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Silvia Nogales, arte y solidaridad

- 26 noviembre, 2020 – 00:046 Comentarios

Manuel Valero.- Hay una diáspora de rutilantes puertollaneros/as que han roto las fronteras estrictamente locales para convertirse en iconos nacionales e internacionales. Por poner un ejemplo ilustrativo recurro a los más mediáticos: Cristina García Rodero, Santi Cañizares, María Dueñas. Fotografía, deporte y literatura. Hay más, claro, muchos más y la lista a poco que se hurgue vendrá a ser más copiosa de lo esperado.

La exportación de los talentos de una ciudad la enriquecen, y Puertollano, esta ciudad a la que gusta tanto denostar a los agonías irredentos, tiene su plantilla de nombres renombrados que han llevado su valía por todo el mundo.

Pero hay también otra diáspora menos acaparadora de la atención mediática que, no menos talentosa, contribuye de igual forma a prestigiar la ciudad donde nacieron. Es el caso de Silvia Nogales, una joven guitarrista, investigadora, docente, creativa multidisciplinar que ha puesto en escena diversos espectáculos donde marida con excelentes resultados la música y la literatura: Las Seis Doncellas de Juan Ramón Jiménez o el concierto dramatizado Don Quijote entre la voz y el deseo.  Y también la pintura junto al artista plástico, Joma.

Silvia cursa el doctorado en la Universidad de Castilla-La Mancha. Su juventud no raya la genialidad de los grandes músicos que desde niños ya asombraban al respetable. Lo que hace a Silvia Nogales peculiar y personalísima es la sensibilidad con que acaricia la guitarra. De ella ha dicho el critico musical Juan Carlos Avilés que sus manos se deslizan por sus cuerdas con el mismo amor y ternura que las de una madre acariciando los cabellos de su hijo.

Y el compositor, director de orquesta y guitarrista Leo Brouwer que Silvia Nogales lleva el repertorio guitarrístico de forma didáctica e interdisciplinar al público, rompiendo con los cánones tradicionales del concierto clásico.

Nada que añadir a quienes están más versados que yo en la cultura de uno de los instrumentos musicales más complejos y arduos en su manejo virtuosista. Solo que cuando conocí a Silvia Nogales me sorprendió el hecho de que una paisana anduviera por esos pagos pisando escenarios, estudiando, enseñando e investigando… guitarra clásica. No tardé en ponerme en contacto con ella para que me acompañara en el pregón de la Feria de Mayo de 2019. Ella aceptó gustosa pero fui yo el que llegó tarde porque la organización ya había hablado con un joven violinista, Alexander Sivukha. Y no era cuestión de ir con imposiciones engalladas por el hecho de saberse uno investido con el honor de pregonero. Además, el joven Alexander, lo bordó.

Pretendía de algún modo contar con Silvia para que le diera lustre musical a mi pregón y de paso aprovechar la oportunidad para que tocara en solitario en Puertollano, donde todo sea dicho ha mostrado su arte en una sola ocasión en el Museo García Rodero.

Pero ha sido durante la pandemia donde nuestra paisana artista ha demostrado su generosidad poniendo su tiempo y su trabajo a disposición de causas solidarias. No todo es autobombo, ni ensimismamiento entre los artistas. Durante el diluvio del COVID ofreció un concierto on line desde su domicilio para recabar fondos destinados al Hospital Santa Bárbara. Y no fue el único, Ha participado en conciertos para llamar la atención del peligro de acoso virtual a las mujeres y menores, y también se subió al escenario virtual Que nadie se quede fuera contra la exclusión infantil impulsado por Carlos Santos del programa de RNE “Entre dos luces”, en cuyo programa ha participado recientemente.

La música como sedante, como curativo y cauterizador de heridas. Es la otra faceta del artista: aquella que no depende del caché, ni del aforo, ni del éxito, sino la que de manera altruista pone al servicio de los espectadores su propio talento para que otros se beneficien. A este activismo solidario, no solo al del autobombo, se entrega Silvia Nogales, con la sutileza personal que la caracteriza y que muestra con honestidad a los espectadores en el delicado ir y venir de sus manos, sin virtuosismos innecesarios, y en su rostro concentrado.

Por todo eso me hubiera gustado que tocara en el Auditorio durante el pregón sin demérito, insisto, de Alexander. La pandemia que ha puesto todo patas arriba también ha dislocado agendas y proyectos, aunque Silvia tiene la suya con la que trata de compaginar todo, el estudio, la investigación, la creación y los compromisos.

Es de agradecer que cuando los aires limpios regresen de nuevo y se hayan llevado al bicho al centro de la tierra podamos tener la oportunidad de ver y oír tocar a Silvia Nogales, con más asiduidad, en este su pueblo y el nuestro. 

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