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Foro Económico Mundial: Objetivos de siempre con ropajes de última moda

- 25 marzo, 2021 – 07:377 Comentarios

Para entender lo que se cuece detrás de los acuerdos del Gobierno con partidos cuya meta es la destrucción de España hay que elevar la vista y observar al resto del mundo, desde el espectáculo de las elecciones presidenciales de EE.UU. a la actividad frenética de las organizaciones internacionales públicas y privadas.

En su comparecencia en la reunión del Foro de Davos de 2.019, organizado por el Foro Económico Mundial (FEM), Donald Trump manifestó:

“Siempre piden lo mismo –refiriéndose, sin nombrarlas, a organizaciones como el propio FEM-: Poder absoluto para dominar, transformar y controlar cada aspecto de nuestra vida”. Y añadió: “Nunca dejaremos que (…) destruyan nuestra economía, arruinen nuestro país o terminen con nuestra libertad”

Estas palabras debieron sonar en los oídos de Klaus Schwab –presidente del FEM- a una declaración de guerra; de hecho, algo así debió ser. Trump ya no asistiría al Foro de Davos de 2.020.

El FEM, entre otras jugosas afirmaciones, establece en su misión:

“Nuestras actividades están moldeadas por una cultura institucional única fundada en la teoría de las partes interesadas, que afirma que una organización es responsable ante todas las partes de la sociedad”. 

Si Platón viviera se habría echado las manos a la cabeza. No hay acción neutral, sin efectos colaterales. Toda acción de gobierno implica definir prioridades. No hay peor gobernante que quien pretende satisfacer a “todas las partes de la sociedad”, simplemente porque los recursos son limitados y lo que es prioritario para uno, para otros no lo es.

En otro párrafo de su misión, el FEM manifiesta:

“La institución combina y equilibra cuidadosamente lo mejor de muchos tipos de organizaciones de los sectores público y privado, organizaciones internacionales e instituciones académicas”.

¿Combina, equilibra? ¿Lo mejor? ¿Quién es el FEM para decidir qué es lo mejor para la sociedad y cómo debe combinarse y equilibrarse todo lo habido y por haber en el mundo?

Toda acción implica una reacción y la historia del ser humano es una lucha permanente por la supervivencia, donde unos y otros pugnan para favorecer sus propios intereses. La historia del mundo no la escriben los ángeles; lo hacen personas de carne y hueso en una dialéctica continua.

El FEM habla como si estuviera por encima del bien y del mal. Literalmente, se expresa como si fuera Dios y hubiera decidido pararlo todo, hacer tabla rasa para empezar de cero. A esto lo ha llamado el Gran Reinicio.

Como no podía ser de otra manera, los dirigentes de la ONU están comprometidos de pleno. No hay más que escuchar a su secretario general, Antonio Guterres, en el vídeo de presentación:

“El Gran Reinicio es un bienvenido reconocimiento de que esta tragedia –se refiere al Covid- 19- debe ser un llamado al despertar. Es un mandato que:

Re-imaginemos

Re-construyamos

Re-diseñemos

Re-vigoricemos nuestro mundo

Si estas no son palabras de personas que se creen dioses…….

La Covid -19 es un enigma. La fuente única y monolítica es la OMS, agencia dependiente de la ONU. Las voces científicas discordantes han sido ignoradas por los grandes medios, primero, y, después, censuradas por las redes sociales hasta el punto de cerrar sus cuentas.

El origen de la tragedia a la que se refiere el Sr. Guterres es, como dije, un enigma, al igual que su verdadero alcance. Lo único cierto es que nos quieren Re-iniciar y, para empezar de nuevo, para Re-construir el mundo, en palabras del secretario general de la ONU, primero hay que destruirlo. Esta destrucción debe tener dos vertientes:

La económica y

La antropológica

He seleccionado algunos tuits de este dios secularizado llamado Klaus Schweb, presidente del FEM:

“Actualmente estamos en contacto con los ministros del R.U. Les aconsejamos, a la luz de una pandemia sin precedentes, que implanten leyes que permitan arrestar y procesar a quienes celebren la Navidad”

En otro tuit, este caballero afirmó:

“Debido a las restricciones sociales obligatorias, a los solteros les resulta más difícil que nunca conocerse.

Dado que la población mundial actualmente no es sustentable y las tasas de natalidad deben caer, esto puede verse como un resultado muy positivo de la pandemia Covid -19”

Verbigracia: este dios del mundialismo, en absoluto está afligido por la tragedia que dijo el Sr. Guterres; al contrario, está feliz.

Y digo yo: ¿Por qué el gobierno del R.U. pidió consejo sobre qué hacer en la Navidad pasada al presidente de una organización privada no elegida por los ciudadanos de dicho país? ¿Y quién se cree este hombre que es para recomendar, nada más y nada menos, que arrestar y procesar a quienes quieran celebrarla?

Nuestro dios no se cohíbe:

“La pandemia del Covid -19 ha brindado a la población mundial una oportunidad para reconstruirse mejor”

Y añade otro párrafo:

“La abolición del matrimonio y la familia es esencial para la transformación a fin de crear una sociedad justa (Karl Marx)”

En otro tuit felicitó a Biden, quien llegó a afirmar que no entendía el afán de las personas por vivir más de 70 años. Lo dijo él, un casi octogenario, entonces candidato a presidir, nada más y nada menos, al país, todavía, más poderoso del mundo.

“Como presidente del Foro Económico Mundial, felicito al Sr. Biden por convertirse en el 46º presidente de los EE.UU.

El presidente Biden guiará a la gran nación hacia el futuro global”

Antes de continuar, creo importante traer a colación unas manifestaciones de “The Economist -la revista fundada por el clan Rothschild- en 2.016

“Todos los países occidentales deberían copiar el modelo canadiense” –se refería al establecido por el actual primer ministro, Justin Trudeau- y explicó por qué:

“Por facilitar la llegada de 300.000 inmigrantes anuales, tener una política de libre mercado y la legalización del cannabis”

El FEM y The Economist son dos mascarones de proa del proyecto globalista.

De los tuits del presidente de aquél y la felicitación a Canadá de éste, podemos extraer lo siguiente:

1.-El interés del globalismo por reducir la población mundial (control demográfico).

2.-El control antropológico, ya sea mediante una fuerte represión física (arrestar y procesar a quienes celebren la Navidad), anulación de la voluntad (legalización del cannabis), supresión de los lazos afectivos (abolición del matrimonio y la familia) o la desestructuración de las identidades nacionales (llegada de 300.000 inmigrantes anuales).

3.-El libre mercado.

En este artículo no analizaré las consecuencias de la aplicación fundamentalista del libre comercio; lo haría interminable. Lo abordaré en un monográfico.

4.-Reconstruir el mundo, mediante la utilización de la tragedia Covid-19. (Antonio Guterres) Evidentemente, para reconstruir algo, primero hay que destruirlo.

5.-Apoyo absoluto a la elección de Joe Biden.

Quienes hayan seguido mis artículos, habrán podido advertir mi afición por el estudio comparado de los imperios.

La política del imperio británico tuvo tres ejes claves y permanentes:

El control malthusiano de la población:

La principal herramienta fue la hambruna, desde la irlandesa (1.845-1.849) a las de la India.

La primera, que acabó con la cuarta parte de la población, no se debió al tizón tardío, como ha contado la historia oficial, sino a una acción consciente de las autoridades británicas. (“The Famine Plot”-Tim Pat Coogan-). Las segundas llevaron a la muerte a 60 millones de indúes (“Executive Intelligencie Review -3 de Jul de 2015-)

El control físico y de la voluntad de los nativos, mediante una brutal represión, el “aparheid y las drogas”

“La mejor manera de calmar a un país es una buena paliza seguida de una gran bondad. De este modo, incluso los más salvajes son domesticados” (“History of Sir. C. Napier´s Administration of Scinde” –Charles Napier-) Donde el propio autor del libro explica en un acto de remordimiento y arrepentimiento las crueldades realizadas por él mismo en ejecución de la política británica en la India.

“Aparheid” es una palabra procedente del afrikaans, lengua derivada del neerlandés, aplicada en la Sudáfrica holandesa para definir la segregación racial. Tras la guerra de los Boers, Inglaterra se haría con el control del territorio manteniendo la práctica iniciada por los holandeses.

La utilización del opio en China supuso la destrucción de una cifra incalculable de seres humanos desposeídos de voluntad propia. La defensa a ultranza de esta política practicada por la Compañía de Indias Orientales desembocó en la Guerra del Opio. Para canalizar el dinero hacia los flujos financieros internacionales de esta práctica inhumana la corona británica creó el HSBC –Hong Kong and Shangai Banking Corporation.

La similitud entre los objetivos del FEM y la estrategia colonial del imperio británico salta a la vista.

Estamos en la reedición de objetivos ya perseguidos en la historia, mediante métodos difíciles de calificar por su crueldad.

En el mundo actual, recurrir a las hambrunas como fórmula de control demográfico de la población sería demasiado chusco habiendo otros medios más sutiles y eficaces. Asimismo, para controlar nuestra voluntad y nuestros valores antropológicos existen fórmulas con mayor poder coercitivo que las de antaño, sin necesidad de actuar a cara descubierta con métodos políticamente incorrectos, si bien, el recurso a las drogas sigue estando de plena actualidad.

Al globalismo no le gusta la Navidad, pero está feliz con el Covid -19.

Que cada cual saque sus conclusiones.

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Sin tapujos
Marcelino Lastra Muñiz
mlastramuniz@hotmail.com

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