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Relatos
Manuel Valero.- Abre los ojos. Le cuesta abrirlos. Las pestañas se le han soldado por el llanto, tanto que nota cómo tiran unas de otras....
Manuel Valero.- Llovía como si la lluvia que empapaba la ciudad fuera el último aguacero sobre los hombres. No se conocía una estación como aquella...
Manuel Valero.- Desde el día de la tentativa de secuestro, Gloria se fue a vivir al apartamento de Roberto y le fue asignado un...
Manuel Valero.- La ciudad respira al son de sus moradores bajo la neblina húmeda de la madrugada. En la noche profunda todos duermen, o padecen...
Manuel Valero.- Roberto caminaba a grandes zancadas como si su mal humor le aligerara el paso, con las manos en los bolsillos de la cazadora,...
Manuel Valero.- La rueda de prensa se extendió durante media hora. Muchas preguntas, ninguna respuesta salvo las esperadas. Que la policía tenía un severo problema...
Manuel Valero.- -Arsenio Ropero, de Mundo Global ¿Cree usted que la policía tiene material suficiente como para comprometerse ante la opinión pública a que detendrán...
Manuel Valero.- Todo estaba dispuesto, pero no fue el ministro sino el secretario de Estado el que compareció ante los medios. El ministro se reservó...
Manuel Valero.- -No estaría de más que todo esto sirva al menos para reflexionar sobre los contenidos televisivos. No estoy en contra de la información...
Manuel Valero.- -¿No vamos a ser capaces de echarles el guante?”, rugió el ministro del Interior.- En el despacho del ministro se habían reunido los...
Manuel Valero.- Como quiera que el agente persistiera en su obsesión, su padre decidió entrar en el asunto y tener palique suficiente durante la...
Manuel Valero.- Roberto Peinado, el policía que buscaba al “justiciero del corazón” no podía dominar la tristeza. Su estado de ánimo no lo alimentaba la...
Manuel Valero.- El inspector Villahermosa se arrebujó la camisa, se subió el pantalón y se colocó la americana. Aún restallaban las palabras de Rita Rovira...
Miraban la televisión. En el despacho del inspector jefe, quietos, como estatuas, sin mover un musculo, todos miraban la televisión. Ante sí, tenían a...
En el taller estaba todo: útiles de maquillaje, pelucas, ropa, fotos, revistas, notas, latas de silicona y otros productos que utilizados con habilidad podían...
Primero entró Roberto que enfiló la estancia con su arma, con cautela, girando la cabeza como un periscopio, después Ortega con la misma actitud....
Tampoco se detuvieron en minucias. Los dos policías salieron con rapidez del coche, entraron en la tintorería, se identificaron. Roberto sacó la factura y...
Manuel Valero.- Peinado y Ortega llegaron al teatrillo Cajablanca una hora antes de la función de la tarde. Entraron sin contemplaciones y preguntaron por...
Manuel Valero.--¿Quien eres?- le interrogó llorosa y cansada- “¿Por qué me has traído aquí?.
El hombre caminó de un lado a otro sin dejar de...
Manuel Valero.- Rita Rovira se despertó en el centro de un recinto de forma circular de columnas falsas, escalonado a ambos lados, con la...
Manuel Valero.- “Así pasé cuarenta y dos años. Hasta que sesenta y cinco días antes de esa cuenta exacta, Pilar se quedó muerta de...
“Hoy he conocido a Pilar, la nueva dependienta de la floristería, y Cupido ha debido vaciar un carcaj por que tengo el corazón ensartado...
Manuel Valero.- -Tengo aquí una cosa que puede distraerte, cariño.-
Gloria se acercó al sofá donde Roberto, abandonado a su propio peso más que bien...
Manuel Valero.- La noticia estaba en portada en todos los medios. La desaparición de Rita Rovira había pedido paso a sitio principal, con grandes...
Manuel Valero.- ¿Cómo pudo ocurrir? Peinado ansiaba la hora en que Gloria echaba el cierre a la tienda de flores y salía a la...
Manuel Valero.- Fue el primer día de diciembre. En los pasillos del Canal 12 próximos al plató donde Rita Rovira preparaba su particular lección de...
Manuel Valero.- ¿Cómo fue posible? Ni el mejor relator ni el pintor más hiperrealista podría captar en sus páginas o en sus lienzos la atmósfera...
Manuel Valero.- En la bolera los golpes de las bolas sonaban como impactos sordos de obús. A Gloria que le encantaba el juego “desvanecía de...
Manuel Valero.- -Pensaba que no sería necesaria una nueva entrevista, amigos, pero como les dije la primera vez, los policías son amigos de las personas...
Manuel Valero.- Todo lo ve. En la televisión y en su propia cabeza. Todo lo graba. Vuelve a ver el numerito del programa del Teatro...
Manuel Valero.- Roberto, Ortega y Ropero acodados en la barra por este orden tomaban su bebida personal que Julián, el camarero les había preparado conforme...
Manuel Valero.- Pasaron los días. Y a cada jornada sin avances aumentaban las criticas contra la policía. Como si ese fuera el único caso...
Manuel Valero.- - Así es, señor Peinado, le veo a usted muy puesto, todo un experto...”.- Gloria lo aduló con sinceridad. El padre de Peinado,...
Manuel Valero.- Después del paseo por el parque fueron a casa del padre de Peinado. Las horas se empujaban unas a otras y caían...
Manuel Valero.- Aunque fría, era una de esas mañanas de noviembre luminosas, bruñida por el sol invernal. Los domingos por la mañana son un...
Manuel Valero.- Ajeno a la celada, el hombre salió a la calle tan indiferente como un niño que juega con su camión mientras sus dos...
Manuel Valero.- Lo vio entre el público, unas cuatro filas delante de él hacia el pasillo de la derecha. Un hombre de melena aceitosa...
Manuel Valero.- Y empezó la función. A las diez en punto de la noche de un noviembre sobre el que el clima iba bordando un...
Manuel Valero.- La desolación brincaba de la policía a los estudios de televisión y de éstos, transformada en sugerente intriga, a las audiencias millonarias...
Manuel Valero.- Todos se acercaron a la pantalla del ordenador y constataron que, efectivamente, un hombre que se correspondía a la descripción de la...
