos a través de ordenadores personales o de dispositivos móviles. En muchos casos aparecen errores que es necesario resolver.
Este mundo de la Inteligencia Artificial requirió de cuantiosas inversiones económicas que vaticinan una posible burbuja especulativa para los próximos años. Sigue criticándose la violación de los derechos de autor o los despidos masivos de trabajadores. Y se le ha achacado que guiara a un joven estadounidense que acabó suicidándose.
Las catástrofes naturales, sobre todo de origen meteorológico, han continuado en forma de tormentas virulentas, de sequías y de temperaturas extremas. Todo lo cual ha vuelto a causar incendios devastadores en casi todo el mundo. Aunque fue el huracán Melissa en el Caribe, y varios tifones en el sudeste asiático, sobre todo en Filipinas, los más dañinos.

Entre quienes nos dejaron en este año, ha habido tres grandes personalidades de origen hispanoamericano. Además del papa Francisco, se nos fueron Mario Vargas Llosa —el último escritor de la generación del boom hispanoamericano y premio Nobel de Literatura—, y José Mujica, expresidente uruguayo, de austeras costumbres y referente revolucionario.
Del mundo del cine nos dejaron el director David Lynch; el gran Robert Redford; Richard Chamberlain, que fue protagonista del Pájaro Espino; la sensual Brigitte Bardot; o la legendaria Diane Keaton. Y fue el asesinato del director Bob Rainer y su esposa, por parte de su hijo, el que conmocionó al gremio del celuloide a mediados de diciembre.
En el mundo de la canción nos dejaron Roberta Flack, víctima del ELA; Rubby Pérez, en trágico accidente tras hundirse el techo de una discoteca en la República Dominicana; el cantante del grupo Black Sabbath, Ozzy Osbourne; o el maestro de la música salsa puertorriqueña, Rafel Ithier, a los 99 años.
También nos dejaron personalidades internacionales, como el joven jugador de futbol portugués, Diogo Jota; el prestigioso diseñador italiano, Giorgio Armani; la primatóloga británica, Jane Goodall; o el político francés y fundador del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen.

Entre los españoles, este año nos dejaron: Manuel de la Calva, del Dúo dinámico; Robe Iniesta, líder de Extremoduro; la actriz Verónica Echegui; la popular cantante Encarnita Polo; los periodistas Luis Ángel de la Viuda y José Ángel de la Casa; los políticos Guillermo Fernández Vara y Javier Lamban; o los actores, Eusebio Poncela y el longevo Mariano Ozores.
Pero si hubo una muerte impactante, esa fue la del actor Gene Hackman y la de su esposa. Ambos murieron solos y fueron encontrados quince días después del fallecimiento de la mujer, —víctima de hantavirus, enfermedad contagiada por roedores—. Él, con 95 años y avanzado estado de deterioro por Alzheimer, falleció ocho días después que su esposa.
La soledad y el olvido han tenido su manifestación más sorprendente en un hecho conocido en este año. Un hombre fue encontrado muerto quince años después de su fallecimiento en su domicilio de Valencia. Pero estaba al corriente de sus pagos y eso parecía lo importante para su entorno. Pues eso.








