Erasmus, un mosaico de historias que cumple 25 años

En el año 1987 nacía una iniciativa europea con la premisa de facilitar la movilidad académica de los estudiantes y profesores universitarios: Erasmus. Un año después, la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) se sumaba a este programa con la participación de dos alumnos. Desde entonces, atraídos por la experiencia, por los beneficios que aporta y en virtud del esfuerzo realizado por la institución académica por afianzar su internacionalización, son miles los estudiantes castellano-manchegos que han disfrutado de una estancia en una universidad europea, así como los que han hecho el viaje inverso.

El programa europeo de becas de estudios universitarios Erasmus celebra en 2012 sus bodas de plata con tres millones de historias y encuentros ya imborrables en la vida de todos aquellos que han sido invitados a su fiesta en estos años. Miles de ellos son estudiantes de la Universidad de Castilla-La Mancha, que vieron en este proyecto una puerta abierta para la mejora de su vida académica, profesional y personal.

Quienes primero pudieron participar de esta experiencia europea fueron dos estudiantes de Derecho del Campus de Albacete que en el curso 1988-89 hicieron las maletas para disfrutar de una estancia en París. A su vuelta, aquellos pioneros de esta iniciativa, entonces en ciernes, contagiaron a otros muchos que año tras año se fueron sumando a ella, hasta llegar a los 6.000 entre el periodo 1994-2012, fechas de las que la institución dispone de datos.

Entre aquellos nombres propios de la Universidad castellano-manchega que en sus inicios participaron en este programa de movilidad está Pascual Martínez Espín, profesor de Derecho Civil en la Facultad de Derecho de Albacete que, al terminar la carrera, optó por cursar el primer año del doctorado en la Universidad francesa de París II Panthéon-Assas. A sus 21 años, aquellos nueve meses marcaron su vida. “En el plano profesional profundicé en el estudio del Derecho y del idioma, lo que me permitió abrir nuevos caminos, ya que fue el punto de partida de mi vida laboral; en el personal hice un gran número de amigos”.

Como él, entre los años 2000 y 2012 cerca de 3.800 estudiantes europeos hicieron el viaje inverso y disfrutaron de una estancia Erasmus en la Universidad regional. En la mayoría de los casos se trata de jóvenes italianos, franceses, polacos y portugueses que eligen la Universidad de Castilla-La Mancha para completar su formación, mientras que Italia se alza como el destino preferido de los estudiantes castellano-manchegos.

Las cifras al alza de Erasmus corroboran el éxito de este programa que la Comisión Europea ha calificado como “uno de los mayores éxitos del proyecto comunitario” y pieza “clave” para impulsar la movilidad laboral y combatir el alto desempleo juvenil. Así, el incremento de participantes ha sido progresivo: los 254 alumnos de la UCLM participantes en el curso 2000-2001, se duplicaron (536) cinco años después y llegó a 653 en el actual; a la inversa, en 2000-2001 llegaron 127 extranjeros a la UCLM, 348 en 2005-06 y 458 en 2011-12.

Este aumento ha llevado aparejado un incremento del número de universidades y de países con los que la Universidad regional tiene suscrito un convenio de colaboración Erasmus, un proyecto que se estrenó con una única universidad francesa y que a día de hoy abarca a 492 instituciones de 30 países europeos.

Dicho incremento refleja el esfuerzo llevado a cabo por la Universidad de Castilla-La Mancha por afianzar su proceso de internacionalización, especialmente en los últimos años, con nuevos programas y la implicación en ellos del conjunto del colectivo universitario, incluido el Personal Docente e Investigación y el Personal de Administración y Servicios.

Asimismo, fruto del buen curso de Erasmus son también los beneficios que aporta a los jóvenes, y que ellos han entendido, y que desde la Oficina de Relaciones Internacionales (ORI) de la UCLM resumen en el conocimiento de otras culturas, enriquecimiento académico y personal, aprendizaje de un idioma, mayor sentimiento de pertenencia a la comunidad europea y mejora de la capacidad de decisión, autoconfianza e independencia.

Para el futuro podrían ser muchos más los beneficiarios de estas ayudas, ya que con motivo de su vigésimo quinto aniversario el regalo desde la Unión Europea llega en forma de una mayor asignación económica y la creación del programa ‘Erasmus para todos’, una apuesta por aunar distintas iniciativas formativas becadas en el extranjero.

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