El dinero de tu familia y de tu pyme se lo llevan los partidos políticos

Los PGE-2015 han retratado fielmente al sistema político-económico parasitario y clientelar instaurado en España por la partitocracia. Puesto que los partidos políticos recibirán, vía subvenciones públicas financiadas por los impuestos de los españoles, 156 millones de euros en 2015.

Lucio A. MuñozEsta cantidad supone un incremento del 84% en relación a la destinada al mismo concepto en los anteriores presupuestos (PGE-2014), que corresponden, evidentemente, al presente ejercicio.

Consecuentemente, los PGE-2015 han multiplicado la partida destinada a sufragar los suntuosos, improductivos e insultantes gastos de los partidos políticos. Recordemos a tal efecto que, durante los dos últimos años, los partidos políticos han experimentado un aumento respecto a su financiación pública de, aproximadamente, un 112,6%.

Cualquier exceso tiene sus consecuencias, en este caso, negativas para los ciudadanos. Por tanto, la contrapartida, respecto al inmoral agigantamiento de las subvenciones públicas de los partidos políticos, reflejado en los PGE-2015, es la siguiente:

Las prestaciones económicas dirigidas a los pensionistas han subido un ínfimo 0,25%. Las personas con dependencia apenas notarán el inapreciable aumento de su presupuesto en torno al 0,04%. Las partidas destinadas a proteger situaciones de maternidad, paternidad o riesgo durante el embarazo o lactancia se reducirán un 3,7%. Etc.

Estos presupuestos, indudablemente, son el espejo en el que se mira el corrupto sistema partitocrático implantado en España por el PP-PSOE. Por un lado, enriquecen a la casta política a través de estas indignantes macro subvenciones a los partidos. Por el otro, empobrecen a las familias, las pymes y los autónomos debido a que estos colectivos serán los “esclavos fiscales” que costearán este festival político. ¿Podría tildarse de corruptos a los PGE-2015?

En virtud de lo anterior, la creciente e imparable desigualdad, que está polarizando socialmente a España, se incrementará más aún por mediación de los PGE-2015.
¿Por qué cada vez hay más multimillonarios y, a la vez, más pobres en España? La respuesta la tiene nuestro sistema. Multitud de nuevos ricos españoles han labrado su fortuna de forma corrupta y, por supuesto, al amparo del PP-PSOE-CiU-CC.OO.-UGT…

¿Fundar una empresa y convertirse en un emprendedor? ¿Buscar trabajo precario en el sector privado para trabajar varias horas al día y a cambio de un salario que no llega a cubrir la mera subsistencia?
“Paniaguado antes que arruinado”. En este sentido, muchos españoles prefieren cobijarse bajo el subvencionado paraguas de un partido político.

¿Han paseado ustedes por alguna de las calles más comerciales o, incluso, menos comerciales, de las ciudades en la que residen?
En el caso que lo hayan hecho, y si se han parado a observar los distintos locales comerciales distribuidos a lo largo de estas calles, habrán comprobado que muchos de ellos permanecen vacíos durante algunas semanas o meses. Pero solo de modo intermitente. Porque los mismos alternan periodos de actividad empresarial con otros sin actividad. Esta situación se produce debido a que muchísimos emprendedores están creando, de forma constante, negocios, micropymes, pymes, etc., y se instalan en estos locales. Aunque después de no mucho tiempo, la mayor parte de ellos se arruinan por culpa de Hacienda, la Seguridad Social, la burocracia, el entorno de corrupción política…, y dejan el local, que pasa a estar vacío nuevamente. Hasta que llega otro nuevo emprendedor y vuelve a activar este círculo vicioso.

La recuperación económica reside en los partidos políticos pero no en la economía real. En España, existe una economía muy potente, y esta no es otra que la de los partidos políticos. Las empresas y los ciudadanos que se adaptan al sistema, “haciendo negocios” de manera clientelar con los partidos, prospera. Por el contrario, solo una mínima parte de los “inadaptados” sale adelante, reinventando continuamente el modelo de negocio, adaptando dinámicas, sistemas y procesos, innovando, investigando, creando valor para contrarrestar las trabas puestas por la Administración, saltándose la corrupción política (mordidas)…

El problema principal de España es la actual casta política, que ha convertido a España en un coto privado donde solo tiene derecho a cazar la partitocracia. La casta está fomentando la desigualdad en España. Para comprobar tal afirmación únicamente hay que ojear los PGE-2015.

Lucio A. Muñoz.
Socio director de Eurogroup Human Resources.

 

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1 COMENTARIO

  1. Si lo miras en compración con el resto de gastos de los PGE, 156 millones de euros no es nada para mantener un estructura democrática. Por esta razón, la corrupción es moneda común en los partidos políticos, porque mantener la estructuras que tienen con 156 millones de euros no da ni para pagar el recibo de los alquileres.

    Visto así, el titular que usas es un tanto «desorientador» si me permites el palabro.

    Pero, al contrario de lo que puedes pensar por mi comentario, estoy absolutamente de acuerdo contigo.

    Si te paras en la calle a preguntar qué hace IU en materia sanitaria, PP en materia económica, PSOE en materia internacional, PNV en materia escolar, UPyD en materia insdutrial, la respuesta de TODOS los ciudadanos es la misma: no tienen ni idea.

    ¿Por qué? ¿Si les hemos dado 156 millones de euros para que mantengan la democracia? ¿Pero, si la base de un partido político es la comunicación de sus ideas a los ciudadanos para que les voten?

    Pero no, la realidad es que el mensaje (que solamente se manda a los ciudadanos en las elecciones) es exactamente el mismo para todos: Si gano yo, todo será perfecto ¿Para qué más, si al ciudadano le aburren las propuestas políticas?. Por supuesto, a diario tenemos una dosis letal de aburrimiento en las noticias del Congreso o en el Senado, donde el mensaje fundamental es: Y tú más ¿No será una táctica de los periodistas apesebrados para que nos aburra el tema y dejemos de interesarnos? A menos interés, más descontrol.

    Dicho lo cual, te tengo que dar la razón, en que los partidos políticos nos «tangan» 156 millones de euros al año para hacer crecer sus panzas y sus bolsillos. No hay más que ver el lustre que lucen la mayoría de los «isidoros» de los años 70, con sus bolsillos reventando de millones de euros y sus mentes absolutamente huecas de progresismo y rellenas de liberalismo a ultranza.

    Curioso es ver cómo la sociedad digital ha avanzado hasta límites insospechados en todo lo referido al comercio digital, con unos estándares de seguridad inimaginables, pero la participación política de la ciudadanía sigue incrustada en un método propio del Ágora romana. Nos gastamos unos cuentos cientos de millones de euros en carteles, en anuncios en los medios, en las urnas, en la policía que vigila las urnas, en los recuentos, en la certificación de los recuentos, para que los chicos de los 156 millones de euros tengan cuatro años para vaciarnos los bolsillos.

    Todo esto no es, ni más ni menos, que la prehistoria de la democracia ¿Quién no tiene un ordenador a mano (o su hijo, su hermano, su primo, su vecino), un teléfono con acceso a datos, un IPAD o un punto de acceso público a Internet (esos que Rosa Romero instaló para que la evaluásemos y, por razones desconocidas, murieron). Si estos diputados o senadores pudieran discutir de verdad las leyes y que TODOS los ciudadanos interesados pudiésemos votarlas directamente, sin necesidad de un intermediario, otro gallo nos cantaría, porque de esa manera estaríamos ejerciendo la tan enlodada SOBERANÍA NACIONAL que nos usurpan quienes se llenan la boca defendiéndola para negarla a la vez (y aquí me viene a cabeza Cospedal, como uno de los políticos más cínicos de la historia de la democracia española).

    No sé, esto me lleva a pensar que la necesidad de romper, de cortar, de cerrar, de agotar el sistema actual está cada vez más clara. Si vivimos en una sociedad digital, que también sea una sociedad democrática participativa plena en la que podamos decidir directamente sobre todo lo que nos afecta. No una democracia «tutorizada» en la que 345 señores deciden por nosotros, puesto que «los hemos elegido». PERO, POR FAVOR, SI LA GENTE NO SABE NI QUIÉN ES EL DIPUTADO QUE LE CORRESPONDE POR PROVINCIA. Ya no digo el senador…o el eurodiputado, o el diputado de cortes regionales, o el diputado provincial, o el concejal…SI ES QUE NO SABEMOS QUIÉN NOS DIRIGE ¿PODEMOS CONFIAR EN QUE NOS GUARDE EL DINERO ALGUIEN QUE NO CONOCEMOS? Así nos ha ido desde 1978…

    Solo un ejemplo para acabar: probablemente asuntos como el 0,7% para coooperación y acabar con el Ébola ya estaría votado y ejecutado si la democracia fuese realmente participativa y digital. Sin necesidad de verle el careto abrasado por los UV a Ana Mato o la ordinaria panza y cerebro llenos de grasa del bien «comido» consejero de Sanidad de Madrid.

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